Verónica González y Flavia Zelcovich, integrantes de "Pies Solidarios"

En la infancia, la dimensión de la alegría se mide en aromas, en sonidos, en colores. Se establece que la felicidad puede ser para siempre. Se mira sabiendo que todo es nuevo. Se duerme pensando en ya despertarse. Se juega como la mejor opción para darle sentido a los días. Se cree en lo que se ve y en lo que se les cuenta. Se saborea el tesoro de las golosinas y se las declara patrimonio de la humanidad. Se patea para un gol como si fuera la misión fundamental de la vida. Se elige a los amigos y se cicatriza velozmente algún raspón de enojos para chocar las manos y ser otra vez, inseparables. Se vive en un juego de Play como en una vereda, con la voracidad de quien estrena los veranos. Hay una manera de vivir en la infancia que es el remedio infalible que quisiéramos tener cuando ya somos grandes. Porque ahí hay pura emoción. Porque esa emoción es la que salva, apuntala, protege, enseña, abre, propone, da certezas y sueños. Da ímpetu y pone en funcionamiento pies, corazón, alma, manos y cabeza para que la infancia sea territorio inmenso e inolvidable. Ahí hay que llegar de grandes, a la infancia de otros. Ahí hay que cuidarles el tiempo. Ahí hay que ayudar cuando es necesario.

Entonces, ayudar a los chicos resulta una tarea loable y digna de colaboración. Por eso una vez más, difundimos la actividad de la gente solidaria. En este caso, este grupo que ahora se llama “Pies Solidarios”, quienes desde su encuentro y trabajo a través de la página y grupo “Solidarios Luján” se han conformado como un grupo que comenzó con la campaña “Zapatillas solidarias”, entregando calzado de estreno en dos comedores en Navidad. Y ahora, con esta campaña de útiles escolares, mediante la cual proponen a quienes quieran apadrinar un kit escolar que consta de varios artículos por el valor de 300 pesos, de manera que puedan ser entregados a los alumnos que más lo necesiten en una institución educativa primaria que decidirán en breve cuál será, luego de realizar la tarea de contacto con personal directivo y docente de los establecimientos de la zona.

Pero ya es el momento!. Ya está en marcha esta etapa en la que difunden la convocatoria para llegar a más alumnos, para darles ese resumen hecho kit, de la infancia. Un regalo que será estreno, ya que se apunta a ofrecer útiles escolares sin uso, para que esa infancia de cada quien, tenga el olorcito, el colorido y el sonido del paquete abriéndose por primera vez para su utilización a pleno.

Pies abriendo el camino de la solidaridad

Verónica González ha venido participando de “Solidarios Luján” y fue quien puso manos a la obra para organizar la anterior campaña “Zapatillas solidarias”. Y ahora es quien promueve junto a otras personas solidarias, esta campaña que tiene por objetivo donarles útiles escolares nuevos a los chicos de una escuela a determinar.

“Todo esto se inició desde la campaña ‘Zapatillas solidarias’ que fue para Navidad. Y como la verdad colaboró mucha gente y siguen queriendo ayudar, la idea fue desde amigas y vecinas que quieren colaborar, continuar con otra campaña. Ahora somos varios que queremos seguir con esa misma línea pero apuntar a la ayuda a los colegios, por eso surgió esto de los útiles escolares”, decía y agregaba con cierta alegría: “Queremos juntar padrinos y madrinas… es más, ya casi tenemos 60 en menos de una semana. Así que la idea –ojalá- es llegar a los 100”.

A su lado, como parte del grupo, Flavia Zelcovich detallaba acerca del destino de lo juntado: “Vamos a colaborar con una escuela -que aún no tenemos decidido cuál será-, pero quizás y si se suman muchos, podamos colaborar con dos”, decía haciendo mención que ante este tiempo de receso escolar aún no se han puesto en contacto con directivos y docentes de determinados establecimientos educativos, tarea que realizarán cuando se retomen las actividades y puedan ellas consultar en las escuelas para poder hacer la entrega a quien esté con la urgencia de esta ayuda material pero tan, tan humana.

“La idea es seguir inspirando gente que quiera participar, colaborar y poder entonces juntar estos kits que tienen lo básico, cuaderno, lápices, tijera, goma, regla y hasta una mochila”, decía Verónica y Flavia sumaba: “Lo que nosotros queremos destacar es que sea nuevo, a estrenar, bienvenido sea todo lo que la gente dona a cualquier lugar, pero puntualmente esta campaña es para juntar cosas nuevas”. “A quién no le ha pasado tener ese recuerdo del estreno, del olorcito a nuevo, las ansias de usar lo que no está usado. Por eso queremos darle esa oportunidad a los chicos que tengan su mochila con lo básico, pero nuevo”, agregaba Verónica.

Y esos artículos bien podrían llegar a manos de los chicos, dentro de algo que también utilicen, como una mochila, por ejemplo. “Con el tema de la mochila estuvimos pensando -porque no son baratas, mínimo cuestan 300 pesos- hacerlas de tela, reforzadas, mandarlas a hacer, pero que sean accesibles. Por eso el kit vendría en una mochila de tela, como una forma de detalle, pero por supuesto que igual esas mochilas se pueden usar”, señalaba Verónica para que Flavia, desde su andar en la docencia con las infinitas historias de necesidades que se ven, contara: “He visto compartir la mochila entre hermanos que van en diferentes turnos, uno la lleva a la mañana y otro a la tarde, por eso planteamos esto que no estaría tan mal una bolsita o una mochila donde poner los útiles que les vamos a entregar y ahí empezamos a volar hasta con el tema de un logo y todo”. Y en ese entusiasmo, Verónica decía: “La idea es trabajar todo el año, ya una persona mencionó el poder colaborar por ejemplo con medias, porque nuestra misión sería esa, ver y tratar de ayudar con las necesidades de los niños, desde zapatillas a todo lo que es básico para la escuela”.

Y es ayudar. A manos extendidas. Con la certeza de los corazones que se encuentran en el paisaje universal de quien da y quien recibe, siempre con la mirada a la ayuda sentida, lejos de un asistencialismo que acostumbre y no sea provechoso en el camino de la educación.

“Hacemos hincapié en eso de la parte vincular, el tema del padrinazgo tiene que ver con vincularse, no el asistencialismo de llevar algo, dejarlo y me voy y no tener idea de quién es, a quién se ayuda ni qué le pasó, por eso, esto tiene que ver con el vínculo, para no transformarnos en otras cosas que tienen que ver con eso del asistencialismo que no nos parece un método”, sostenía Flavia y Verónica acotaba un deseo: “Sería bueno si algunos padrinos pudieran estar atentos todo el año, que pregunten qué necesita esa persona, ese chico al que ayudaron y quizás puedan seguir ayudando. Además hay varias cosas que se pueden hacer. Hay gente que hasta me ha ofrecido por mes darme 1000 pesos para apadrinar a un chico… esos gestos no los puedo creer, me emocionan mucho”, remarcaba Verónica, en tanto Flavia remarcaba: “Hay más ganas de ayudar de lo que uno piensa. Hay más gente solidaria de la que uno cree”.

Abriendo la actividad para quien quiera no solo aportar el kit o su valor de 300 pesos, sino ser parte del momento emotivo, Verónica mencionaba: “Yo le ofrezco a la gente que ese día que se hacen las entregas que participe, hay gente que quiere y gente que no, pero siempre están invitados para ver cuándo se entrega y también hay gente que quiere ayudar en el armado. Todo suma. Además, luego que se hace la entrega se difunde también lo hecho”.

Y sobre este tema de la difusión, también remarcaban el origen del grupo y de qué manera se disponen a trabajar: “La idea es que la gente entre a ver la página nueva ‘Pies solidarios’, que es una campaña y es una actividad que se desprende del grupo Solidarios Luján, que no deja de ser un grupo solidario que le da asistencia en la inmediatez a un problema”, decía Verónica, mientras que Flavia explicaba: “Nos ha pasado que para ‘Pies solidarios’ nos quieren donar cosas usadas y está bárbaro y sirve, pero no en esta campaña que estamos haciendo”.

Que hay un Estado al que le corresponde ver y realmente ver bien las necesidades de la gente… claro que sí. Pero también es claro que sí es bienvenida la ayuda de la gente, los pares, los que ven a los de cerquita y a los de más lejos, en sus necesidades, en sus esfuerzos, en sus deseos de alivio. Entonces ahí está la gente solidaria, sabiendo que el Estado ‘debería…’ pero no esperando esa posibilidad, sino actuando a todo corazón y esfuerzo.

“De acá en más esto va a continuar… ojalá que crezca aunque uno no quisiera ver necesidades”, decían. “No somos gente llena de plata… soy docente”, mencionaba Flavia y Verónica agregaba: “Tenemos nuestros problemas, pero esto lo hacemos como algo que queremos hacer, lograr esta satisfacción desde esta mirada solidaria. Vamos a ir armando todo esto que va saliendo así, a pulmón”.

Todo lo que se ofrece con amor, sirve, es bueno, alegra. Todo lo que se recibe así, también. Más allá del ya uso de ese material que viene impreso y se reestrena en las manos de quien lo necesita. Sin embargo, hay un plus mágico cuando lo nuevo se abre ante los ojos. Cuando lejos de etiquetar la palabra ‘materialismo’ en esta historia, se vivencia ese momento indescriptible del lápiz y su punta flamante, del libro no leído, de las hojas de blancura inmensa como inmensa postal para escribir una historia nueva. Una regla que comienza a medir espacios, una fibra que regala por primera vez un color, una carpeta que conservará los tesoros aprendidos exclusivamente de quien los descubre… tiene ese significado de la emoción en los chicos.

Ese valor agregado del estreno, que no se mide en precio, sino en la actitud valiosa de quien entrega, quien es puente y quien recibe. La comunidad atenta, la gente de “Pies solidarios” y los chicos…protagonistas de un tiempo de encuentro solidario.

Contacto

Para contacto, ingresar a la página “Pies Solidarios” o enviar WhatsApp al celular (2323) 52-8370

 

Nota: Lili Ricciardulli