La Secretaría de Salud de la Municipalidad de Luján informó que la rabia es una enfermedad zoonótica de comportamiento endémico, exclusivamente de las variantes de virus rábico del ciclo aéreo, en la Provincia de Buenos Aires.

Sus reservorios naturales son los quirópteros insectívoros, que son las especies de mayor riesgo de transmisión. “Es importante aclarar que desde fines de la década del 80 ya no se registra circulación viral de la variante terrestre, que tienen como reservorio a los caninos y felinos domésticos”, señalaron.

En este marco, se pusieron en vigencia nuevos lineamientos de profilaxis post exposición antirrábica, según las resolución 1223/2018 del Ministerio de Salud de la Nación.

“Los mismos tienen como objetivo corregir el uso inadecuado de dicha profilaxis, por lo que independientemente del tratamiento y abordaje de la herida propiamente dicha, y ante un accidente producido por mordida de murciélagos, caninos y/o felinos, se deben seguir determinadas pautas para ver si corresponde o no, realizar el tratamiento antirrábico en humanos”, explicaron.

En esa línea, agregaron que “no todas las lesiones producidas por animales se consideran de riesgo de contraer rabia, por lo tanto, podemos definir como accidente potencialmente rábico (APR) a todo evento sanitario producido en personas, que tenga cualquier tipo de herida (mordedura, rasguño) o lamedura de mucosas o de piel herida, producida por animales con rabia confirmada o animales con sintomatología compatible, por animales silvestres (especialmente murciélagos, zorros, monos, coatíes) o por perros, gatos, hurones domésticos imposibles de observar o no vacunados”.

“La toma de decisión de la profilaxis postexposición antirrábica humana, dependerá de las acciones conjuntas entre el médico actuante y el veterinario municipal responsable de cumplir con las actividades del Programa Provincial de Control de la Rabia (PPCR), que deberá realizar el estudio epidemiológico del animal en cuestión, priorizando la búsqueda de los animales mordedores y la observación antirrábica correspondiente”, detallaron.

A su vez, para facilitar la comunicación entre ambos sectores se desarrolló un formulario de notificación, que “no es más que un instrumento de comunicación de acciones sanitarias que circulara entre ambas áreas, denominado ‘Denuncia de accidente por mordedura de animales’, para que ambas partes certifiquen y avalen la decisión tomada, bajo determinados criterios normativos”, comunicaron.

Por lo tanto, subrayaron que se pueden presentar las siguientes situaciones:

1. Si la herida es producida por caninos y felinos sin antecedentes epidemiológicos de riesgo, no sospechosos y disponibles para realizar la observación antirrábica de 10 días, independientemente de la gravedad de las lesiones, no se debe realizar la profilaxis post exposición, a menos que durante el periodo de observación, el animal presente signos neurológicos o muera.

2. Si la herida es producido por caninos y felinos con antecedentes epidemiológicos de riesgo, con sospechosa de rabia y disponibles para realizar la observación antirrábica de 10 días, independientemente de la gravedad de las lesiones, iniciar la profilaxis postexposición y suspender si al término de la observación, el animal no presenta síntomas clínicos compatibles con rabia.

3. Si la herida es producido por caninos y felinos con antecedentes epidemiológicos de riesgo, con sospechosa de rabia y muere, se debe remitir la cabeza para realizar el diagnóstico de rabia, e iniciar la profilaxis post exposición, solo está indicado suspender el mismo, si el resultado del diagnóstico es negativo.

4. Si la herida es producido por caninos y felinos no disponibles para realizar la observación antirrábica, animales silvestres y murciélagos, iniciar la profilaxis postexposición.

5. Si no hubo contacto con la boca o saliva de un animal sospechoso o hubo contacto, pero no hay evidencia de lesiones en piel o mucosas, no realizar profilaxis postexposición. Existen diferentes protocolos aprobados para realizar la profilaxis antirrábica en humanos. La utilización de los mismos, dependerá del tipo de vacuna antirrábica disponible.

Para vacunas a cultivo celular de uso humano, se puede utilizar el esquema de “Essen modificado” de 4 dosis los días (0,3, 7 y 14 a 28) o el de “Zagreb” (dos dosis el día 0, y refuerzos los días 7 y 21). Y para vacuna CRL (tipo “Fuenzalida Palacios” de uso humano) se indican 7 dosis seguidas, con refuerzo a los 10 y 20 días.

En el caso de tener alto riesgo de exposición a virus rábico, por ejemplo contacto con un murciélago, administrar gammaglobulina en el sitio de la lesión, a razón de 20UI/kg, dentro de los 7 días de postexposición.

Siempre que se inicie la profilaxis post exposición, el área de epidemiología correspondiente debe notificar el evento al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS2.0) en el Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA), a la mayor brevedad posible, seleccionando dentro del grupo de eventos: RABIA, evento: APR (Accidente Potencialmente Rábico), para cumplir con la norma vigente.

Por último, es imperioso mantener una estrecha comunicación con el Centro de Zoonosis municipal, para localizar el animal mordedor y empezar la observación antirrábica correspondiente, según indicaciones de la Ley provincial 8.056, decreto reglamentario 4.669/73 de prevención y control de la rabia.