Nada de andar por las sombras, nada de esperar que el reloj diga que la medianoche o la madrugada pudieran ser cómplices. Nada de surcar los techos o escalar rejas… les viene bien el día. Lo concretan a todo sol. Caminan la calle y se detienen al frente de la vivienda elegida. Y con el mejor escenario para ellos, roban. Por estos días, la modalidad es diurna y el objetivo son los medidores de gas y, ante todo, ciertas partes de cobre que evidentemente son la vedette de la acción delictiva.

Varios casos, varias casas. Entre ellas, la de un señor de cerca de 90 años, que al notar la inexistencia de gas, recurrió a su hijo para realizar una verificación. Y su casilla había sido saqueada y las piezas de cobre robadas. “Fue a la siesta, le habían robado esas piezas que ahora tiene que comprar para reponer”, mencionaba una vecina de la zona de la calle Alem.

“No anda nadie por la calle y la Policía se ve que está en los retenes”, agregaba, sumando la certeza de más hechos como el mencionado, por la zona.

“Ni la cuarentena los para”

Así se refería otra damnificada, María Elena, quien en el feriado del 24 de marzo se quedó sin gas. En realidad, sin su medidor.

“Llamé a Gas Natural y me hicieron un arreglo provisorio. Ahora tengo que comprar el regulador que se llevaron y el tubito. La verdad le tengo que hacer un agradecimiento a la gente del gas que llegaron con buena voluntad, eran dos chicos jóvenes y con ganas de solucionar el problema, trabajaron un rato largo y al final tuve gas. Así es que gracias a ellos que no pueden cumplir la cuarentena y arriesgan la salud”, señalaba agradecida y ante la bronca e impotencia por estar a merced de los delincuentes.

Y decía: “Esto del robo fue muy agresivo porque fue por la tarde, a plena luz del día. Da temor. La Policía pasa muy poco por acá. Los primeros días patrullaban mucho, ahora no y es que una entiende que están ocupados y arriesgan la salud”.

Y para sumar complicaciones, resulta difícil el arreglo dado que el aislamiento obligatorio hace que no se pueda contar con un gasista para que trabaje en la reparación definitiva. “Llamé a un gasista pero vive en Hostería y no puede llegar”, contó.

Las calles Alem, Ituzaingó, Dr. Muñiz, Sarmiento conforman la manzana que están siendo objetivo del robo de los medidores de gas, aunque también otra vecina suponía: “Quizas buscan aprovechar cuando la gente sale afuera a ver qué pasa, para meterse en la casa, porque por lo general son casas de gente mayor”.

Para colmo de males, la cuarentena les sirve a los delincuentes. Habrá que estar atentos ante la falta de gas, puede ser que no haya más medidor, ni piezas de cobre. Ojalá que no.