A 38 años del conflicto bélico del Atlántico Sur, el recuerdo del Veterano de Guerra de Malvinas y director de La Gaceta del Veterano de Guerra de Malvinas Marcelo Gustavo Sanchez, quien además es presidente del Bloque de Concejales del Frente de Todos, presidente de la Asociación Cultural Sanmartiniana Luján y secretario del Instituto Belgraniano Luján.

Opinión

Quisiera recordar para honrar a mis hermanos caídos en combate, a mis hermanos que murieron en la posguerra, a los familiares de los caídos, a nuestros familiares que durante la guerra lo soportaron todo, a nuestros hijos y nietos, a todos los veteranos de guerra, al pueblo argentino, quisiera recordar para tratar de reflexionar que las guerras no son una obra de Dios.

Quisiera recordar para reflexionar qué pasó hace 38 años; sobre Malvinas se ha hablado mucho, se ha escrito mucho, cada uno tiene su punto de vista. A 38 años de la guerra podemos decir que el gobierno, los legisladores, los partidos políticos, el pueblo en general, los veteranos de guerra, los familiares de nuestros hermanos caídos, o sea, todos juntos decimos “las Islas Malvinas son argentinas” y le reclamamos al mundo organizado, a todos los estados, a todos los foros internacionales que nos ayuden, que nos apoyen, que este camino con el tiempo va a dar sus frutos. Por eso me parece debemos estar todos juntos con nuestras diferencias, claro, todos los puntos de vista deben ser respetados, pero no debemos debatir como si fuera un encuentro deportivo, es un tema que nos debe unir a todos, es una cuestión de Estado nuestra Soberanía Nacional.

Quisiera recordar qué pasó desde mi punto de vista, qué nos pasó a todos, y quiero repudiar a hombres que vistiendo los uniformes de las diferentes fuerzas armadas, realizaron la guerra para seguir en el poder, usando el sentimiento del pueblo argentino.

Quisiera recordar esa marcha realizada por los trabajadores el 30 de marzo de 1982 en nuestra Plaza de Mayo, convocados por la CGT conducida por Saúl Ubaldini. La marcha pretendía entregar un documento en la Casa Rosada y se reprimió a todos los trabajadores de manera brutal.

Quisiera recordar que esa misma plaza, a pesar de lo mencionado anteriormente, el 2 de abril estalló en júbilo como si nada hubiera pasado, como si la dictadura no hubiese existido, me imagino qué habrán sentido las Madres de Plaza de Mayo, los hombres y mujeres que luchaban contra la dictadura.

Quisiera recordar que -a pesar de todo lo manifestado- el 4 de Abril en un mismo avión, como si nada hubiese pasado en nuestro país, viajaron a nuestras Islas Malvinas militares, dirigentes sindicales, la multipartidaria, profesionales, etc. algunos nombres recuerdo, Bittel, Contin, Baldasini, Favaloro.

Quisiera recordar, ese día, el 2 de Abril, en mi casa, a mi madre ante mí con una bandera plástica argentina, festejando la guerra. Recuerdo que le dije, “no te olvides mamita que me fui de baja hace unos meses”. Quise decirle, me pueden convocar, la cara de mi madre se desdibujó y mi presagio se dio el día 4 de Abril. Personal militar se presentó en mi casa con una cédula de convocatoria, me presenté un jueves 8 de abril, en el Regimiento de Infantería Mecanizado 6 Gral. Viamonte, regresé a mi compañía “A” Salta como soldado conscripto al igual que muchos lujanenses. Se me equipó y un martes 13 de abril llegué a nuestras Islas Malvinas. Pude despedirme de mi familia a través de un alambrado, un domingo de Pascuas, había llegado la tragedia a mi casa, a mi familia toda. Entre los días 4 y 8 de Abril recuerdo nos reuníamos con otros vecinos que estaban en la misma condición -de baja del servicio militar obligatorio-, pero nuestra clase 1962 todavía estaba realizando la famosa colimba; entre esos días mencionados pude darme cuenta, no sólo que podía ir a la guerra, presentía que el pueblo argentino estaba siendo usado por la dictadura, para continuar en el poder.

Quisiera recordar a 38 años, no haberme equivocado. Fue muy duro escuchar las palabras del Gral. Galtieri el 10 de Abril, donde la Plaza de Mayo lo vivaba, donde dijo “si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla”. (No importa quién empezó la guerra, siempre es el soldado el que pelea”). Y la plaza estalló en júbilo, como si fuera un gol de la selección argentina que jugaba el mundial en España. Ya sabía cuál era mi destino, y sabía todo el sufrimiento de nuestras familias, en especial de nuestros padres, dado que pensaba cómo puede ser que quienes cometieron asesinatos, quienes cometieron golpizas a nuestro pueblo trabajador, toman Malvinas, nos llevan a una guerra y sean vivados.

Me imaginaba a nuestros padres solicitando información en los cuarteles, la gente bailando, viviendo como si nada pasara, mirando el mundial. Entre las imágenes televisivas que recuerdo es al Gral. Galtieri, luego de su discurso salió a la plaza con periodistas a su lado y era venerado por la gente. No es una crítica para nuestro pueblo, dado que siempre pensé que fue usado en su sentimiento de soberanía, sólo espero que esto nos sirva de ejemplo y reflexionemos al respecto sobre NO A LA GUERRA, SÍ A LA PAZ.

Quisiera recordar ese martes 13 de abril de 1982, saliendo de Mercedes, hacia El Palomar, luego a Río Gallegos, luego a nuestras Islas Malvinas. Cuando bajé del avión en Malvinas, en el aeropuerto, y comenzó otra vida para mí, hambre, frío, disparos, bombas, muertes, dolor, tristeza, mucha bronca, pero siempre cumplí mi rol de soldado. La guerra es un homicidio en gran escala, la guerra es para la humanidad lo que la enfermedad para la salud, o el pecado para el alma, es destrucción, ataca el alma, y el cuerpo, a los individuos, y a los pueblos. Einstein afirmaba que el hombre tenía la necesidad de odiar y destruir, y la guerra lo satisfacía, y la guerra es muerte, el pueblo no la quiere, la quieren minorías que con las guerras se aseguran provechos económicos, la guerra es inútil y maldita, no cuenta victorias, ni derrotas, es siempre derrota, si no preguntale a los ingleses que combatieron en Malvinas.

Quisiera recordar nuestro regreso. En lo personal, como muchos lujanenses regresé en el Buque Hospital Bahía Paraíso, después de estar cinco días prisioneros entre el aeropuerto y el puerto. Entre el 14 y 19 de junio, llegamos a Puerto Quilla en Santa Cruz, desde ahí en colectivos a Río Gallegos y, posteriormente, en avión hasta Palomar. Luego, colectivo hasta la Escuela Lemos en Campo de Mayo; se nos quería ocultar, no pudieron, nuestra bronca y rebeldía era mucha y, al segundo día, se nos trasladó a Mercedes en colectivos, ya nuestras familias estaban alrededor de ese Instituto Militar y en muchos casos nuestros padres acompañaban la columnas de micros, otros esperaron en Mercedes. La gran sorpresa fue llegar a Mercedes. Nunca vi tanta gente junta, los colectivos no podían avanzar, todo era emoción, amor de nuestro pueblo valorando -supongo- el sacrificio. Recuerdo que en el regimiento estuvimos muy poco, se nos entregó la ropa y partimos hacia Luján. Debo mencionar que nuestro Municipio nos había enviado un micro para trasladarnos, y la sorpresa que faltaba ese día fue llegar a nuestro pueblo y ver la plaza Belgrano y la Basílica repleta de gente. Es por esto que debemos decir que en nuestro pueblo entramos por la puerta grande. Gracias, pueblo de Luján.

Quisiera recordar cómo empezó nuestra posguerra, el gobierno militar quería hacer actos sobre la guerra, recuerdo uno en La Plata que con la presencia del Gral. Cristino Nicolaides terminó en un escándalo. Nos comenzamos a organizar, se nos recomendó que no lo hagamos, pero eran muchas las tareas para rendir homenaje a nuestros caídos y ayudar a nuestros hermanos en posguerra. Malvinizar era la tarea ante la desmalvinizacion. En todo el país se fueron armando organizaciones de veteranos de guerra, luego vinieron las federaciones, pero debemos decir con dolor que esperábamos mucho de la democracia. La habíamos esperado desde nuestro regreso hasta el 10 de diciembre de 1983 y debemos decir con dolor que nuestras soluciones llegaron a partir de 1990, en ese periodo muchos se suicidaron y aún hoy se suicidan, desgraciadamente.

Luego vinieron las leyes, los espacios en el Estado, debo decir con orgullo que participé activamente en las soluciones para restaurar las heridas de la guerra realizando con otros Veteranos de guerra de Malvinas tres programas en el Estado provincial: Dos vinculados a la salud y otro realizando un convenio con educación, donde el 10 % de los auxiliares porteros son veteranos de guerra, hay trabajando más de 3000; leyes como el Feriado del 2 de abril Inamovible, con mi amigo VGM Miguel Peralta; estuve a cargo de la Comisión Nacional de Veteranos de Guerra, organismo que depende del Ministerio del Interior. Los veteranos hoy podemos decir, a 38 años que entre todos, Estado, legisladores y el pueblo que paga los impuestos hemos realizado acciones que beneficiaron al universo de veteranos. Quiero mencionar que hoy es fácil hablar de Malvinas, pero les aseguro que los primeros 10 años fueron muy difíciles, en esos años conocí a un legislador, Don Lorenzo Pepe, que cuando muy pocos nos daban una mano él comenzó a redactar leyes; y luego al Teniente Gral. Martín Antonio Balza, un militar que honra su uniforme como la gran mayoría, que le ha aportado mucho a la democracia, él muchas veces ha sido el vehículo para ayudar a muchos veteranos. No estoy de acuerdo con el desprestigio de las Fuerzas Armadas, repudio a muchos de los hombres que usando el uniforme del Gral. San Martín se comportaron como verdaderos delincuentes; agradezco a Juan José Mussi, Julio Municoy, José Octavio Bordon, Mario Oporto, Gerónimo Venegas, Felipe Sola, Eduardo Duhalde, Daniel Scioli, Néstor Kirchner, Cristina Fernández, Cacho Jarovlasky, Graciela Rosso, a gobiernos provinciales, municipales, a todos los legisladores que apoyan nuestras iniciativas, entre otros quienes dieron apoyos concretos al universo de veteranos.

Quisiera recordar a todos los que murieron en defensa de nuestra soberanía, ellos son nuestros HÉROES, lo dieron todo, debemos esforzarnos para que se conozcan sus rostros, sus familias y debemos hacerlo en cada pueblo. Hace 38 años, los argentinos sufrimos la dura experiencia de la guerra. La autocrítica de las circunstancias que nos lanzaron a ella sin la adecuada preparación, sigue siendo motivo de una larga discusión como país, que va más allá de un informe militar.

Las Islas Malvinas son argentinas, nace desde el histórico reclamo de recuperación de un territorio que el país reclama desde sus orígenes.

Entre el 2 de Abril y el 14 de Junio de 1982 centenares de compatriotas ofrendaron sus vidas en una gran batalla, sin más glorias ni esperanzas que la de cumplir con su destino, muchos quedaron para siempre en ese suelo que se proponían recuperar, los dos metros de tierra que cada uno de ellos ocupa en las Islas en el cementerio de Darwin son, además del testimonio cierto de su determinación, la única porción de espacio reconquistado. Otros yacen en el fondo del mar, otros en cielo y todos juntos son nuestros Héroes.

Quisiera recordar que nos hace falta un programa de salud integral. Debemos depurar el padrón, a pelear fuimos 14000 y se cobran 22000 pensiones; realizar una ley que determine quién es Veterano de Malvinas y los porqué. Unificación de leyes en todo el país, ley de reconocimiento histórico sin bonos, orden a los mal llamados movilizados, que pretenden ser veteranos de guerra. Debemos pedirle a los ex-soldados conscriptos de esa época que realicen sus propias leyes, pero que no se hagan llamar veteranos porque no lo son, no fueron a combatir, que tengan dignidad, que no le falten el respeto a los caídos. Cuidado, que lo económico no desvalorice la historia. Debemos entre todos con hidalguía reconocer que en el padrón de caídos hay 17 que no murieron en Malvinas, donde por un reclamo que mi persona le realizara al Tte. Gral. Martín Balza se determinó por una resolución del Ejército que no murieron en Malvinas, pero determinaron que son muertos por Malvinas. Y están dentro del listado de Honor de los caídos de los héroes; es incomprensible, irrespetuoso.

No quisiera escribir lo que detallo a continuación pero como sujeto político creo que estoy en la obligación de hacerlo, todos los gobiernos desde Alfonsín a Alberto Fernández, se expresaron con sus actos de gobierno, en sus políticas de estado con relación a nuestra Soberanía sobre las Islas Malvinas, a todos les podría criticar algo y agradecerle algo, pero el gobierno del Pte. Mauricio Macri fue un retroceso en todo sentido.

El acuerdo realizado entre el gobierno argentino de Macri y el inglés es otro capítulo sobre nuestras Islas Malvinas, expresa temas de “asuntos de interés recíproco”. No se refiere expresamente a la disputa de soberanía, pero incluye una mención del llamado “paraguas” de 1989, que preserva las posiciones jurídicas de las partes. En la jerga británica, significa el levantamiento de las medidas legislativas, administrativas y judiciales tomadas por la Argentina para proteger los recursos naturales frente a la exploración y explotación unilaterales británicas.

La causa Malvinas es muy sensible al sentimiento de quienes combatimos por nuestra soberanía y, por supuesto, de los argentinos.

Este nuevo acuerdo entre el gobierno de Macri y el Inglés, vuelve a mostrarnos cómo nuestra diplomacia es pendular, va de un lado al otro, de acuerdo con el presidente de turno.

La historia o cronología de las negociaciones son muy distintas. El Tte. Gral. Juan Domingo Perón siempre tuvo una estrategia sobre la recuperación de nuestra soberanía, en su tercer mandato se iba firmar un condominio por 25 años con nuestra bandera flameando en nuestras Islas Malvinas, el Dr. Arturo Illia y su gobierno en 1965 logró imponerse realizando la Resolución 2065 que fue ratificada en los años 1973 y, posteriormente, en ocho oportunidades entre 1976 y 1988, otros Presidentes plantearon sólo tibiamente con la pronunciación de “LAS MALVINAS SON ARGENTINAS”; el Canciller Guido Di Tella llegó a enviar ositos peluches a los isleños como política de seducción; en los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner se concretó Malvinas como una causa regional, inclusive Chile, la Unión de Naciones Suramericanas, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, países como Rusia, China, Sudáfrica, se pensó en el sueño de la Patria Grande. Y ahora, de nuevo, Macri dejó un acuerdo bilateral que muy pocos beneficios pareciera que fuera a traer a nuestra causa. Y, quedó claro, lo más importante: de soberanía, ni hablar.

Denuncio que este tratado viola los propios preceptos constitucionales de soberanía argentina sobre nuestras Islas. Y sí, más allá de los argumentos de la Cancillería Argentina en tiempos de Macri, no se observa que esto pueda permitir avance alguno en los históricos reclamos de NUESTRO país por la autoridad del archipiélago.

Lo que llama la atención es la falta de una política de Estado en torno a Malvinas que tuvo Macri. Pasamos de los peluches a discutir nuestra soberanía en todos los foros internacionales, hasta se creó una Secretaría de Asuntos Relativos de Malvinas, que Macri la disolvió; lo correcto hubiese sido poner a un hombre o una mujer del partido propio, a sea del Pro. Entre las primeras medidas de su gobierno, el Pte. Alberto Fernández rearmó esa secretaría de Estado.

Los argentinos merecemos un trato serio sobre nuestra soberanía por parte de los gobernantes.

De la resolución de la ONU no se habló, que permitió la ampliación del límite marítimo argentino y que, en pocas palabras, aseguró que las Islas están en nuestras aguas argentinas.

Hace poco tiempo pasaban estas cuestiones en el Gobierno de Macri: Una discusión con el gobierno de la ciudad por una calle que se llama “2 abril”, se le cambió el nombre en noviembre del 2013; adivinen cuál fue el nombre impuesto: “ Inglaterra”. Parece un chiste pero fue una realidad, frases como “Nunca entendí los temas de soberanía en un país tan grande como el nuestro”, y advirtió que “las Islas Malvinas serían un fuerte déficit adicional para la Argentina”; su primer dos 2 de abril casi no estuvo en el país, fue de apuros a Retiro a dejar un ramo de flores; los sucesivos 2 de abril no hubo acto oficial, en el desfile del Bicentenario no estuvo presente, fue solo a la cancha de polo; la revista de Aerolíneas Argentinas expresa “Falkland Islands” y no como corresponde “ISLAS MALVINAS”.

Su Canciller Malcorra les decía “buenos vecinos” a los isleños, algunos medios dicen Malcorra tiene doble nacionalidad (Argentina-española), su marido confesó que trabajó para los servicios británicos, tenemos una canciller que usa los recursos argentinos para ser Pte. de la ONU, su lugar en el mundo, su lugar físico es España, por qué no negocia el Peñón de Gibraltar, ¿podría, la dejarían regalar tan fácilmente ese espacio como cuando negoció a nuestras islas Malvinas?, dónde estaba la Canciller en el 82, cómo vivió la guerra, la muerte de nuestros hermanos soldados; Timerman también tenía doble nacionalidad pero renunció a la norteamericana para poder ser Canciller.

Conozco el pacto que firmaron Argentina e Inglaterra sobre las islas Malvinas, les comento, los isleños estuvieron felices y los argentinos nos preguntamos.

Cuando la asamblea legislativa de las islas celebró el acuerdo entre los gobiernos, el acuerdo habla de eliminar los obstáculos. De Soberanía nada.

Un eufemismo (manifestación suave o decorosa) para decir que Argentina quitará todas sanciones para la pesca, el transporte marítimo, el turismo, la extracción de petróleo por empresas extranjeras en nuestras islas y su plataforma marítima.

La Argentina demostró una generosidad extraordinaria hacia el Reino Unido en tiempos de Macri. SOLICITÓ la discusión y participación parlamentaria. La historia juzgará, LO ACTUADO.

Quiero destacar la identificación de nuestros Hermanos en el Cementerio de Darwin, ya basta de “soldado argentino sólo conocido por Dios”, hoy cada tumba tiene el nombre y apellido de cada Héroe, nunca fueron N.N., Honor y Gloria para ellos, respeto y ayuda a sus familiares.

Mirando al futuro, el Pte. Alberto Fernández me da esperanzas de que nada de lo que mencioné con relación al gobierno de Mauricio Macri, él va a realizar, eso espero.

A 38 años del fin de la guerra, debo decir, cuántos actos heroicos de mis camaradas, quisiera que ese esfuerzo quedara fuera de toda consideración política de esa época, que no se contamine con nada, que se valore el esfuerzo, que siempre se recuerde a nuestros hermanos caídos en defensa de nuestra soberanía. Queridos veteranos, un abrazo a la distancia para todos.

Todos debemos aceptar nuestras responsabilidades, honor y gloria a los héroes de Malvinas, viva la paz, las Malvinas son argentinas, soberanía en paz.