Cada 2 de abril es diferente pero este año será especial. Los actos, los discursos públicos y los abrazos emotivos tendrán que esperar. Sin embargo, Malvinas está siempre. ¿Por qué Malvinas?

Porque Malvinas expresa lo colectivo, la posibilidad de encontrar soluciones en las peores condiciones. Hoy escuchamos que “Nadie se salva solo”, pero hay compatriotas que lo saben y lo practican desde 1982.

Porque no solo el conflicto bélico dejó huellas. La posguerra, con años de desmalvinización, fue determinante para generar anticuerpos y mantener vivo el legado de Malvinas y sus Héroes. En esa resistencia se construyó el sentido de pertenencia y unidad entre la comunidad y sus Veteranos.

Porque hablar de Malvinas no se limita a una experiencia dolorosa. La infancia de muchos de nosotros se forjó con un sentido distinto, emparentando Malvinas a la solidaridad, a la preocupación por los que sufren, a entender que los problemas colectivos demandan respuestas colectivas, a la Memoria y la Soberanía.

Porque Malvinas es más que una batalla. Es el hilo conductor que sintetiza la disputa por la Soberanía y la Autonomía Nacional, el capítulo más relevante en nuestra historia entre Patria o Colonia, Liberación o Dependencia. En la construcción de conciencia Malvinas fue, es y será identidad.

Estos momentos nos obligan a pensar cómo seguimos. Cuando la Emergencia pase no debemos olvidar las formas que hoy cuestionamos, las prioridades que hoy recuperamos y la preocupación por el sujeto colectivo. Que Malvinas nos recuerde, una vez más, que nadie se salva solo.

* Abel Rausch (h), actual secretario general de la Intendencia, es hijo del Veterano de Guerra de Malvinas y presidente de la Asociación de Veteranos de Guerra de Luján Abel Rausch.