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Convidan como si una gran mesa, extensa, repleta de comensales, se sirviera esas dos noches de cita impostergable, en encuentros necesarios a media semana, donde un plato humeante merecedor de “pasarle el pancito” es el motivo de la acción de la ayuda.

Y claro que ese plato es el motivo, pero también, el alivio aparece en otro lado más allá de sentir la saciedad a la hora de la cena, porque el motivo que alivia y mucho es el poder concretar una actividad solidaria que une a la comunidad del barrio y más ahora, cuando la realidad de la pandemia que atravesó la historia, hace que todo se vuelva un tanto o mucho más difícil.

El comedor nocturno “Rayito de sol” viene colaborando con la alimentación de varias familias desde hace tres años, pero ahora necesita más ayuda para a su vez , poder seguir ayudando.

Todo lo bueno y rico

Bueno… porque nada malo puede surgir cuando el corazón es el que está detrás empujando la acción. Y rico…porque cuando se cocina con las ganas de ayudar, el sabor indiscutidamente destella a cada bocado, así sea la comida más sencilla la que se ofrece desde “Rayito de sol”, este comedor que coordina Andrea Simonetti en el barrio San Jorge desde hace tres años.

Y claro que quisiera ella y la gente que la acompaña -Lorena Varela y Ana Ferrari- que fuera abundante y sostenida esta ayuda, y más ahora cuando el aislamiento social, preventivo y obligatorio ha puesto un freno a todo o a casi todo. Por eso, difunden su pedido de donaciones de mercadería para poder seguir cocinándole a quienes más lo necesitan.

“Le estamos dando a 80 personas en estos momentos. Ahora tenemos vecinos nuevos a quienes les damos porque hasta que puedan trabajar los ayudamos”, decía Andrea remarcando este aumento de comensales dado el cese de muchas actividades laborales y la consiguiente baja de los ingresos de tantos vecinos afectados por la imposibilidad de trabajar.

“Normalmente damos martes y jueves, ahora el resto de los días doy mercadería porque está difícil todo”, mencionaba señalando entonces que a la porción/vianda de cada martes y jueves, se suma repartir la mercadería que tenga.

“Estoy necesitando puré de tomate, fideos, carne y carga de garrafa. El Municipio me da mercadería pero no me alcanza”, remarcaba Andrea, al tiempo que enunciaba los puntos de contacto para quienes puedan colaborar: Los Jazmines 727 del barrio San Jorge o a su Facebook personal.

Y como un nuevo canal de ayuda, la posibilidad de contar con un canasto destinado a la ayuda para este comedor, que está colocado en uno de los hipermercados de nuestra ciudad. “María Fernández, que trabaja en Carrefour, tramitó esta posibilidad. Así que ahí pueden colaborar. Aunque mucho no dejen, sirve”.

El comedor “Rayito de sol” convida el sabor de la solidaridad a pleno barrio y la importancia de esta ayuda tiene ahora aún más razón de ser, porque en tiempos de pandemia y sus consecuencias de salud y laborales -por entre otras cosas-, las necesidades se levantan como el enemigo a vencer a diario. Y un plato de comida, convidado con amor, es sin dudas un gran escudo para protegerse hasta que todo esto pase. Que así sea entonces. Que esa olla pueda seguir convidando fuerzas y esperanzas.