La magia estaba en las mañanas con ese tan cálido saludo de bienvenida capaz de la sensación de derretir hasta la escarcha sostenida en pastos. Estaba en el abrazo que aún en las siestas de noviembre era calorcito de telas a cuadritos apretujándose pecho a pecho. En las manos sosteniendo el deseo de irse a casa cuando se extraña y sosteniendo el deseo de salir al patio cuando en ese momento se está aprendiendo adentro.

La magia estaba cuando el estornudo chiquito, pero audible para el oído docente, decía que ahí había que estar secando mocos y alguna lagrimita por esas nostalgias chiquitas pero sentidas de quienes van descubriendo el mundo en el Jardín, que es una ventana al mundo grande, grande. La magia estaba cuando la escarapela, el escudo, se pegoteaban en el entendimiento de nuestros símbolos patrios, con esa plasticola de la educación capaz de adherir sentimientos y pensamientos.

Y ni hablar de esa magia de levantar la bandera y verla a todo cielo del corazón del Jardín, empezando a comprender que esa tela azul y blanca nos une y nos abraza y nos hace estar siempre del mismo lado. Y no solo por cantar juntos, entonados o no, el Himno Nacional, sino por saberse real protagonista de cada estrofa. Esa magia de la Seño, que es visible, audible, palpable y no por eso deja de ser mágica. Porque con las realidades a cuestas -las propias, las de los niños que tiene a su alrededor- golpetea a corazón como si tuviera ahí en el medio del pecho la varita mágica y revuelve toda duda, toda pena, toda incertidumbre, toda alegría, todo berrinche, toda risa, todo momento compartido y lo hace ni más ni menos que el mejor resultado de cualquier pase mágico: un tiempo de educación.

Esa magia de la docencia. Esa magia del lugar que es castillo de cuentos vividos en la verdad, sigue teniendo magia.

Porque ahora… la pantalla es traspasada por el corazón de la Seño que en sus pases mágicos continúa diciendo, mostrando, compartiendo, enseñando y aprendiendo. Por ahora, el castillo de cuentos verdaderos está en espera del mejor tiempo, pero ellas sacan de allí el empuje y llegan al mismo patio, a la misma cocina, ante la misma mesa de la casa de aquellos a quienes tanto quieren y por quienes son mágicas.

Y claro… no están solas. Esta magia continúa y cada una de ellas ha nombrado un asistente -mágico también- que es capaz de acompañar el proceso tan lindo de la educación. Por eso la familia, ahí, atenta, siendo parte de un tiempo distinto -tan, tan distinto- pero no poco aprovechable.

Así que, Seños, personal directivo, Jardín, familia, en cada chico la educación continúa. El Jardín sigue siendo base de la magia que llega a cada día y los une a todos. Y este año, el Día de los Jardines de Infantes y de la Maestra Jardinera llega en un 28 de mayo especial.

Acerca de este tiempo de reacomodamiento a la situación actual por la pandemia de coronavirus y la propuesta de celebrar este día, dialogamos con Verónica Brzeszkiesviez, directora del Jardín de Infantes N° 918 “René Favaloro” del barrio Parque Lasa.

“Uno frente a lo nuevo empieza a hacerse muchas preguntas, como ¿para dónde uno empieza a bucear en las estructuras que tenía? Empieza a pensar en todo lo conocido, y la verdad es que yo siento que esas respuestas no estaban porque esta situación es tan nueva, tan diferente. Y la manera de intervenir, de actuar, de organizarse era tan diferente que no teníamos las respuestas. Las respuestas las empezamos a buscar y las empezamos a encontrar y a armar a nivel grupal con el aporte y la visión de cada uno, debatiendo, probando, viendo. Esto fue todo ensayo y error, porque la verdad nadie nos pudo decir y nos puede decir cuál es el camino correcto, cuáles son las medidas correctas. Así que empezamos entre todas a buscar, a ver dónde había más respuestas, cuál era la manera más viable o la más clara, qué era lo que queríamos transmitir en estos momentos, qué era lo necesario transmitir. Y este periodo todavía no terminó. Seguimos en esta instancia de encontrar nuevos caminos, respuestas, estrategias, modos, la verdad que esto es una experiencia que no termina acá, que va a continuar, nos vamos a rearmar con las estructuras que traíamos porque bueno, ahora los modos son totalmente diferentes a todo lo conocido”, sostenía Verónica.

Y agregaba que “transcurridos estos meses siento que hemos avanzado, que nos hemos rearmado mucho, por suerte se han encontrado modos, hemos afinado esa percepción de ver con qué tienen más conexión las familias, los nenes, cuál es la manera más amena de llegar, la manera que contiene, porque en ese momento también sentimos que nuestra función es de contención. Creo mucho en el aporte individual, pero en una construcción colectiva, así que los equipos de trabajo se han fortalecido y este camino continúa”.

Pases mágicos para los asistentes

Esa mamá. La abue. El papá. Por ahí el hermano mayor o la hermanita ya de Primaria. Cada uno de ellos puede ser el asistente que colabore para que la magia de la educación siga, en casa.

“A las familias les fue ocurriendo lo mismo que a nosotros, no se sabía por dónde ir, cuánto iba a durar, qué iba a ocurrir y esos interrogantes también les aparecían a ellos, cada uno fue encontrando el modo de sumarse a estas propuestas, el modo de encontrar el tiempo, fueron ellos marcando de a poco qué era lo que resultaba más ameno, qué era lo que disfrutaban mejor al hacerlo en familia. Y cuando hablo de lo colectivo hablo de la comunidad también porque había y hay que escuchar a los niños, qué es lo que desean, necesitan…esto es un trabajo de todos. Nadie trabaja solo porque sino no suma, acá es la institución, el equipo docente, la familia, los niños, somos uno en este momento más que nunca. En Nivel Inicial se habla mucho de una tarea compartida, en familia, así que realmente es un trabajo colectivo”, mencionaba la directora.

Y sumaba su mirada acerca del protagonismo de la tecnología: “Creo que ha sido el desafío de este momento, realmente estábamos al modo presencial, físico, de conectarnos y hoy todo eso cambió y el modo de comunicarnos es a través de una manera virtual. Tuvimos que ir armando tutoriales de cómo manejar determinadas páginas, aplicaciones, links, porque realmente no todos teníamos familiaridad con esta tecnología, así que fuimos encontrando la forma, se van armando videos, tutoriales, explicaciones de las propuestas, desde la tecnología que hoy tiene una presencia fundamental en todo esto”, decía, aunque remarcaba la también real desigualdad: “La realidad es que la tecnología no está en todos los hogares, entonces llegamos a través del papel, a través de una propuesta de fotocopias, a través de los cuadernillos que imprimió la provincia de Buenos Aires con propuestas interesantes”.

El día especial para los Jardines

Un 28 de mayo más especial que nunca. Con este tiempo diferente y el mismo sentimiento de vocación que destella ahora, desde las pantallas. “Valoro muchísimo en este periodo el esfuerzo docente porque nos pasa lo mismo que a las familias… los teléfonos que quedaron sin memoria, Internet que se corta, los datos que se terminan, la verdad que el esfuerzo lo estamos haciendo todos, docentes, familias, con la mejor voluntad, ayudándonos por ejemplo con tutoriales de cómo manejar alguna aplicación porque no todos sabíamos. Así que nos vamos acompañando y amigando con estos nuevos programas, formas de comunicarse porque es el canal más fluido que tenemos hoy para comunicarnos”.

Y detallaba las actividades de celebración: “Este 28 de mayo es el Día de los Jardines de Infantes, de la Maestra Jardinera, para nosotros es una fecha de celebración, de festejo, de revalorización de la tarea docente, de las instituciones educativas. Habitualmente lo festejamos de manera presencial, esta vez va a ser diferente, pero no por eso vamos a dejar de celebrar esta fecha tan importante. Así que cada institución preparó una sorpresa, para de alguna manera encontrarse con las comunidades y poder festejar este día una vez más”.

Y como de a toques mágicos, Verónica entregaba su saludo especial: “Particularmente a todas las docentes del Jardín, mis felicitaciones por todo el esfuerzo puesto cada día, es un equipo que se fortalece cada vez más y eso reconforta, da orgullo y hace bien en estos tiempos que tanto necesitamos sensaciones de situaciones que nos hagan bien. Así que para todos los docentes del distrito, para nuestra inspectora Julia Benítez -y las inspectoras Miriam y Eugenia-, realmente esto es una tarea de todos, con el aporte de todos podemos llevar adelante la tarea docente para que la educación siga siendo un pilar para todos estos niños de nuestra comunidad. Así que para todos, que tengamos un hermoso y feliz día”.

La magia tiene aseguradas una y mil recetas de pociones listas para hacer destellos en todos los chicos. Tiene varitas que no dejan de latir detrás de los guardapolvos a cuadritos porque ahí el corazón siempre sabe qué hacer.

Si hay un lugar donde la magia vive… es en un Jardín de Infantes. Y es una magia que se construye de a realidades, de a esfuerzos, de a mucho amor por la tarea docente. Y esa magia es tan poderosa que hasta vence a una Pandemia. Porque a diario… sigue y ofrece el mejor resultado: la educación.

Festejos

Para celebrar el Día de los Jardines de Infantes, invitan a toda la comunidad a decorar puertas, ventanas, balcones y veredas. Y también subiendo un tik tok. La idea es “llenar de color y alegría la ciudad”, remarcaron.