La desolación y la invitación a la usurpación

El “mientras” se hace largo cuando una historia no cumple con los plazos previstos. Porque en el “mientras” de esta historia hay necesidad, hay desacuerdos, hay promesas incumplidas, hay quienes aprovechan para sacar provecho de la peor manera de la situación.

“Mientras”… nos cuenta Elena que en esta historia de las casas construidas -y a medio construir- con el gran y buen objetivo de darle solución a las familias que habitan zonas inundables, varias de las casas han sido “visitadas” por la delincuencia que se lleva lo que desea.

“Mientras”, otras han sido puertas forzadamente abiertas para una “visita” permanente. Y en el medio de esto, Elena que pide que al menos le entreguen la casa como está, ya que precisamente el vandalismo azotó las construcciones y hubo intentos de usurpación. Además, ella reclama por su pequeña hija discapacitada que necesita un espacio adecuado para mejores días.

Elena Concepción Vila es parte de las familias damnificadas por las inundaciones, su vivienda estaba situada en Los Trigales y Las Madreselvas, en el barrio San Fermín, y fue una de las que quedaron dentro del programa de relocalización. Algo que desde 2018 a la fecha, no ha sucedido.

Su antigua casa fue derribada ante la inminente entrega de la adjudicada en Santa Marta. Aún esperan.

“Más o menos en diciembre de 2018 me dijeron que podía averiguar para alquilar una casa mientras se terminaba la construcción de las que nos iban a adjudicar, ese alquiler corría por parte del Municipio. Me ofrecían esto porque la bebé mía nació con hipoacusia y además sufría todo lo que era derivado del tema humedad de la casa. Empezó con broncoespasmo y tuvo tres episodios con neumonía, estuvo con un control ambulatorio porque en el Hospital estaba el virus del estreptococo y la nena había dado negativo. Entonces, le hacían el tratamiento ambulatorio, pero le agarraba neumonía”, relataba esta mamá acerca del daño no solo en los momentos de inundación sino permanentes dada la humedad de su vivienda.

“Cuando hubo una reunión por el tema de las casas, yo pedí anotarme para la entrega de las primeras 30 del bloque, las de dos pisos. No entré en esa etapa, entonces el Municipio decidió alquilarme una casa para que yo me fuera del lugar donde vivía y así fue. Pero ya el primer mes no me pudieron pagar ni el mes de depósito, recién cuando pasaron los dos meses pude pagar el primer mes y de ahí siguieron los problemas. En realidad siempre tuve problemas para pagar el alquiler, porque ellos no me lo pagaban, nunca pagué en tiempo y forma, jamás”, remarcaba Elena que ante la dificultad de abonar correspondientemente el alquiler, la dueña de la vivienda alquilada le pidió el lugar y tuvo que dejarla y mudarse provisoriamente a la casa de su papá.

Tardanza y necesidad

Acerca de la situación actual de las viviendas y en particular de la que ella tiene adjudicada, Elena decía: “La obra está totalmente parada, la única avanzada es la casa que se supone que va a ser la mía, pero tampoco está habitable, no está para entregar porque le falta mucho y lo que tenía se lo robaron. No solo a esa casa, sino a todas las que están alrededor que son 30. Les robaron los marcos, los premarcos, las puertas, los andamos, las reglas, otras cosas más y lo último fue ahora que quisieron usurpar la casa que es la que va a ser mía”.

Y en esa línea, agregaba que después de las elecciones desde la actual gestión “dijeron que tenía que esperar hasta marzo”. Pero llegó la pandemia por coronavirus y “en marzo no hubo ningún tipo de respuestas. Y la gestión está totalmente parada, inhabilitada, porque por ahí pido una reunión, una respuesta y no me la dan nunca”, cuestionó.

Previo a esto, el año pasado “cuando estaban por entregar las 30 casas del bloque que están con otro tipo de construcción, fui a hablar con el Sr. Charly Romero (director de Políticas Sociales durante la gestión de Oscar Luciani), con un papel que decía que la nena necesitaba de un lugar seco y limpio, porque el lugar que habitaba no cumplía con esas condiciones por eso se enfermaba todo el tiempo de neumonía”.

Parte de las obras del predio del barrio Santa Marta

Sin embargo, recordó que desde el Municipio le dijeron que “tenía que esperar porque yo no era una prioridad y mi hija tampoco, porque había otras personas que estaban viviendo en condiciones más antihigiénicas que nosotros. En pocas palabras, me dijeron que lo mío no era tan urgente. Y ahora veo que esas personas que no están viviendo en esas casas, se las han usurpado otras personas y nadie hace nada. O sea, fueron casas entregadas y hubo personas que no se quedaron ahí, que las vendieron o se fueron y las usurparon otros. Obviamente, yo quiero que me entreguen la casa así como está, porque no podría ir a sacar a la gente si la usurpan, todos saben que va a ser entregada a mi pero aún no me la dan. Solo tengo un papel firmado por el Sr. Charly Romero diciendo que la primera casa que sea terminada del bloque de 30, será entregada a la señora Elena Concepción Vila, por eso mi interés es que me la entreguen así como está, que me den el permiso para irme ahí en las condiciones en la que está y me ayuden, yo la voy a ir mejorando”.

Y añadió que “realmente estoy en la calle, ya que el Municipio rompió mi casa donde yo vivía en el San Fermín. Fueron y la tiraron abajo porque había gente que se quería meter, porque supuestamente la obra de la otra casa iba muy avanzada y faltaba poco para que me la entreguen. Supuestamente era alquilar por tres meses, pero estuve viviendo un año y ocho meses y aún la casa no está”.

Fue contemplada en el plan de adjudicación de viviendas para inundados. Le demolieron su casa porque le iban a sostener un alquiler durante el tiempo que demandara la construcción de la nueva vivienda.

Debido a las irregularidades para recibir el dinero y pagar el alquiler, tuvo que dejar esa casa alquilada. Ahora no tiene su antigua casa y tampoco le entregan la nueva.

Y el “mientras” se le hizo un camino largo a Elena. Que ante todo piensa en su pequeña Lourdes y reclama, entonces, que finalmente le entreguen la casa que por los motivos ya expuestos le adjudicaron. Antes que la saqueen de todo o la usurpen definitivamente.