La contaminación sonora es una de las causas tenidas en cuenta a nivel medioambiente como parte de la problemática a solucionar, donde lógicamente la toma de conciencia y las reglamentaciones al respecto comparten prevalencia como solución o camino hacia ella.

Pero cuando ninguna de las dos aparece, cuando no se las tiene en cuenta, cuando no se la aplica o cuando no se ofrecen planes para generar un estadio de respeto en la convivencia de una comunidad, sucede que los límites de los derechos se corren y traspasarlos conlleva a una situación cotidiana de las no mejores por cierto.

Dejando de lado una vara que puede medir prioridades, cuando los vecinos reclaman por algo que les molesta y sienten que está mal, el derecho de ser escuchados es igual para cualquier índole de reclamo. Porque en este caso, se está pidiendo vivir en tranquilidad en su propio barrio, con las consideraciones de vecino en vecino… consideraciones que no tienen muchos de los que se acercan a la Plazoleta Antigua Estación Basílica -acaso uno de los principales puntos de reunión de nuestra ciudad- y realizan actividades que van en perjuicio de los vecinos de la zona: picadas de motos, música a todo volumen de los autos, caños de escape que compiten por el más estruendoso y todo a cualquier hora, algo que queda caratulado como “Ruidos molestos” y que desde el Municipio se ofreció un canal de denuncia para evitar tales situaciones. Canal que fue utilizado y del que los vecinos mencionan no haber tenido respuesta.

En la carta, detallaron que “…el tan publicitado servicio de ‘Guardias por ruidos molestos gestionado a través del COM no funciona por ausencia de los agentes de tránsito en el turno noche, y la Patrulla Comando a quien derivan el servicio no actúa aduciendo falta de competencia”. Y esta situación es la que lleva a este grupo de vecinos a difundir la problemática para hacerla visible.

En ese contexto, los videos que acompañan esta nota fueron filmados sobre Juan B. Justo casi esquina Rivadavia. “Es importante aclarar que la calle Juan B. Justo es la principal arteria donde se corren picadas y pruebas de velocidad, tomando como punto de partida Juan B. Justo y Francia y finalizando en Juan B. Justo y Colón”, apuntaron.

Ruidos excesivos

“Agradezco la posibilidad de visibilizar esta problemática que atenta contra la habitabilidad del barrio Plazoleta Antigua Estación Basílica y contra la seguridad de Luján”, comenzaba diciéndonos María Ivana Monsalvo en nombre del grupo de vecinos de la Plazoleta comprometidos en esta tarea de bregar por la tranquilidad de la zona, tarea que ya tiene su trayectoria.

“Los vecinos del barrio nos autoconvocamos en 2018 con la intención de solicitar la intervención del Municipio para la adopción de medidas de prevención y erradicación de la circulación vehicular ilegal que atenta contra la zona y se hace extensivo a todo Luján. A tal efecto, efectuamos formales presentaciones por escrito ante el Municipio y el Concejo Deliberante. Personalmente, me reuní y mantuve comunicación con autoridades municipales de la gestión actual y anterior y de las fuerzas de seguridad local (Francisco Pasini, Gabriel Jurina, Rubén González, Matías Lattaro, Marcelo Sánchez, Rodolfo Bruno) exponiendo la situación, sus implicancias, solicitando medidas específicas y la aplicación de las normas legales vigentes”, mencionaba María Ivana.

Y remarcaba: “Para que quede clara la problemática: el tránsito vehicular ilegal consiste en la circulación de vehículos y/o sujetos indocumentados, que efectúan pruebas de velocidad, picadas y acrobacias provocando, además, todo tipo de ruidos excesivamente molestos. Esto afecta principalmente la zona comprendida entre Francia, Juan B. Justo, Colón y Padre Varela y Barnech. La prevención y erradicación de este grave problema constituye el fundamento de nuestro reclamo. Con relación a los ruidos molestos, el gobierno local publicitó recientemente el servicio de ‘Guardias’ gestionado a través del COM. Los vecinos hemos comprobado que tal servicio no funciona por ausencia de personal de tránsito durante el turno noche”.

Por su parte, brindaba una apreciación descriptiva de la cotidianidad del lugar: “Este es un típico barrio residencial, con la característica de poseer uno de los espacios verdes más importantes de la ciudad. Por ende, la circulación vehicular ilegal no solo atenta contra las condiciones de habitabilidad de los residentes, sino también contra las familias y personas que se disponen a visitar y disfrutar de la Plazoleta. Los residentes nos vemos impedidos de cuestiones básicas tales como descansar y disfrutar en familia. Por otra parte, hemos padecido todo tipo de actos vandálicos perpetrados contra nuestros vehículos y viviendas, las cuales, además, han disminuido considerablemente su valor debido a este problema. También hemos recibido todo tipo de insultos y amenazas por parte de los sujetos cuyo accionar denunciamos”.

“Convivir con el problema, nos obliga a recordar los siniestros viales que han terminado con la vida muchos vecinos de Luján, causando pérdidas tan inexplicables como irreparables”, añadía y la memoria de esta vecina la situaba en acontecimientos de los que fue testigo y otros trágicos que son recordados por la comunidad lujanense toda, recuerdos como base de lo que no quieren que se repita.

“Los vecinos estamos unidos y logrando la adhesión de otros lujanenses tan preocupados como nosotros por la pronta resolución de esta problemática. Continuaremos instando a las autoridades municipales a ejercer las atribuciones inherentes a su cargo, mediante el conocimiento pleno de la problemática y la adopción de medidas que consideramos ineludibles: controles vehiculares, peatonalización de la zona, colocación de reductores de velocidad, entre otros. Esperamos que los funcionarios de Luján tomen conciencia de la dimensión de este problema y se comprometan con la ciudadanía en su pronta resolución. No admitimos la continuidad de este estado de situación de absoluto descontrol. Y de no prosperar la vía administrativa local, evaluaremos la oportunidad de elevar el reclamo a otros niveles gubernamentales y/o de instar la vía judicial”, adelantaba.

Ruidos molestos, velocidades excesivas, prevención de accidentes… un cúmulo de reclamos que los vecinos enarbolan como bandera de una toma de conciencia, como valedero derecho de disfrute de su barrio, que al ser un espacio público, puede ser disfrutado por todos. Disfrute que sucede cuando los límites de la irrespetuosidad no se trasgreden. Por el derecho entonces a la mejor convivencia, los vecinos reclamando.