Es casi verano y las “ocupaciones” de la escuela o el jardín han terminado, entonces la mañana los amanece con las ganas de jugar, de solo tener esa actividad como plan para el día. Y vaya si es la bicicleta la que cómplice de la infancia, se sube a los caminos bajo el sol para sostener las ganas del pedaleo y ahí, el mundo se recorre todo, todo, aunque sea en 100 metros redondos junto a esos copilotos de aventuras que no pedalean pero sacuden patas para estar a la par, siempre… porque los perros sí que saben de compañía.

Con esas ganas ese nene se levantó por la mañana, pero su perro estaba demasiado cansado y su bicicleta directamente no estaba, ni lista, ni inflada, ni colorida… no estaba. Como tampoco las otras dos, modelo de adultos. Pero lo que sí estaba como pasadizo de impotencia, bronca y tristeza, era ese agujero en el alambrado por donde la delincuencia se había llevado lo material, dejando que entraran esas sensaciones mencionadas, además de otro infortunio: el perro sedado por los malvivientes.

En este caso, la bicicleta días después apareció. Pero los hechos delictivos en este barrio no.

Modalidad bien pensada

Evidentemente, no al azar, sino teniendo en cuenta qué tamaño o cantidad de perros custodian la casa donde viven con sus familias de gente. Esa modalidad con la que se encontraron los integrantes de esta familia cuando vieron su perro Border Collie llamado Walter sedado, es la misma que viene sucediendo en otras casas, a otras familias y a los perros de estas, en el barrio Las Glicinas.

“A nosotros nos robaron tres bicicletas. Cortaron el alambrado. Durmieron al perro y se llevaron las tres bicicletas que estaban con candado. Durmieron a todos los perros del barrio e hicieron lo mismo en otras casas”, nos contaba Rocío, haciendo referencia a lo sucedido en este barrio que está ubicado a una cuadra de la parrilla comedor del recordado Horacio Guaraní, cercano a la Autopista. “Por lo general nuestro perro duerme adentro pero esa noche estuvo afuera y, por suerte, está okey”, añadía acerca del estado de salud del animal.

“En todo el barrio hace meses que vienen robando de la misma manera. Pagamos a una seguridad que patrulla por la tarde y si vemos algo raro lo llamamos, pero no mucho más, las familias de cada casa pagan entre todos esa seguridad”, sostenía a la hora de mencionar cómo se manejan con el tema de inseguridad.

Y agregaba: “Rompen los alambrados y roban por la noche. Al momento nunca encontraron ningún objeto robado de ninguna casa robada”. Y sobre si tienen alguna pista acerca de los delincuentes, mencionaba: “Hay una parrilla nueva al costado de la autopista y va mucha gente de paso. También hay más barrios del otro lado de la Autopista, pero la realidad es que no sabemos de dónde pudo haber sido”.

Y dejaba las palabras de más tristeza ante la pérdida material que si bien en este caso recuperaron, causó ese momento de verdadera impotencia: “Fue horrible por el nene, se despertó y lo primero que fue a buscar fue la bici y ahí nos dimos cuenta del agujero en el alambrado que habían hecho”.

Ante estos robos que viene sufriendo en el barrio, apuestan a la buena voluntad de quien va a comprar algún objeto de dudosa procedencia y piden que no lo compren y den aviso a la Policía. Pero también los vecinos apuestan a que puedan vivir en un barrio donde no abunden los robos y que puedan sus perros dormir por sus propias ganas de dormir y no estar expuestos a cualquier salvajada en su contra.