Esta madrugada se aprobó finalmente la Ley de Interrupción Voluntaria de Embarazo, una conquista del movimiento feminista para la ampliación de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y las personas gestantes.

Esta norma garantiza un Estado presente para una problemática existente, no es aborto sí o aborto no, sino de asegurar las condiciones de salubridad e igualdad para su práctica.
Como sabemos la criminalización no logró resolver esta realidad y las muertes y complicaciones por abortos clandestinos se convirtieron en un tema de salud pública.

Ya no nos pueden forzar a maternar, la maternidad será deseada o no será.
No sólo se trata del derecho decidir sobre nuestro cuerpo, sino fundamentalmente de reconocer nuestra autonomía, y de poder elegir nuestros proyectos de vida.

Sin embargo, la implementación de la ley de interrupción voluntaria de embarazo tendrá el gran desafío de federalizarse y llegar a esas provincias donde cientos de niñas abusadas son obligadas a parir, donde el acceso a la Educación Sexual Integral está impedida y el acceso a los métodos anticonceptivos es denegado en nombre de Dios.

Esta conquista fue posible gracias a nuestras ancestras, nuestras predecesoras y compañeras de la Campaña por el Aborto Legal Seguro y Gratuito, el Ni Una Menos, los 8M y está nueva ola del movimiento feminista que arrasa y se extiende en América Latina y en el mundo. También sabemos que esta aprobación fue posible por la voluntad política expresa y el compromiso de nuestro presidente Alberto Fernández.

Por último, para quienes no adhieren a esta ley, sólo recordarles que el aborto sea legal no lo hace obligatorio; y que cada persona podrá decidir según sus posibilidades, sus credos y sus ideologías sin ninguna imposición. Hoy nuestro país es un poco más justo y menos hipócrita.
#EsLey

(*) Gabriela Pedraza es Militante Feminista

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