Foto: Captura cámara de seguridad

A cascotazos sonaba la mañana de este miércoles 3 de febrero en la calle Leiva. Los ruidos de las piedras cayendo por cualquier lado se sumaban a los habituales de la transitada zona, en especial los que esta mañana sonaban en la mencionada calle, entre San Martín y Mitre.

Allí, como si fuera el mejor de los pasatiempos o, inclusive, como si se jactaran de la impunidad de ser menores, a toda luz del día un grupo de adolescentes con gomeras se apostaron en los tapiales de dos casas de la cuadra, como si fuera una bandada de pájaros revoloteando libremente. La intención, darle al objetivo propuesto: las cámaras de seguridad de una casa que fueron colocadas debido al ingreso de delincuentes hace un tiempo.

A todo barullo de banda, tensando la gomera y “disparando” andaban los chicos. Las piedras alertaron a otros vecinos y a los mismos habitantes de la vivienda donde estaban “posados”, que observaron la situación desde su lugar de trabajo gracias a las cámaras. Cerca de las 9 de la mañana se dio aviso al 911 y ante la tardanza de una respuesta y la presencia con la mencionada actitud y actividad de los vándalos, otro vecino optó por el aviso de alerta en el grupo de WhatsApp que conecta la denuncia directamente con el COM (Centro Operativo de Monitoreo), para solicitar la presencia policial. Pero cuando finalmente sucedió, no dieron con el grupo de menores en cuestión.

Ante la situación, la vecina de la casa agredida, desde su lugar de trabajo, se dirigió a la Comisaría. Pero estaba colapsaba de personas, motivo por el cual decidió regresar. Y cerca de la vivienda los encontró, intercambió algunas acusaciones y llamó a la Policía, que pudo dar con cuatro jóvenes mismos, los llevó a la dependencia policial y finalmente los entregó a los adultos mayores responsables.

La cámara no pudo ser dañada. Pero en los intentos, una caja de conexión telefónica de una casa lindera, sí. Piedras por todos lados, inclusive en balcones de casas cercanas. Todo a plena luz del día. Chicos que salieron de sus casas para agredir otras. Chicos a los que ya fueron a buscar sus padres. Chicos sabiendo que si una cámara de seguridad se deja fuera de funcionamiento proporciona más vulnerabilidad a la vivienda. Chicos que ya han sido vistos con sus gomeras en la zona del Tanque del Agua Corriente. Chicos, pensemos, que andan sin pensar en el delito, sino sintiendo todo como una travesura.

Chicos… con adultos cercanos que ojalá puedan y quieran rever este tipo de conducta. Ojalá, por los vecinos de la cuadra, por otros posibles damnificados, por ellos mismos, haya sido un punto de quiebre entre lo que venían haciendo y lo que harán y serán de acá en más.