Que sea eso… un lugar donde llegar con sueños e irse con pedacitos del logro cada día. Un espacio donde proyectar mejores días, donde sentirse capaz de un camino elegido para el crecimiento personal, desde el apoyo grupal y con la certera mirada al mañana. Un huequito abierto en medio del barrio. Un nido donde encontrar la posibilidad, las herramientas, las ganas también de otros y hacer de ese momento, la mejor preparación para el vuelo, ese que llegue luego cuando en ese nido se aprendió y mucho.

Esa es la decisión, ese es el objetivo que tiene la gente del Comedor Nocturno Granito de Arena del barrio San Jorge: poder ofrecer una diversidad de actividades que no solo sean provechosas para el momento sino para el después, para lo que sigue en la vida, para mejorar ese tiempo que sigue desde la base de las capacitaciones y cursos que esperan que en esta nueva edificación se brinden a los vecinos interesados en tener más posibilidades de avances educativos, laborales.

Por eso, el Comedor está creciendo y en ese crecimiento necesita de la solidaridad de la comunidad lujanense para poder tener ese espacio ideal para los proyectos que ya laten y ya tienen razón de ser.

Materiales para algo tan del alma

Hace casi 5 años que Lucía Irupé le dio concreción a la tarea solidaria de ofrecer un plato nocturno para que los vecinos con situación más vulnerable, se pudieran ir a dormir con algo rico en la panza y mucho sabor en el corazón.

El Comedor creció y se sostuvo en el tiempo desde el trabajo incansable de Lucía, su familia y la misma comunidad de nuestra ciudad, como también por el acompañamiento de algunas instituciones que han estado atentas a las necesidades de este espacio ubicado en Los Jazmines 672 del barrio San Jorge. Un espacio ejemplo de la buena, organizada y respetuosa tarea de la solidaridad.

Y ahora se suma esta decisión de poder contar con un lugar más amplio para otras actividades, esperanzador deseo del que Lucía nos contaba: “El espacio está destinado para hacer actividades, capacitaciones, cursos, etc. Hace años venimos construyendo, es un salón de 2 pisos y arriba es donde pensamos hacer un espacio con la ilusión de que se pueda traer el Plan Fines por ejemplo y un salón chiquito con libros de cuentos que ya tenemos guardados. Abajo el salón quedaría sin división para clases de danza o poder pasar alguna película para los chicos o que la gente espere su turno de la vianda, bajo un techo en caso de frío o lluvia”, decía la referente de Granito de Arena, con el entusiasmo que viene aportando en esta historia.

“Falta mucho pero soñar no cuesta nada. Todo lo que es paredes y división ya casi estaría, nos faltan chapas para poder techar, un par de ventanas y una puerta. Después va a faltar otro gran gasto que sería el entrepiso de madera para utilizar los salones, pero ya cerrado se puede comenzar abajo”, detallaba.

Y la tarea se comparte. El sueño también. El esfuerzo es compartido porque hay gente unida el pos de la solidaridad. “La mano de obra la realiza mi marido -Hugo Ayala- y por el momento de pandemia que vivimos, seguiremos así hasta que sea seguro juntarse con alguien más”.

Y detallaba la lista de los materiales necesarios y que ojalá se consigan: cemento, plasticor y chapas. “Obvio que después se necesitan más materiales para revocar y otras terminaciones, pero con techar ya sería un gran avance y un sueño casi cumplido”, señalaba Lucía dejando estos datos puntuales para quien pueda colaborar:

– Dirección, Los Jazmines 672
– Teléfono, 2323 – 608447

El Comedor Nocturno Granito de Arena es corazón del barrio. Late con cada plato de comida. Y ahora ya ve de cerquita la concreción de ese espacio que les permita a los vecinos, sentirse en un nido desde donde preparar las alas para el mejor futuro.

Entonces, necesitan materiales para terminar de construir algo que es para total alegría y crecimiento del alma.