En la espera, el mundo tiene forma de rombo. Un mundo que marca cuatro límites de color gris que a veces brillan con el sol. Uno a uno los rombos se unen como pedacitos de paisaje y la mirada avanza hasta ahí. Apoyan entonces la barbilla al piso y los rombos se ven y no, se ven y no…se ven y no…a medida que el sueño les gana las ganas. Con qué soñarán mientras la espera dura? Con ese mundo que conocieron y se olvidaron casi? Ese que se abre más allá de los rombos del tejido alámbrico que los encuentra en la situación de…perros esperando. Son perros en espera. Con un tiempo de mundo con forma de rombo durante mucho tiempo o no. Porque depende que alguien los vea, los sienta, los elija, para que el alambrado deje de ser el límite con la otra parte de la vida que algunos quieren recuperar y otros, conocer.

Son perros en espera. Ahí porque… porque tantas cosas. Tanto mal gesto, tanto maltrato, tanto desamparo tuvieron. Tanta poca buena suerte y tanta de la mala, que aún con un nombre asignado, aún con un collarcito de colores, aún con la comida asegurada y el rol de juguete o cuidador o mascota poco tenida en cuenta, los convirtieron en algo de lo que hay que deshacerse. Y en ese obligado rol, se convirtieron en perros en espera.

En Zoonosis. Ahí están. De lo que fueron, ya mejor ni hablar más. Porque para que la esperanza les corte el alambrado y el mundo tenga otra forma, hay que hablar de lo que son y pueden ser. Por eso, mientras esperan en Zoonosis, un grupo de voluntarios los difunde en una página de Facebook. Los hace “famosos” para llegar al corazón de quién o quiénes puedan tomar la decisión de tener un perro y no solo eso, sino, adoptar uno de los perros en espera.

La fama no es puro cuento

Porque no es un cuento lo que han vivido, es real. Y porque hablando de ellos y sus historias, tienen más posibilidades de salirse de ese rol pasado y disfrutar de uno nuevo, siendo el perro querido de la familia.

Y celebrando que las redes sociales ayudan para esta misión, dialogamos con Claudia, una de las voluntarias que además de haber generado un mejor espacio para que los perros de Zoonosis vivan, se encarga de difundir sus historias para instar a sus adopciones.

“Esto de estar con los perros en Zoonosis y la página surgió porque yo había levantado una perrita que estaba en celo en la calle y me habían dicho que se podía dejar en un canil antirrábico para poder castrarla y luego darla en adopción, ya que era una perrita comunitaria. Aquella vez, uno de los cuidadores me contó la historia de un perrito que estaba en ese momento y entonces le comenté si podía sacarle fotos para compartir y así poder darlo en adopción. Justo vi una publicación de una chica, Laura, que había difundido en Facebook acerca de uno de los perritos que estaba en uno de los caniles, así que me contacté con ella por el tema de sacar fotos y ofrecerlos en adopción, así que ella me dijo que se sumaba. Anteriormente, la página era utilizada por los veterinarios de Zoonosis que publicaban fechas de castraciones, de vacunación antirrábica, etc. Pero luego se determinó que esos temas se manejaran directamente desde prensa municipal, excepto las adopciones. Así que con Laura decidimos –ya que el director de Zoonosis Pablo Tierno nos había autorizado-, a volver a usar la página para dar los perros en adopción”, relataba Claudia acerca del inicio de esta actividad de compromiso solidario.

“Cuando ingresamos a Zoonosis los perros estaban en los caniles que no son lindos, no son para que un perro esté ahí eternamente. Hay algunos que han estado 4, 5, 6, 7 años sin tener contacto con el aire libre, sin poder correr sobre el pasto. Entonces surgió el tema de poder ayudar para que pudieran salir de ahí siendo adoptados”, señalaba con el entendible sentimiento de tristeza pero la decisión de hacer lo posible para revertir sus destinos.

“Hay casos especiales, que son esos perros a los que les cuesta un poco la sociabilización con otros perros y con la gente, entonces ahí decidimos que había unos 4 o 5 que queríamos llevarlos a un pensionado canino para que pudieran sociabilizar y tuvieran otras oportunidades. También había perros súper adoptables que se llevaban bien con otros perros y personas. Pero esos otros que no, decidimos llevarlos a un pensionado. Eso tenía un costo que afrontábamos Laura y yo, así que después surgió la posibilidad de hacer caniles externos, o sea, alrededor de esos caniles donde estaban, con un tamaño amplio, de 15 por 20 más o menos y pudimos hacer tres”, decía señalando que se unieron al equipo de voluntades Romina y Oscar, a quienes se le sumaron para la tarea de construcción de caniles amigos y familiares, ya que además de la mano de obra, el costo fue elevado teniendo en cuenta los materiales necesarios: rollos de alambre, postes, etc.

“Esos animales que estaban hace tantos años dentro de los caniles internos sin poder estar en contacto con el aire libre, ahora lo están, y muchos han sido dados en adopción, aproximadamente 40. El tema es que se van en adopción unos e ingresan otros. Y de los más viejos aún quedan, pero por lo menos están afuera ya que la mayoría ahora está en los caniles externos. Luego, en otra parte, hay perros que están sueltos, de los cuales también hemos dados algunos en adopción. Pero ese sector es como que son una manada y siempre estamos viendo el tema del carácter para que la convivencia sea lo más llevadera posible. Pero siempre decimos que Zoonosis tiene que ser un lugar de paso, no un hogar. Hay muchos perros que hace muchos años que están”, contaba.

Y con el mundo que ven lejos a través de la forma de rombo, transitan los días en la espera, que se hace mejor y más disfrutable porque están Claudia, Laura, Romina y Oscar haciendo de ese tránsito un gran intento para que del primero al último, se vayan elegidos. Y de ahí que el poner en funcionamiento una página para difundir estos sueños, cobra un valor fundamental a la hora de llegar a más posibles adoptantes.

“Hay mucha gente que pregunta en la página acerca de los perros, es un buen espacio de difusión, también la misma gente que ha adoptado difunde de boca en boca, por otro lado nuestro compañero Oscar conoce mucha gente y ofrece a los perros, así que es como que hay varias formas por las cuales la gente se acerca a Zoonosis… y siempre estamos invitando a que vengan a verlos, porque por ahí ven la foto de un perro pero cuando vienen acá hacen conexión con otro. Por eso decimos que se acerquen para interactuar con los perros y decidir adoptar. Cuando eso sucede, hay una planilla que se completa, eso lo rige Zoonosis, ya que el animal desde ese momento pasa a ser responsabilidad de quien lo adoptó y nosotros hacemos el seguimiento, vamos al domicilio, vemos que esté todo cerrado o nos envían fotos o videos, todo para saber que el animal realmente esté bien”, detallaba Claudia dejando también la seguridad que cuando son adoptados, se entregan castrados y vacunados.

“En general tratamos de llevarlos nosotros al lugar de adopción… eso es una alegría total. Igualmente siempre se le da al adoptante una semana o 15 días para ver si el animal se adapta, eso se va viendo depende de cada caso y lo hacemos porque la gente en ese período lo puede devolver, porque si el perro no se adapta y la pasa mal, preferimos que vuelva a Zoonosis y poder darlo en otro lugar”.

Y sumaba emoción en su tono de voz cuando relataba: “Cuando nos envían un video del animal ya adaptado, eso me da mucha felicidad. Pero aparte de esa felicidad, es como que me relajo, a los cuatro nos pasa lo mismo, sentimos eso cuando vemos que el animal decidió quedarse y que los adoptantes también están contentos. Ahí es cuando sentimos esa alegría del círculo cerrado. Yo creo que ellos sienten que se les está dando una oportunidad, que están teniendo su posibilidad, por eso a la gente le diría que se anime a adoptar un perrito adulto, que no compren, que ellos merecen la oportunidad que no tuvieron, por eso están en Zoonosis, porque esos animales que aparecen ahí es porque estaban en la calle, tuvieron una familia que no los supo cuidar y realmente necesitan amor, contención, un hogar. Es fundamental que la gente pueda experimentar esa sensación de poder integrar un ser más a su familia. Ellos son tan agradecidos, tan perceptivos, todo lo devuelven con un amor incondicional y más estos que están en Zoonosis y han tenido una vida de mucho sufrimiento. Entonces, son súper agradecidos, es como que tienen una percepción de que la van a pasar bien y se van tan contentos con ese movimiento de cola…”

Y la imagen aparece así, pincelada en las palabras, yendo y viniendo como esas colas imparables que sacuden la realidad para hacerla más linda. Cuántos, cuántos creemos que los perros nos hacen la realidad más linda… muchos.

“Hay historias de perros con un antes y un después increíble, perros que decían que eran mordedores, que no podían estar con personas y hoy adoptados conviven con chicos, duermen en sus camas, tienen hermanos perrunos y gatunos… la verdad es increíble”.

Y hablaba de Coco -el escapista- que no tenía contención alguna para su deseo de calle hasta que sintió que uno de los hogares por los que anduvo, era realmente el suyo. O recordaba a Esperanza, a quien apenas se la podía tocar y luego, ya adoptada, vivencia sus días en su patio, con su gente, con otra vida de juegos y amor. Y Lola, que vivió tiempo y tiempo por la zona de la Comisaría, la Basílica, a donde regresó cuando se escapó de su tránsito. Esa Lola callejera que también decidió quedarse con sus últimos adoptantes. Historias, tantas historias de estos perros que estuvieron en espera y pudieron concretar el merecido tiempo del compartir la vida con la gente en una elección mutua.

“Los horarios de visita son de lunes a viernes de 8 a 12. Nosotros como somos voluntarios vamos en distintos momentos, las veces que podemos. Pero si hay alguien interesado en adoptar, arreglamos con esa persona para estar, porque además hay casos especiales que tenemos más apuro que salgan en adopción, por ejemplo los que están en los caniles cerrados o aquellos a los que la manada no los acepta o los que son más viejitos, por eso preferimos estar en ese momento para orientar a los adoptantes”, decía Claudia y realizaba un pedido: que quienes manejan las redes sociales, puedan seguir la página de Zoonosis Adopción Luján y darles una mano compartiendo las publicaciones.

“Eso sería de gran ayuda” manifestaba Claudia, que como Laura, Romina y Oscar han sumado la voluntad que necesariamente se sacude en el pecho para exteriorizarse en las buenas acciones, porque el mundo con forma de rombo que ven los perros a través del alambrado, es posible que sea de ellos del otro lado, ahí donde la forma de la vida es redonda como una pelota para jugar, suave como una caricia sobre sus lomos cansados, tiene el sabor de todo lo rico que no se busca rompiendo bolsas, sino que está al plato. Esa vida que tiene el sonido de un nombre para ese perro que fue elegido de un canil de Zoonosis y sale a vivir dejando escondido en el más hondo hueco que pudieran escarbar sus patas, ese tiempo de espera.

Hay perros felices. Hay perros guardianes y los hay “falderos”. Hay perros juguetones, hay perros tranquilos. Hay tristes, hay hambrientos. Hay glotones o los que comen el hueso desenterrado, seco y embarrado. Todo tipo de perros hay. Y en Zoonosis hay perros… en espera.

Y esa es una realidad que se puede cambiar adoptando, difundiendo, compartiendo las publicaciones de la página. Porque los perros que esperan ven la vida a través de un alambrado con forma de rombo, cuando sin dudas merecen verla y vivirla con forma de corazón”.