Amanecieron solos, los Jardines. El horario de bullicio en silencio. Las sillas ordenadas continuaron con ese ordenamiento ilógico para los otros días, los de ayer. La bandera miró hacia abajo para llegar a la altura de las manitos saludando y se quedó apenas flameando con el poquito viento de esta mañana de mayo, sin saludos chiquitos que llegan con la alegría grande al pie del mástil.

Los juegos, de ninguna manera depusieron su decisión colorida y siguen aferrados a los colores para cuando todo vuelva, para cuando las risas, las canciones, los coros de vocesitas repitiendo el decir de una voz más grande sean melodía de días, sean ritmo diario del crecer.

Y mientras eso y tanto más regresa, los Jardines no van a dejar escapar su alma por ningún agujero que se haga en su techo, por ninguna resquebrajada ventana, ni van a permitir que el alma se les oxide como el alambrado que abraza su lugar, porque esperan más esperanzados que nunca que llegue otra vez, el tiempo de antes, nuevo.

Las que hacen crecer corazones

Las maestras jardineras hacen crecer esos corazones. Cómo hacen para que crezcan tanto!! El propio, el de los chicos, el imaginario y necesario del mismo edificio que late en paredes…cómo hacen? Hacen. Así, así, hacen. Son maestras y ostentan ese título / vocación / amor / camino desde el infinito mundo de un guardapolvos.

Y en este día, sus palabras. Que suenan a colores y se ven como canciones. Que dan la mano y enseñan pasos propios. Sus palabras que este año y como el año anterior, están escritas a ausencia de abrazos.

Karina Arrieta

“De chiquita en mis juegos, siempre decía que cuando fuera grande iba ser maestra jardinera , tenía mucha admiración y mucho cariño por mi Seño Mabel de sala amarilla del Jardín 901, creo que el amor que ella irradiaba fue quien marcó mi decisión a futuro. De grande seguí firme con mi pensamiento de estudiar Maestra de Inicial. Recuerdo que cuando estaba en 3° Año me inscribí para seguir Asistente Social en la UNlu y dejar el Profesorado, pero el día del inicio lectivo no pude comenzar y volví a mi delantal a cuadrito y seguí con lo que ya había elegido”.

“Lo más valioso que nos da este trabajo es el cariño de los niños y familia, llena el alma escuchar de voces tan pequeñas ‘Seño te extraño’, un ‘mamá’ o ‘abu’ confundido, el abrazo de cada niño y ni hablar de reencontrarte en la calle con exalumnitos que te gritan ¡Seño Kary! Siempre digo yo no tengo 3 hijos… cada año tengo 51 hijos ya que hago doble turno. Este año tengo 48 hijitos del corazón, más mis tres hijos. Este tiempo se hace difícil, el conectarnos por un celular, la falta del abrazo, el disfrutar y ver los avances de cada niño en la presencialidad, pero cada audio, cada mensaje de voz llena el corazón. Los bolsillos de las Seño están tristes ya que les falta los pañuelos, el juguete que guardamos, las hebillas que se salen y sobre todo los abrazos de esos pequeños seres tan transparentes y sin maldad”.

Karina Arrieta, Sandra Moreno y Karina Botana.

Karina Botana

“Hoy amanecí pensando acerca de lo bendecida que fui en elegir y lograr ejercer esta profesión, la cual me brindó muchas posibilidades, nuevos caminos, aprendizajes y sobre todo el amor incondicional de los niños y niñas y sus familias. ¡Sólo puedo agradecer!”

“Claro que no siempre es fácil. También atravesamos situaciones difíciles que nos demuestran el acompañamiento y apoyo de pares, de mis compañeras con las que aprendimos, lloramos, reímos y, de este modo, afrontamos distintos obstáculos. Más aún en la época tan difícil que nos toca transitar hoy, con nuevos desafíos y adversidades, en la cual el Jardín de Infantes, una vez más, se transformó en un claro ejemplo de trabajo colectivo, en equipo”.

“El Jardín es un espacio único y mágico, un lugar en el que todos los días se visten de fiesta para lo más importante en nuestras vidas y profesión: Nuestros alumnos y alumnas, nuevas generaciones que tanto nos enseñan día a día. Feliz día de los Jardines de Infantes y las Maestras Jardineras. Mágicamente así como ocurre todo en el mundo de los jardines, mientras termino de escribir estas palabras, mi amiga y compañera Natalia me envió una foto de hace 27 años en nuestros últimos días de estudio del profesorado. ¡Pronto volverán los abrazos que tanto extrañamos!”

Sandra Moreno

“Elegí ésta hermosa carrera porque siempre tuve una conexión especial con los niños y estudiar para poder enseñar desde el amor a los niños creo, fue lo mejor que pude elegir. Lo más lindo de este trabajo: el amor, el recuerdo de todos mis alumnos y exalumnos que recibo con frecuencia y, en días como hoy, las palabras que me han dedicado muchas familias. Además, en esta profesión conocí a mis amigas”.

“En estos tiempos tan difíciles continué con los legados que en mi familia siempre me inculcaron: solidaridad, humildad. Soy docente de otros tiempos: del abrazo, el beso y de llevar colgados de mi delantal a mis piojitos. Me cuesta mucho la virtualidad pero tengo compañeras de oro que me ayudan y una ‘Dire’, Daniela Zolecio, que acompaña mi labor”.

Los testimonios como puntadas de hilos de colores uniéndose en la trama de la educación, pertenecen a docentes del Jardín de Infantes N° 916 “Bomberos Voluntarios de Luján”.

Y en esos hilos coloridos y fuertes, está en decir y sentir de cada una de las Seños de cada uno y todos los Jardines de Infantes, allí donde el corazón se ensancha en la intermitencia de estos tiempos de Pandemia pero en la absoluta e inquebrantable vocación de hacer del mundo de la infancia, el mejor sustento para los días nuevos.