Lo que pudieron robar, robaron. Lo que no, lo rompieron. Porque no se fueron con las manos vacías pero dejaron, además, la secuela dolorosa de su accionar repudiable.

Sucede que delincuentes realizaron destrozos en aquello material que quedó como marca y signo de la tristeza e indignación, ahí, a plena comunidad del barrio San Jorge, comunidad que amaneció este lunes con esa sensación ante hechos repudiables: robaron otra vez en el Jardín de Infantes N° 930.

“Otra vez entraron al Jardín. Intentaron llevarse las bombas que cargan los tanques y sí se llevaron todo lo que el electricista trajo nuevo la vez pasada. Un desastre”, decía el mensaje que con dolor la directora del establecimiento educativo envió a sus allegados.
“Se llevaron los cables y parte del tablero que controla las bombas. A las bombas no se las pudieron llevar y las rompieron”, manifestaba María de los Ángeles Díaz.

Y en comunicación con LUJANHOY, agregaba: “Es la segunda vez que sucede esto, a fines de junio nos ocurrió lo mismo con el robo de las mismas cosas, cables, tablero de control de las bombas de agua. Todo para causar daño, nada más”.

A empezar otra vez

Las vacaciones invernales transitan su segunda semana y para cuando el Jardín sea otra vez ese lugar de inmenso significado en las infancias, tiene que estar otra vez erguido, aún cuando el dolor por los hechos ponga más gris el día.

“Ya está notificado el Consejo Escolar, así que va el electricista nuevamente al jardín”, contaba María de los Ángeles afrontando entonces esta instancia triste que le toca vivir por segunda vez al lugar donde las infancias crecen y juntan pedacitos de grandes sueños para que desde la educación, adviertan, conozcan y apuesten al mejor futuro.

Hoy, hay quienes golpean ese proyecto de los caminos de la buena gente. Pero esa buena gente también sabe apostar a la unidad, el trabajo y la convicción de ser siempre mejores personas.

El Jardín de Infantes N° 930 fue robado y eso duele mucho. Pero tiene uno y mil corazones que le aseguran larga y feliz vida.