Las veredas, las calles, los días, la necesidad y el llamado solidario convergen ahí, en la casa de Vicky. Se hacen un paquete de posibilidades en medio de lo imposible. Un sabor a esperanza cuando todo tiene gusto a invierno y necesidades.

Ahí, a la par, la merienda y la compañía. Algo que alivia la panza y lo que le susurra al alma. Ese momento de la tarea solidaria que queda expresado en la organización y concreción de una actividad que ayude. Así, a la par de quienes lo necesitan, Victoria Salomón y su familia, en el barrio Villa del Parque, haciendo este Merendero “Juntos a la Par” y proponiendo eso, precisamente, sentirse lado a lado.

“La idea venía desde hace un tiempo pero no se daba porque no tenía lugar. Desde mayo de este año que pude tener mi casa un poco más grande y decidí empezar con esto, con todo el esfuerzo y la voluntad de mi familia y el apoyo obviamente de ellos y de la gente que colabora con nosotros”, empezaba contándonos Vicky, con el gesto solidario en la palabra y en los hechos.

“Empezamos con cinco familias, con un total de más o menos 27 personas y bueno, a partir de mayo hasta hoy tenemos 104 personas, en total son 25 familias y entre ellas tenemos alrededor de 75, 80 chicos”, decía y esos números sonaban a nombres, apodos cariñosos, apellidos, historias, porque no se da una taza de leche sin saber quién recibe del otro lado, qué siente, qué sueña, espera o busca. Por eso, un merendero es, también y mucho, amor.

“En lo personal, obviamente, se siente una sensación muy linda de poder brindar una ayuda desde acá, desde casa. Yo la leche la hago en mi cocina -que me andan 3 hornallas- y con una olla prestada. A veces hacemos cosas amasadas y a la parrilla con la colaboración del carbón, harina y grasa que nos donan los vecinos y también que compramos nosotros mismos. La sensación principal es por ahí brindar lo que más de una vez me faltó a mí como familia, como mamá soltera que soy con mis cinco nenes. También he ido a buscar muchas veces y hasta ahora voy también a retirar en algunos lados obviamente porque me hace falta. Es una sensación muy linda de poder brindar lo que ayuda, esa ayuda que mucho tiempo me dieron a mí también”, remarcaba en ese ida y vuelta, en esa ayuda y recompensa, en la acción de dar sin esperar recibir. Pero cuando se recibe se alivia el alma. Y ahí anda Vicky, su familia y los chicos del merendero “Juntos a la Par”.

“Y… los chicos siempre, siempre te gratifican, esa caricia al alma que decimos que hacemos, porque son muy agradecidos y brindan mucho cariño. Hay muchos nenes que nos quieren muchísimo, nos traen dibujos, nos mandan saludos por el grupo que tenemos del merendero, son muy, muy afectivos. Obviamente los nenes siempre saben que lo hacemos todo de corazón y que todo lo que conseguimos es todo para ellos. Yo siempre se los informo a sus mamás y bueno sus mamás se lo cuentan a los niños”, contaba esta vecina solidaria armando un paisaje de sensaciones, concreciones, realidades y mirada de proyección para que mañana todos hayan sabido qué es la solidaridad.

 

Ayudarlos

Como todo espacio construido en base a esfuerzo y dedicación, teniendo poco pero haciendo mucho, necesita colaboración. Y aunque recibe ayuda, siempre es bueno si más manos se suman en cuanto a la mercadería que necesitan.

“Por el momento la mercadería que recibimos es de donaciones de los mismos vecinos de Luján y la participación principal es de ‘Los Cuervos de Luján’, ellos empezaron entre junio y julio a ayudarnos, se comprometieron y vienen todos los jueves, que es el día que hacemos la merienda. Y también tenemos la ayuda de Ricky Montes, si vamos a pasear nos brindan micros y nos dan ayuda de donaciones de ropa”, manifestaba Vicky para destacar con alegría la realización de paseos durante las pasadas vacaciones de invierno.

“Fuimos al Parque Nacional que está en Ezeiza. También salimos a una exposición de boxeo en el Club San Lorenzo”, añadía para continuar relatando acerca de las necesidades y proyectos de este merendero que también ofrece una vianda de alimentos.

“Hay algo que solicitamos desde el día uno y es -más que nada- abrigos, mantas, colchones. Todo lo que sea de abrigo, ya que tenemos mucha gente del merendero que vive a los costados de la ruta donde se siente mucho el frío y la mayoría también tienen casitas de chapa o casillas”, decía con el dolor de la realidad de muchas familias pasando y sufriendo el frío, priorizando ese pedido puntual pero destacando la necesidad de recibir mercadería, ya que a la merienda necesitan sumarle una vianda y un pedido también puntual para ese cometido: una olla más grande que la que están utilizando en estos momentos.

“Queremos hacer una comida los fines de semana que por ahí no hay actividad de merendero ni comedor en ningún lado. O sea, nos faltan muchas cosas pero lo principal sería la olla grande”, remarcaba.

Gente para la gente

Vicky no estuvo sola construyendo esta historia. “Creé esto junto a un compañero -Gastón Videla- y a mis hijos Bárbara y Román, que son los más grandes. Y después, obviamente, se fueron sumando colaboradores permanentes como ‘Los Cuervos de Luján’, algunos vecinos que siempre nos están ayudando con algo, las mismas mamás a las que también por ahí, a veces, les dan la mercadería y algunas cositas y que si les queda nos la dan también a nosotros. Así que la colaboración es de todos. Colaboramos entre todos para ayudarnos a sobrevivir y a pasar el día a día como hace la mayoría de la gente hoy en día”.

Y dejaba las vías de comunicación para contactar al merendero “Juntos a la Par”: al teléfono (11) 65436508, al Facebook Merendero Juntos a la par y al Facebook personal Vicky Salo.

Las veredas, las calles, los días tienen una señalización invisible pero perceptible desde el corazón. Es esa señal de la solidaridad que une, abraza y coloca a la gente, siempre, a la par.