La casa no está como estaba. Aún no, aunque ya haya pasado una semana de lo sucedido. Faltan elementos, artefactos, objetos que forman parte de toda casa. Pero hay otra ausencia que es la que crea el gran vacío del lugar.

Una ausencia que se nota, que les duele a la gente que ahí vive, una ausencia hecha silencio y quietud: “falta el perro”.

Directa frase que describe la inmensa tristeza por algo tan valioso como resulta ser -felizmente para muchos- una mascota. Es que eso les robaron también, su perro. Y la búsqueda se inició en el mismo instante que los puso a ellos en esa casa robada y a su perro, en algún lugar cierto, pero desconocido para ellos, su gente que lo buscan.

“Todo comenzó el miércoles 14 de septiembre en ruta 47, cuando nos robaron máquinas, elementos de luz, grifería del baño y lo más importante: a Merlí”, nos contó Irene con la voz que transmite tristeza desde el audio de WhatsApp, tecnología que no filtra la sensación que le corre por el cuerpo pensando en su perro robado.

“Merlí es un cachorro de 75 días, de cola larga, mimoso y juguetón, con las puntas de las orejas con cascarita, collar naranja” detalla Irene recorriendo la imagen de su perro de raza Weimaraner que desde este pasado 14 de septiembre, tiene un paradero desconocido.

Haciendo todo para recuperarlo

Lógicamente, les costará esfuerzo reemplazar lo material robado de su casa. Y lógicamente, seguirán como hasta ahora, difundiendo por todos los espacios virtuales y con las palabras a voz viva lo principal que quieren recuperar: a Merlí.

“No recuperamos nada de lo robado, la Policía no pudo hacer nada, pero lo que nos parte el corazón y no nos deja dormir es que Merlí no esté con nosotros, estaba en nuestra familia en un vínculo lleno de amor. Necesitamos que vuelva, no nos vamos a rendir”, mencionó como si fuera cada palabra una lágrima y un puño cerrado: amargura e impotencia.

“Cada llamado que recibimos nos desesperamos pensando que es algo de él. Soñamos que lo encontramos. Lo material no nos importa, por más que costó mucho algún día se repondrá”.

Y como si fuera un rezo, una súplica, una esperanza hecha palabras, decía: “No vamos a juzgar a nadie, a quienes lo llevaron le decimos que podemos darle la recompensa, pero que no nos quiten a Merlí. Nos gustaría que piensen qué les pasaría a ellos si le pasara lo mismo, que se pongan en nuestro lugar”.

Merlí está en algún lugar. No en Su lugar. Y para que el camino lo lleve de regreso con su gente, es necesario que quien vea un perro con las características descriptas, pueda contactarse a los teléfonos (02323) 626742 (Irene) (0348) 4597651 (Agustín).

Hubo un robo, una casa que perdió diversos implementos para la vida cotidiana de sus propietarios. Pero falta algo tan valioso como el perro. El que ahí vivía. No es un dato poco importante que se busque a un perro. Justamente todo lo contrario. Es un dato que habla de la importancia del amor a nuestros animales. Ojalá vuelvas, Merlí.