“…Y deberás plantar, si quieres ver a la flor nacer… Y deberás crear, si quieres ver a tu tierra en paz …” La poesía del Flaco Spinetta le hace firuletes alrededor del recuerdo y le destella en música la historia del Padre “Cacho” Zaccardi, que plantó, creó, amó y vivió haciendo que el cielo renovara la vida.

El legado es esa flor que sigue abierta como tiempo de contemplación y acción, para ese mundo mejor que soñó y moldeó por entre las calles del barrio. Y aquellos que fueron parte del sublime abrazo de Fe, son quienes continúan hablando, haciendo, sosteniendo y compartiendo la figura con alma eterna, del cura párroco.

Y en este noviembre, cuando se cumplieron los 30 años de su asesinato (ocurrido en 1992 en su domicilio del barrio porteño de Villa Soldati) y aún no hay Justicia por el crimen, se organizaron diferentes actividades conmemorativas como exposiciones, música, testimonios, en diferentes espacios de nuestra ciudad como el Jardín de Infantes N° 921 del barrio Villa del Parque, la Biblioteca Ameghino, la Plazoleta de los Derechos Humanos, la Parroquia Sagrada Familia, que luego, quedaron plasmadas en el material que gentilmente el grupo organizador compartió con LUJANHOY y que difundimos aquí.

“Hicimos el documental para mantener en pie la bandera de Justicia, que después de 30 años sentimos que no existió…”, dicen en párrafos precisos y sentidos Mariela Cogo, María Celina Peretto, Noemí Elena Burgos, Jorge Batalla, Andrea Brassara, Yanel Rosales, Inés Cecilia Insaugarat y Lucas Herrera Arce desde el documental y la tarea de seguir poniendo escucha a las palabras del Padre “Cacho”.

Entonces, suman más justificación de este trabajo: “Para remover nuestra propia tierra y hacer germinar esa semilla que ‘Cacho’ sembró en cada uno…”.

Y agregan: “Porque queremos recordar a un cura que entregó su vida por lo que él creía y sentía. Porque fue coherente con sus palabras y sus hechos. Porque hoy sentimos que nos faltan referentes así. Porque el recuerdo nos interpela a hacer algo de todo lo que nos enseñó… Y no necesariamente en la iglesia…”

Así, desde el sentimiento y realidad, desde la esperanza y el reclamo de justicia, se realizó este homenaje, así, con la bandera de la Fe y la creencia de la posible unidad a construir diariamente.