Un grupo de exalumnos egresados de 7° Grado en 1972 en la Escuela N° 12 “Domingo Faustino Sarmiento”, celebró el pasado 7 de diciembre el 50° aniversario con la colocación en el establecimiento educativo de una placa.

Igual a lo realizado para el 25° aniversario, colocaron una placa que recuerda el paso de todos ellos por su querida escuela, las que lo vio llorar el primer día de clases en 1° Grado ante la separación de sus padres y luego llorar el día de la despedida luego de 7 años.

En el marco de esta celebración, el 7 de diciembre compartieron el descubrimiento de una placa con el alumnado y algunas palabras alusivas por parte de exalumnos, para que los actuales estudiantes “puedan apreciar el amor a la institución que peinando canas aún tenemos y que pueden percibir que las instituciones perduran más allá de los cientos de alumnos, maestros y padres que pasan por ella”, remarcaron.

Además, 50 años después de haber finalizado la escuela primaria, recordaron que allí aprendieron no solo contenidos y saberes, sino también -y no menos importante- respeto, valores, amistad. En definitiva, aquellas herramientas que les permitieron insertarse en la sociedad tras estudiar una carrera y recibirse o directamente aprendiendo un oficio.

Tras el descubrimiento de la placa que cuenta con sus nombres y apellidos, manifestaron que “hay momentos en los que parece que el tiempo se detiene. Y hoy es uno de ellos”.

En tanto, indicaron que “viendo a cada niño y niña con su guardapolvo blanco, en este patio, atentos a un acto junto a sus señoritas, nos hace viajar a nuestra niñez en este mismo patio, al que deseábamos llegar luego de la campana para encontrarnos a jugar”.

“¡Cuántas manchas, elástico, figuritas! Espacio donde han estado nuestras familias esperando vernos en el escenario: un primer fin de año representando una canción de Maria Elena Walsh y un último fin de ciclo recibiendo el esperado diploma”, afirmaron.

Y agregaron: “Una galería, en este patio que invadía la música de un piano. Y cómo olvidar a la señora Julia, la casera, que cuidaba de nuestra escuela y de nosotros. Aquí vivía, cerquita del retoño de la higuera de San Juan”.

Por último, sostuvieron que “hoy, luego de muchos años, ¡50!, tal vez los años que tenga alguna abuela o abuelo de ustedes, hemos elegido volver a estar acá, recorrerlo, volver a compartirlo, dejando en estas paredes nuestros nombres, porque ha sido para nuestras niñeces un lugar donde fuimos felices aprendiendo. Y es hoy en nuestra vida adulta, un lugar al que elegimos regresar, quizás, volviendo a ser niñas y niños por un ratito. Gracias, muchas gracias a cada docente de esta Escuela 12 que acompañó lo que hoy somos”, completaron.