Hoy se cumple un año del fallecimiento de Ezra. Fue en diciembre de 2021 que la salud del pequeño se complicó a causa de DIPG -tumor del tronco encefálico-, un tipo de cáncer que ataca a niños hasta los 7 años privándolos de todas las funciones principales del cuerpo (hablar, tragar, respirar, movilidad de extremidades, entre otras), pero dejando la conciencia normal hasta último momento. La tasa de mortalidad de esta enfermedad es muy alta, haciendo que sea terminal para los niños afectados.

Y tras el inicio de un tratamiento y un viaje a Estados Unidos, tuvo que ser trasladado al Hospital Posadas, donde permaneció internado hasta sus últimas horas. Y a pesar de algunas mejorías que ilusionaron, el 20 de enero de año pasado su familia comunicó la triste noticia con un sentido mensaje en las redes sociales.

“Hoy sería un año desde que las nubes te adoptaron como el angelito más bello, 365 días en los que cada rincón me recuerda a vos aunque ya no estés , pero es difícil de explicar, aún te siento. No te puedo abrazar pero me aferró a tu recuerdo cada nuevo día, porque no hacerlo sería no hacerle justicia a tu lucha, sería olvidar que exististe y olvidarte. Jamás”, expresó su mamá en la cuenta oficial de TodosxEzra.

A su vez, agradeció “la dicha de ser tu mamá, por haber sido testigo de tu existencia y por haberme regalado los besos pescado más hermosos del mundo, la vida decidió que nuestro camino era separados pero confío en que al final del camino tus cachetes me van a recordar que todo esto valió la pena de alguna forma”.

“De aquella cosa efímera nacía una cosa eterna. Cómo vos y tu sonrisa. Ezra Yuthiel Jara Franco te amo hijo”, agregó su mamá Ayelén.

El recuerdo desde la panza

En este primer aniversario, aprovecho para recordar desde el momento del embarazo hasta sus últimos minutos juntos. “Fueron dos pequeñas líneas en un test comprado a escondidas las que me contaban que ibas a venir, cuando creía que no podía querer más empezaron tus pataditas y movimientos desde mi panza, me hacías creer que los arcoiris y su magia estaban en mi desde el momento en el que escuché tu corazón en esa ecografía desde la que me saludabas al compás de ese ritmo imaginario, del baile de la vida que nos unía y decidías entre estrofas mudas y sonidos incomprensibles de mi corazones que me elegías para ser tu mamá”.

“En esa sala fría de un quirófano tu calor inundó cada rincón y mi alma ya no fue mía, se ensanchó más y salió de mi cuerpo porque si antes amaba. En ese momento fue algo sublime”, relató.

En esa línea, Ayelén recordó: “Tus cachetes regordetes me brindaron los siete colores; tus manitos pequeñas que me buscaban, el rojo; tu pelito encrespado, el naranja; ese par de piecitos que prometían caminar a mi lado, el amarillo; tu llanto cantarín, el verde; tu calma y paz, el celeste; tu piel tan hermosa y colorada, el azul, y tus ojos de cielo que se abrieron y se enfocaron en mí fueron, el violeta. Mi bebé arcoiris había llegado”.

“Pero todos sabemos que el astro multicolor solo se presenta por poco tiempo, aparece a su gusto cuando las nubes lloran y se mezclan con los rayos del sol para desaparecer de la misma forma y sin avisar, y así paso con vos”, recordó con tristeza.