La cámara se enciende pero no es también más que otra cosa que nuestra propia mirada, la del público que desde una pantalla, observa y se hace parte del tema expuesto, así, a corazón desgarrado, a corazón tenso, a corazón de intento, a corazón de palabras. A corazón. Con todo eso a la vez. Se inicia la terapia y el protagonista es, libre. Y cuenta, se emociona y emociona.

De eso se trata el Ciclo “Micromonólogos en terapia”, propuesta de Darío Scarnatto con la participación de varios artistas de la escena local, que en un breve monólogo, expresan desde su labor actoral las vivencias que protagoniza cada personaje creado para la ocasión y desde diferentes temáticas.

La propuesta consta de varias entregas que ya circulan en las redes sociales y aportan pedacitos inmensos de la actividad artística de la escena.

Con el creador y director, Darío Scarnatto, dialogamos desde LUJANHOY para introducirnos al mundo de esta especialización que trabajan desde su profesión de arte.

“La idea de un micro relato no es nueva, existen productos artísticos breves en ámbitos como el cine y el teatro; por mencionar los más conocidos están: Micro Teatro, el campo escénico y el ciclo ya conocido por muchos ‘Historias Breves’ que promulga el INCAA. Esta forma de narrar de manera breve ya aparecía con el advenimiento del video clip con su montaje de imágenes que desde un collage y/o el montaje intelectual le permiten al espectador obtener una idea del todo de manera rápida y fragmentada; que bien podría pertenecer a un relato clásico de larga duración como lo propone el largometraje y en menor duración el cortometraje. Sin embargo con la llegada de la internet existe indudablemente un cambio de paradigma en lo que respecta a la lectura del espectador y su atención ante el hecho artístico visual”, contaba Darío, haciendo un interesante recorrido hacia la historia y esencia de este tipo de propuesta teatral.

“Ante este cambio podemos decir que existe una inmediatez a la que dar respuesta que secunda a la creatividad, es decir, uno como artista parte de una necesidad de expresar un algo y ese algo debe de responder a las necesidades del público de hoy quienes requieren que el hecho artístico sea rápido interesante y que deje una huella en ellos. Todo esto, en cierta forma es lo que propone el ciclo de ‘Micromonólogos en Terapia’. El cual desde un formato artístico de una duración no mayor a 6 minutos, propone narrar con imágenes sin traicionar la estética, el mensaje y la poética propia que uno quiere promulgar”.

Acerca de la decisión de darle cámara y vida a esta experiencia, el actor y director mencionaba: “Toda idea surge de una necesidad. En este caso el ciclo de ‘Micromonólogos en Terapia’ nace de la necesidad de darle vida a personajes que cree yo a los que les otorgué un decir. Las historias son originales y en cierta medida, pertenecen a un todo que no es proporcionado por el ciclo, si no más bien, es construido por el espectador. Estas historias y personajes bien podrían ser reales ya que ellos reflejan historias que en un punto nos son propias. Hacía tiempo estaba con la necesidad de hacer cine –actividad que dejé relegada a la dirección teatral, la dramaturgia y la docencia-, entonces cuando ya había preproducido el ciclo, es decir, escribir cada textos, crear el mundo de cada personaje, hacer pruebas de sonido, cámara y luz en la locación, recién ahí los otorgué y para ello me dispuse a dar respuesta a algo que pasaba de manera mágica. Por cada relato que escribo me viene a la mente la cara de la actriz o el actor que lo va lo interpretar y para eso, se ve que mi inconsciente trae imágenes de actores y actrices locales con quienes a lo largo de estos años he visto actuar, hemos compartido escenario y/o los he dirigido alguna vez. Los guiones son míos y cuando utilizo texto o –en el caso de una canción- pido autorización pertinente, pero el neto de la producción escrita es mío”.

Crear, como forma de vida

Resultaría imposible disociar a la persona del artista. Se es eso, todo eso. Darío promueve sus creaciones como una invitación a su propia vida, porque por ahí anda y es.

Y una vez más da muestras concretas y mágicas de ello, desde este trabajo que lo tiene en cada detalle escénico: “Todo el ciclo es realizado por mí, desde la concepción del guión literario, lo técnico, la dirección de actores, hasta el corte final en edición. Claro que la gran parte de esto es la predisposición de cada actriz y actor al que le otorgo el texto. Ellos hacen un laburo inmenso en tanto a estar dispuestos a un nuevo lenguaje y , como les digo siempre, mi locura”, sostenía con la vocación hecha palabra en esta charla.

“Cada personaje es concebido desde un texto que escribo yo. La dinámica es esta: te envío el texto, lo estudiás bien, ensayamos un día, paso referencia de personajes y filmamos otro día en acuerdo con el/la actriz”.

El gran ventanal, con otra y más vida del otro lado. El sillón donde se detiene el protagonista para sacar en el territorio de ese cuarto, la vida -más o menos vida- que la que circula de los vidrios hacia allá. La palabra como imagen de la emoción. Una sesión de terapia breve, pero inmensa.

“Los tema que abordan los personajes, son variados y la problemática que abordan solo tiene que cumplir un precepto: ‘ser universal’, es decir, no importa qué edad tenga el personaje, el espectador debe aprender algo de eso que se dice y así analizar eso que observo. De aquí que parte el título del ciclo ‘Micromonólogos en Terapia’ , en cierta forma lo que pone en terapia es lo que se dice y quienes lo analizan son los espectadores”, indicaba.

Y añadía que “las entregas que ya se han realizado han tenido como protagonistas Ayelén Banfi, Jimena Arauz , Laura Sanguinetti, Mónica Mazzolo, Walter Goncalves, Javier Dovico, Gustavo Galesio, Marcela Holgado y Gabriel Alfonsín, estos últimos introducen la idea de Terapia en pareja y ya está en preproducción una secuela del mismo. Me gustaría mencionar a todos pero a medida que voy realizándolos voy a ir dando crédito pertinente. Mi idea es filmar los que ya tengo escritos y otorgados a los actores y actrices. Y crear tal vez una segunda temporada”, decía Darío haciendo un análisis de la repercusión del público que pudo verlos y sentirse un poco (o mucho) interlocutores de lo que expresa cada protagonista.

“Para ser honesto, los filmo, los edito, los subo al canal de YouTube que creé, que es @micromonologosenterapia. Luego los subo a las demás redes y dejo que fluya. Por suerte hay buena respuesta de la gente y gusta mucho”.

“Quiero agradecer el apoyo de los actores y actrices que hacen que el ciclo sea realizado de manera profesional dejando evidencia que se puede realizar un producto de calidad y de producción local”, completaba.

La cámara encendida, la vida que circula por el afuera y un mundo vivo en ese adentro, en el de cada uno, ese que sale con palabras empujadas a fuerza de nostalgia, rencores, amores inmensos, rutinas, deseos y nada. La nada y el todo. Algo o mucho. Gente en terapia, recreación actoral de excelente calidad que nos pone a pensar.

Los diferentes links donde se los puede ver

– YouTube: @micromonologosenterapia
– Instagram: @darioscarnatto33
– TikTok @darioscar