Al sol de la historia, el sábado por la noche. Como si la arena de esa playa estuviera alfombrando la sala teatral con la textura de la calidez de un recuerdo de mar a tiempo, con tiempo. Al recurrente deseo de volver a ser, artistas, público y personajes. Todos uno. Volviendo con ellos sin ser ellos, a uno o miles de párrafos leídos con la memoria de lo que alguna vez se dijo. Volver. ¿Se puede? Volver como ellos, como “Juan” y “Magui” que se reencuentran con el sol en la cara y salpican a sus corazones con el mar que los ve, en esta segunda oportunidad.
“Dos vidas unidas en el pasado y separadas en el tiempo y el espacio. Un atardecer en la playa y un recuerdo que insiste en volver hasta el final de sus días”, se menciona desde la gacetilla de esta obra -“Memoria de un crepúsculo”- que llegará al teatro de la calle Francia 1051 el sábado 26 de julio a las 21, con la actuación de Cecilia Chiarandini y Alejandro Giles, dirigidos por Merceditas Elordi, quienes luego de la exitosa temporada en “El Tinglado” Sala Teatral de CABA, dan inicio a la gira con esta propuesta en nuestra ciudad y, además, con la particularidad de la función a beneficio de la Asociación Protectora de Animales “Más Amor Animal”.
NADA ES INMÓVIL
Casi que ni la escenografía que utilizarán. Porque aún minimalista, todo sugerirá movimiento, de la piel para adentro, acaso como ofrenda de los artistas, al público. Con esa premisa de la emotividad, llegan a Luján entonces, Cecilia y Alejandro, interpretando a Magui y a Juan.
Y en diálogo con LUJÁNHOY, la actriz y traductora de piezas teatrales, Cecilia Chiarandini, recorría en palabras los rebordes de esta obra y sus profundidades también: “Siento que la obra me ofrece un inicio constante. Aunque el crepúsculo sugiere un final, en ‘Memoria de un Crepúsculo’ hay una pulsión muy fuerte de reencuentro, de revisión del pasado, pero no desde la nostalgia inmóvil, sino desde el deseo -a veces inconsciente- de volver a empezar. Como actriz, cada función me coloca en un umbral emocional distinto: es como si cada noche algo se resignificara, se reescribiera, es un atardecer que en vez de apagarse, enciende algo nuevo cada noche. Para mí, como artista, esta obra no es un cierre sino una invitación constante a mirar con nuevos ojos, a habitar el presente con lo que se es y con lo que se fue. Es como si el crepúsculo no fuera el cierre del día, sino ese momento suspendido donde todo puede transformarse”, decía y ya nos ponía a vibrar con las emociones que moldea cada vez que hay escenario.
“Lo que pasa adentro es difícil de explicar, porque no es algo que se piense, es algo que se siente. Cuando estoy en escena, sí, estoy diciendo el texto, moviéndome, haciendo lo que ensayamos, pero hay otra capa que se activa, más silenciosa, más visceral. Es como si el cuerpo y el alma empezaran a hablar entre ellos, a resonar con lo que la historia propone. A veces, sin darme cuenta, una frase me toca de una manera distinta, o un gesto me lleva a una emoción que no esperaba. Es como si el personaje y yo nos estuviéramos conociendo de nuevo cada noche. Y eso me conmueve, porque no solo estoy contando la historia de ellos, de los personajes… también, sin querer, se empiezan a mover cosas mías. Memorias, intuiciones, heridas, deseos. Hay algo muy vivo en ese espacio interno, como una conversación silenciosa entre lo que pasa afuera y lo que se agita adentro. Para mí, ese es el verdadero diálogo de la actuación: el que se da entre lo que muestro y lo que siento, aunque nadie lo vea”, mencionaba así, a toda marea de perceptibles guiños del arte, la actriz.
EL TEATRO COMO GESTO DE TERNURA
Puede que un texto tenga ráfagas incontrolables. Que haya dureza en las palabras de la historia contada a puño cerrado. Y aún así, habría ternura. Esa que se regala el mismo artista hacia quien es debajo de escena e inclusive en el antes, cuando nacía la vocación. Quien puede ser y hacer lo que ama, indudablemente se está brindando un gesto inmenso de ternura.
Y así lo vivencia Alejandro Giles, también protagonista de esta obra que, junto a Cecilia, han elegido Luján para dar inicio a la gira: “Hace muchos años que hago gira de los espectáculos, tengo en cartel aquí como afuera -en España- y es una sensación bonita, es muy bello ver cómo va quedando el espectáculo en diferentes lugares. A mí me produce un gran placer poder transitar con el espectáculo diferentes públicos, diferentes lugares, ciudades grandes, ciudades más chiquitas, pueblos, es algo muy lindo que me gusta mucho, mucho hacer”, señalaba el actor y director, que ya habiendo coincidido alguna vez con Cecilia en una obra dirigida por el recordado y reconocido maestro Agustín Alezzo, buscaron esta también segunda oportunidad desde su actividad teatral para trabajar nuevamente en dupla escénica.
“Hay que llevarse muy bien fundamentalmente y sobre todo arriba del escenario. El tema es que los dos artistas sean profesionales y se relacionen bien en el escenario, que creen muy bien juntos. Es un trabajo de la administración de la energía muy fuerte, tanto cuando estás todo el tiempo en el escenario -como lo es en este caso en esta obra- como cuando no estás todo el tiempo, hay que administrar la energía para saber en cada momento qué se necesita de uno y hacerlo”, expresaba.
Y sobre la inquietante manera que tiene la obra de Belber de hacernos reflejar en el mar de la propia historia, mencionaba: “Todos hemos tenido amores de cuando éramos chicos y que a veces vuelven a aparecer en otro momento de la vida o aparecen en otras personas pero con características parecidas y ahí uno se da cuenta de los aprendizajes. Para mí es una maravilla esta obra, me ha enseñado mucho a nivel humano, a trabajar sobre mi perdón, sobre mi compasión, sobre mi ternura”.
APLAUDIR Y DAR
Habrá, después de este “después” que plantea la obra, un gesto de ayuda. Panzas más alimentadas, lomos con menos frío, historias de ladridos contando mejores finales, porque habrá solidaridad para con la Asociación Protectora de Animales “Más Amor Animal”, de también inmensa trayectoria en su inmensa tarea del proteccionismo. Así que a esta función a beneficio los artistas invitaban diciendo: “Creo que la gente tendría que ver esta obra que no solo se mira: se vive. Es íntima, profunda y, al mismo tiempo, muy humana. Es de esas historias que se quedan dando vueltas, que te acompañan cuando salís del teatro”, sostenía Cecilia como si moldeara con palabras el puente a transitar desde el escenario al público.
“Invitamos a todas las personas de Luján que la vean porque esta obra les va a dar muchas ganas de vivir, de volver a conectar con lo mejor de uno, a darse cuenta que a veces por prejuicios deja pasar en la vida personas o situaciones muy importantes, realmente es un canto al amor y a las segundas oportunidades que todos nos merecemos. Los esperamos”, sumaba Alejandro.
Las entradas ya están a la venta, contactándose a las redes sociales de Más Amor Animal o al Teatro La Mariana enviando un mensaje al WhatsApp 2323 274969.
El sábado 26 pasarán por la escena de nuestra ciudad estos dos grandes artistas, con ese pasar que no es un solo apenas hacer pie, sino sustanciar la base del arte que viven, en el gesto del compartir, en este caso, el teatro con el público lujanense.





