Hubo algo que el fuego no pudo quemar: la ilusión. Por entre todo lo gris por el polvo de las cenizas, el dolor del recuerdo ardiendo todavía y la nada de nada de todo aquello material que alguna vez tuvieron, quedó un hilo de luz que suavizó las heridas de la tierra donde se levantaba la casa, una pequeña luz que enfocó al cielo del barrio y lo puso lindo otra vez. Que unió manos y corazones.

Esa lucecita creció y alumbró desde esa primera noche cuando todo se había perdido hasta el día de hoy, cuando el sueño de construir nuevamente la casa quemada, es altamente posible.

Y esa ilusión, con luz y certezas, la sostuvo Gonzalo. El pequeño de 7 años que cuando su casa se incendió pensó en lo afortunado que fue de no haber perdido a su familia y que ninguno hubiera salido herido.

Tal como informara LUJANHOY aquel 8 de noviembre, el siniestro ocurrió en una vivienda de la calle Los Ceibos al 1.300. Y ese incendio en el barrio San Jorge dejó a la familia sin nada. Entonces, sucedió el hecho del gesto a pura ilusión: el pequeño escribió una carta a Papá Noel pidiendo ladrillos para que pudieran construir nuevamente su casa.

“Te escribo para…”

La letra tuvo trazos no tan seguros de los ribetes y vueltas que cada letra de cada palabra tiene. Pero sí la seguridad de la esperanza, porque Gonza le escribió a Papá Noel con su pedido urgente y necesario.

“Surgió de él lo de la carta. La mamá estaba preocupada porque con el incendio se había perdido todo lo que tenían preparado para el cumpleaños, se lo había llevado el fuego y él le dijo ‘estamos todos bien, eso es lo que importa’ y después dijo ‘yo soy muy inteligente: le voy a pedir a Papá Noel los ladrillos para hacer de nuevo la casa’ y ahí surgió entonces lo de la carta”, nos contaba Andrea Simonetti, referente del Comedor Rayito de Sol, vecina y amiga de la familia damnificada por este tan triste suceso del incendio.

“En ese momento yo hablé con Jésica Rivarola, secretaria del Concejo Deliberante- y le dije si no se podía conseguir un par de ladrillos para poner en el terreno y que Gonza vea que se los había traído Papá Noel. Ahí ella habló con una chica conocida de Devoto, que va a una escuela en la que son muy solidarios, y se pusieron a juntar. Además, a través de una y otra persona se llegó a los medios de prensa. Vinieron de Canal 9 y Crónica. Así, de boca en boca se fue dando todo. Hasta ahora consiguieron casi 5 millones de pesos, además de materiales que también fueron llegando”, relataba Andrea desde su andar solidario en el barrio, muy contenta con el estado público que tomó el gesto de la carta para Papá Noel pidiendo ladrillos, lo que se trastocará en, seguramente, la casa nuevamente levantada y la familia viviendo nuevamente en ella.

“La campaña sigue, el CVU sigue abierto para quien quiera colaborar, donar dinero o si tienen ladrillos u otros materiales, nos avisan. Si traen las donaciones mejor, porque ellos no tienen vehículo para ir a buscarlas”, detallaba Andrea, al tiempo que instaba a que la colaboración no cese, pudiendo concretar la ayuda al siguiente Alias: https://huir.royo.copos.mp

Papá Noel ha tenido un gran esfuerzo físico por lo pesada de su bolsa llena de ladrillos. Quizás así lo crea Gonza. Y ese peso fue ni más ni menos que el peso inmenso de los corazones inmensos que colaboraron y continúan colaborando. Un peso que lejos de frenar intentos, empuja sueños y concreta ilusiones. Como las de Gonza, al que se le quemó la casa, toda, pero no le desapareció el creer que también todo, puede ser posible.