Stella Altamirano haciendo solidaridad, compartiendo solidaridad.

El frío apura los pies para llegar a casa. En casa, el frío se puede mitigar con un plato de comida. Caliente. Con un humito que además, le ponga aroma de algo rico al día, a la noche. Pero, si no hay una cocina, todo plan de alimento sabroso, se hace más difícil.

Y la necesidad golpea y la urgencia sale como mano apretada a pedir ayuda. Y la solidaridad, luego se encarga de unir los pedacitos de posibilidades para llegar a la solución.

Por estos días, hay entonces una urgencia puntual en el Comedor “Una luz de esperanza” del barrio Ameghino y es conseguir una cocina para Silvia, que tiene a su Nicolás con la dificultad de la discapacidad y que ambos, lógicamente, necesitan poder comer algo rico cocinado en casa.

Un abrazo solidario

El Comedor viene con su historia solidaria desde el mes de junio del año 2017 cuando Stella Altamirano le da forma de abrazo a las necesidades de la gente del barrio y abre, en la calle Ameghino 2967, este espacio que al día de hoy, continúa siendo referente de la ayuda barrial, asistiendo a más de 300 personas.

“Actualmente recibimos a 304 personas en total, incluyendo mamás, hijos, padres”, nos contaba Stella, al tiempo que agregaba: “Recibimos del Municipio solo el 40% de lo que recibíamos antes. Y la ayuda de Nación se cortó en diciembre”.

Y con esos datos puntuales busca dar ejemplo de la realidad de “Una luz de esperanza”, de manera que toda ayuda es bien recibida.

“Estaríamos necesitando mesas y sillas” también sumaba la referente del espacio solidario que también piensa en la comodidad de ese rato en el que los vecinos se reúnen y afrontan juntos al frío y a los tiempos difíciles.

A quien pueda colaborar, contactarse al teléfono de Stella: 2323 354540.

Ojalá aparezca esa donación de una cocina para que las manos de mamá agasajen con amor y algo rico.