Las recorridas organizadas por Bomberos Voluntarios van dejando un cúmulo de emotividad que sin dudas, perdura. Cada lugar visitado es especial y algunos un poquito más, como el Jardín de Infantes N°916 que lleva su nombre, no solo en el cartel indicativo de su puerta, allí sobre la calle Leiva, sino en el decir de sus alumnos, familias y docentes que pronuncian su nombre como quien habla de un lugar muy querido y de gente además de querida, admirada.
Es por eso que decir “Bomberos” resulta ponerle el sonido a cada letra que hace a la palabra entera que les pone emoción y siempre agradecimiento, porque hay un sentimiento especial entre el Jardín 916 y ellos.
Y el sentimiento se materializó una vez más cuando llegó Papá Noel llevado por los bomberos, al edificio educativo de Leiva y Constitución, en el marco de las recorridas por los barrios que desde el Cuartel organizan año a año.
Agradecimientos y emoción
Inmenso, el agradecimiento. Dicho a alegría del corazón, en las palabras de la directora del Jardín, Daniela Zolecio: “Quiero agradecer a todo el Cuartel de Bomberos que siempre están presentes, en especial a Mauricio Cerrutti a quien contactamos para la visita y a quien felicitamos por el traje hermoso, por los detalles navideños, todo muy lindo y emotivo para que las familias y en especial los nenes lo puedan disfrutar. Siempre tenemos palabras de agradecimiento para ellos que están, que aunque sea se hacen un huequito a fin de año para pasar y compartir un rato con nosotros en el Jardín, así que muy agradecida”.
Y también inmensa, la emoción sostenida en la significatividad de los roles tan preciados: docente y mamá, esos roles de la Seño Karina Arrieta que aún cuando ya no forma parte del personal docente del Jardín, mantiene su vínculo amoroso desde su pequeño hijo egresado 2024 y su hijo mayor, que eligió como actividad de su vocación, ser bombero.
“Como docente siento orgullo de ver a los ‘peques’ egresar, hoy ya no estoy en el Jardín pero me emociona verlos, eran tan pequeños cuando entraron con miedos, llantos y hoy son los más grandes, con tantos aprendizajes adquiridos y cuánta enseñanza ellos nos transmiten a nosotros. Imposible evitar no llorar, estoy llena de emoción, verlo abrir sus alas, ser tan independiente, siento que creció muy rápido”, decía sobre su pequeño Tomi que vivenció su egreso y la visita de Papá Noel en su lugar querido, el Jardín.
Y sobre su también amado rol de mamá de Lautaro, remarcaba: “Como mamá de Bombero siento un gran orgullo, ojalá todos pudiéramos tener esa vocación de servicio, no importa la hora, la fiesta, el cumple, siempre están listos para ayudar al prójimo y ahora que están con la recorrida salen de trabajar y van a hacer la vuelta de Papá Noel. Agradezco a Dios que mi hijo sea parte de Bomberos lo lleva en el alma y como mamá hay sentimiento de orgullo pero también es pedirle a Dios que los proteja porque no sabemos qué puede pasar cuando cumplen sus funciones”.
En la ilusión de los chicos, la vida es más linda. Un Jardín de Infantes sabe de esa construcción de la alegría. Y los Bomberos saben de proteger y dar el mejor ejemplo. Todo combinado para una postal real de agradecimiento, alegría y emoción.





