La artista plástica María Luisa San Miguel en una de sus últimas exposiciones.

De repente, el alma tiene forma tangible. Es una paleta, de forma redondeada, de escaso grosor y tamaño, sin embargo capaz de albergar todos los colores. De repente, el alma tiene sonido.

Es el idioma del pincel que se desliza friccionado las texturas y toma de ella esos colores distribuidos en su extensión para llevarlos a la tela, como si fueran palabras del idioma del arte.

De repente, el alma se mueve más allá del cuerpo que la contiene. Es esa obra y aquella y aquella otra, que laten ya fuera del espacio donde nacieron sus latidos, primero en María Luisa y luego, en quien observa y recibe la luminosidad.

Y claro, es que el alma, además, está encendida. Y con esa particularidad chispea en los ojos del público que es parte del hecho artístico: en esta oportunidad, una nueva muestra de la artista plástica María Luisa San Miguel, que expondrá desde el 21 de junio y hasta el 27 del mismo mes, su muestra “Con el alma encendida”, en la Biblioteca Ameghino, en el marco de las actividades organizadas por “Luján Arte”.

“Sus obras vibran fuerte, logran ‘tocar’ nuestros corazones contagiándonos su amor por la vida y por el arte” decía Liliana González, artista plástica, parte del grupo, colega y amiga de María Luisa.

“La pintura es un puente entre la fuerza de su autor y la persona que se abre a verla. Hay un movimiento importante allí! Algo pasa… Y pasa en un nivel muy hondo” señalaba dimensionando el arte pictórico no sólo de la expositora, sino en general.

TRAZOS Y LETRAS

La muestra no solo contará con una exposición de más de 20 cuadros -de producción reciente y de etapas anteriores-, sino también de poesías de libros de los cuales San Miguel también es la autora.

“Cuando no pinta, escribe poemas…es admirable su fuerza creativa! Realmente tiene el alma encendida!”, remarcaba Liliana que ha tenido un camino de arte compartido con María Luisa.

“Si algo logró contagiarme ella en tanto tiempo compartido de hacer muestras, de hacer cerámica, de pintar juntas, es esta convicción de que el arte hace bien, que es una fuerza poderosa, una fuerza hacia la vida. Yo creo que ella tiene una gran fe en el arte y eso la mantiene con ganas. En su larga trayectoria, eso fue muy fuerte en ella, esas ganas, ese empuje siempre para aprender, para crear, para investigar, para ir a lo nuevo también”, indicaba.

Y vibrando en palabras ofrecidas al arte de su colega y amiga, agregaba: “Creo que lo que tiene la pintura de María Luisa -en particular sobre todo en este último tiempo- es una gran alegría en cuanto al color, creo que transmite eso, esa alegría de pintar, esa alegría que ella siente al estar en contacto con los colores, me parece que eso es muy lindo, su pintura transmite eso”.

Es que el alma estuvo encendida desde antes. Desde siempre. Y con esa luminosidad María Luisa San Miguel sigue en su instancia de creación continua, con los colores que saca del adentro como recortecitos de su vida para talentosamente distribuirlos en el territorio de una obra de arte.

Inmenso, por cierto, ese territorio. Y abierto al territorio de los demás, que puedan acercarse a la muestra y vivir los colores del arte encendido de María Luisa San Miguel.