El peor escenario, ese que como posibilidad ronda en el pensamiento y sentir de la gente que integra una organización destinada a proteger y revertir las situaciones tristes de los animales, resulta ser la también posibilidad de la no continuidad, del límite, del no poder ofrecer esa invaluable ayuda para la lamentable también continuidad de las historias nuevas que llegan ladrando su dolor.

¿Cómo alimentar, cómo curar, cómo rehabilitar, cómo sostener un plan sanitario cuando el dinero no está, cuando no alcanza? Sobre todo, cuando los voluntarios no alcanzan a cubrir roles y tareas. Todo lo que tienen es lo inmensamente innato en su accionar: el amor por la causa del proteccionismo. Y toda la estructura y organización que han logrado a través de los años, en base al trabajo transparente y ordenado, es el apoyo para su camino.

Pero necesitan de manera urgente que la parte económica pueda salir de ese “rojo” en el que se encuentra esta Asociación Protectora de Animales “Más Amor Animal”, que cuenta con el Refugio ubicado en Olivera de manera conjunta con la posibilidad de sumar integrantes al equipo de este voluntariado.

PIDEN Y NO ES PARA ELLOS

El pedido tiene voz y palabras escritas. Pero su esencia es el ladrido. Porque piden para los perros, protagonistas de esta historia.

Entonces, desde “Más Amor Animal” han hablado, escrito y ladrado su situación, su mirada al camino recorrido y el pedido de ayuda en un comunicado que comienza con un “Estamos totalmente en rojo y no vamos a poder seguir rescatando”.

Y se explayan en la situación: “Hoy nos toca venir a contarles que debemos mucho dinero, que la labor cotidiana cuesta un montón; que no tenemos manos, somos muy pocos haciendo una tarea titánica: llevar adelante el único refugio de animales-centro de adopción de la zona. Un refugio modelo, donde viven perros y caballos rescatados, donde se recuperan a la espera de una familia definitiva. Un refugio construido a pulmón, que cuenta con corrales súper amplios, para que vivan cómodos y no caniles, que tiene zonas de rehabilitación y cuarentena, espacio verde y cuidados amorosos. Un refugio que también tiene sala de internación, bañadero y sala de atención propias, con aire acondicionado, agua calentita… todo fruto del esfuerzo de años”, mencionan los miembros de la Asociación Protectora, haciendo emotivamente una mirada al camino recorrido.

“Somos esos que fuimos desde 2010, año en que nacimos: somos esas pibas y pibes que soñamos con hacer esto, ‘el campo que todos los amantes de los animales quieren para tenerlo lleno de perros’. Somos esos que estábamos en las jornadas de adopción en una esquina de la plaza Colón, con nuestros folletitos, con los perritos con moños: casi no había redes sociales, todo era de boca en boca. Caminábamos el centro ofreciendo bonos contribución para solventar nuestra lucha. Somos los que cortamos la calle San Martín frente a la Municipalidad pidiendo por un predio donde construir un refugio, no sin antes ofrecer una reunión popular en el barrio Zapiola, para contar lo que queríamos hacer y ver quienes nos apoyaban y se sumaban y cuánto de factible era. Somos los que vendimos masas, pasteles, pizzas, torta fritas, envolvimos regalos a voluntad para cada fiesta en los supermercados para que nuestra protectora subsista. Somos la mega feria que aún hoy hacemos cada primer sábado de mes. Somos el famoso ‘Perrotón’ en el parque San Martín, que creamos y que tanta gente convocaba. Somos los que nos metimos con el agua al cuello en 2014 y 2015 para salvar a los animales de la inundación, sin importar lo que nos pasara. Somos los que salíamos corriendo en cada razzia donde patrullas levantaban a nuestros perros comunitarios ‘para que la plaza no se viera fea’, y los resguardábamos por todos lados”.

Y agregan: “Somos ese aguante, somos las alegrías y las tristezas que nos dió el proteccionismo, los señalados, los que nunca podemos decir que ‘no’ sin ser cascoteados.
Somos las que por años organizamos las campañas de castración a bajo costo, pagando cuánto bono pudiéramos para el que no llegaba ni a eso, con ese afán de controlar la superpoblación de fauna urbana. Somos los que cruzamos la autopista detrás de cualquier perro en peligro, sin medir las consecuencias, los que nos metimos al Concejo Deliberante para denunciar cuánto abuso, maltrato y abandono existía en nuestra ciudad. Somos los que corrimos con más de 40 perros envenenados en nuestra ciudad, tratando de salvarlos a todos, de llegar a tiempo, somos también quienes investigamos lo que la justicia no quiso. Somos las visitas, las mateadas, las jornadas de trabajo incansables en este lugar que tanto amamos. Somos los que pasaron frío a la orilla de la ruta controlando el desastre que era la peregrinación a caballo, los que luchamos por la prohibición y por la dignidad de los animales. Somos hasta aquella entrevista en Crónica TV, en lo de Anabella Ascar… hasta donde llegamos para defender nuestros ideales y mostrar nuestro laburo. Todo eso somos”, dicen con el desgarro de lo que necesitan y el inmenso orgullo de lo que hicieron.

AYUDA

En el texto que nos invita a conocer, reconocer, recordar y reflexionar acerca de la realidad del grupo y su tarea que nos involucra a toda la comunidad teniendo en cuenta que de alguna o miles de maneras se convive con los animales, llega el párrafo puntual del pedido que ojalá, tenga la repercusión meritoria.

“…Y somos diplomáticos. Siempre lo fuimos. Y hoy vemos cuánto lucro particular hay en la cuestión de rescate animal y tenemos que decirlo…porque nos vemos ahogados, cuando nuestro laburo está a la vista, cuando el Refu tiene las puertas abiertas para quien sea, cuando quieran, basta también entrar en nuestro Facebook, que data de 2010 para ver todo el camino andado documentado en fotos. Necesitamos ayuda para no hundirnos, necesitamos no solo dinero que escasea y sin él no podemos mantener el Refu, sino también manos amorosas que vengan a ayudar al predio. Tenemos siete caballos y 50 perros que nos necesitan… y hay tantos más allí afuera dando vueltas y esperando ser rescatados. Somos ellos. La voz de los sin voz. Cada animal que sacamos de la calle, cada uno que partió al cielo de los perros, cada uno de los que vivió en una familia, en un hogar y cada uno de los que aún esperan. Son muchas las formas de colaborar… comunícate, sumate, acercate !Acá estamos! Siempre orgullosos de Más Amor Animal Luján”.

Y es un orgullo compartido por mucha gente, por gran parte de esta comunidad lujanense que supo y sabe lo que hicieron, cómo lo hicieron, lo que hacen y cómo lo hacen. Y esta comunidad que sabe y reconoce todo eso, es la que ojalá pueda acercar de a pedacitos lo necesario para el todo. O para lo mucho que “Más Amor Animal” hace.

Contactá a la Asociación en sus redes, se puede ayudar con poco o mucho, todo suma. Es dinero, es voluntariado, es tiempo. Eso necesitan sumar. Eso que concrete en acción lo que se pronuncia desde el corazón: el amor hacia los perros. Así de simple e inmenso: los perros.