Contaron la historia desde la música, porque las partituras, hablan. Entonces, allí, en el siempre emotivo escenario del teatro “La Mariana”, los músicos ofrecieron este homenaje musical a un momento que marcó tiempos y razón de pueblo: la Toma de la Bastilla, hecho ocurrido el 14 de julio del año 1789 en París, siendo un momento crucial de la Revolución Francesa.

Y en nuestra ciudad, la institución que reúne, revaloriza, comparte y acciona desde la mirada cultural, educativa y social -la Sociedad Francesa de Luján- conmemora cada año este momento histórico, como así también todo lo que desde el país europeo llegó y sumó a la construcción del nuestro: gente, costumbres, tradiciones, patriotismo.

Y este año, entonces una vez más y ante el 236° aniversario de la Toma de la Bastilla, la música fue el puente para unir atemporalmente el significado de la revolución.

Pasadas las 20.30 del lunes 14 de julio, en la sala teatral de la calle Francia 1051 y con gran cantidad de presentes, Carlos Gowland -miembro de la Sociedad Francesa- daba inicio al evento diciendo: “Como todos saben el 14 de julio es el Día de la Revolución Francesa y es el evento quizás más importante que tiene la Sociedad Francesa en el año. Para nosotros es muy importante la fecha porque somos descendientes de inmigrantes franceses que llegaron a Luján con ganas de ayudar a construir el país y de ellos aprendimos un montón de cosas, de valores, que son los que nos permitieron llegar hasta ahora y esperemos seguir trabajando por Luján y junto a Luján otros 130 años más en esta Sociedad”, decía agradeciendo a los artistas que serían los encargados del momento musical, al público que se había sumado y hacía mención a las… “tres palabras más importantes para los franceses: Liberté, Égalité y Fraternité”.

VIAJAR EN LA MÚSICA

Para atrás, en el viento de la flauta traversa. En la solidez del violoncelo. En el repiqueteo del clave. En la sutileza del violín. Para atrás, a los años de la creatividad barroca. Con las piezas que siguen siendo un hoy musical gracias a las interpretaciones de músicos de excelencia como lo son los integrantes del grupo de cámara “Capella Barroca”: Alfredo Spitale -clave-, Carolina Milanese -flauta traversa-, Eftimios Metios -violín-, Luciana Sierra -violoncelo- y Dolores de Urquiza, castañuelas, quienes ofrecieron un recorrido por parte de los siglos XVII y XVIII, con lo mejor de la música barroca francesa y española.

“Somos ‘Capilla Barroca’, capilla como sinónimo de orquesta, ya que en esos siglos se le decía capilla a la orquesta de la cámara o de la iglesia, porque había que considerar que en las iglesias también se usaban orquestas, había músicos que tocaban durante las ceremonias, de ahí entonces tomamos ese nombre”, comenzaba explicando Alfredo Spitale.

Y anticipaba el repertorio a interpretar: “Los autores que vamos a hacer son autores barrocos, nuestro límite es más o menos cerca del siglo XVIII. Los autores son conocidos por todos o por lo menos nombrados, el primero que vamos a tocar es Bach, que es el padre de toda la música, luego hacemos algunos autores franceses como Rameau operista francés de mediados del siglo XVIII, muy importante, que tiene muchísimas obras muy bonitas, también algún italiano como el veneciano Benedetto Marcello: a los italianos lo que más les gusta son los instrumentos de cuerdas entonces habrá alguna sonata para el chelo, el clave, teniendo en cuenta que en esta época de la que hablamos les gustaba mucho el contínuo, que era el acompañamiento que generalmente se hacía con el clave y con un bajo de cuerdas -con el chelo generalmente- o en Francia y España con la viola da gamba, que es un instrumento muy parecido al chelo” detallaba el Maestro para luego también hablar sobre la música de los siglos elegidos, las inspiraciones reflejadas en las composiciones y sus instrumentos.

“Esperamos que el concierto les guste”, decía el maestro Spitale sobre el escenario y todo se hacía sonido. Escucha también. Vida en los instrumentos. Virtuosidad. Historia. Y claro, aplausos. Así se conmemoró un aniversario más de la Revolución Francesa, con una de las creaciones más infinitas y representativas de todo pueblo: la música.