Siempre resulta motivador pensar en los protagonistas de un evento que marca el agosto: los chicos, las chicas, que están transitando su niñez y que nos ponen a pensarlos en el hoy y en el futuro.
Y una base para el ahora y ese después que vendrá, es la alegría, el gesto de cercanía de la comunidad que celebra esas caras de risas y colores con un día bien de punta a punta para ellos.
El merendero “Granito de Fe” que sabe de todo esto y no deja de realmente ver a los chicos del barrio, realizó este pasado sábado 23 de agosto, una gran celebración en el barrio El Ceibo.
Y con el corazón lleno de emoción por lo logrado, Carola Vega -quien junto a su esposo Juan Di Dio son los fundadores y alma del espacio solidario- le contaba a LUJÁNHOY: “Realmente estamos felices los dos. Cada vez que tenemos un evento de esta magnitud nos damos cuenta de cuánto amor y confianza nos tiene la gente, cada aporte es una caricia y lo que más me gusta de todo es que detrás de cada donación hay una historia, el del porqué hace lo que hace, me encanta saber que todo realmente es dado con amor que estamos en la misma sintonía que todo es realizado sobre esa base sólida: el amor y la superación”, mencionaba Carola que desplegaba palabras para destacar ese aporte de cada quien que con lo que pudo, fue artífice de esta alegría a pleno agosto.
“Quiero agradecer a todas las personas que ayudaron a que este día salga hermoso, realmente agradecidos por toda la gente que nos dio una mano. Gracias a las personas que nos estuvieron donando juguetitos. Gracias Naty por la donación de los castillos inflables, gaseosas, snack y unos hermosos libritos para colorear. Gracias a mi cuñada Valeria y a mi compañera Graciela por las golosinas. A mi vecina Mari por la donación de las bolsitas de golosinas; a Miguel por la donación de juguetitos nuevos y los 120 Patys con pan; a mis vecinos Ezequiel y Rodrigo por cocinar y armar todas las hamburguesas; a Rocío por las pizzas y especialmente gracias a Pablo Gualdieri -mi jefe- quien antes de partir con Dios nos dejó la donación de muzzarella, gracias Pablo te extrañamos”, decía Carola.
Y continuaba con los agradecimientos: “Gracias al almacén de Betty por la gaseosa y alfajores; al almacén de Barbosa por las gaseosas y galletitas; a mi compañero de trabajo Alexander por los globos; a la familia, mamá, hermana y mi suegra por siempre estar detrás nuestro con las locuras que se nos ocurren. Gracias a los vecinos que nos aguantan todos los sábados. Espero no olvidarme de nadie, simplemente gracias”.
EXPLICAR LA ALEGRÍA
Sale a veces con palabras, a veces con gestos. La alegría está y se quedó en las caras de los chicos y en las manos de los grandes que construyeron este encuentro.
“Realmente no sé explicar lo que siento. Estoy feliz, feliz de haber cumplido una vez más con los niños, feliz de saber que todos se llevaron algo. Y siempre agradecida a pesar de ser independientes – o sea que nos manejamos solos- somos lo que somos también gracias a la gente”, manifestaba Carola con el sentir de Juan también y con el recuerdo fresquito y latente para siempre del festejo del Día del Niño que realizaron en el merendero “Granito de Fe” del barrio El Ceibo, ahí donde la taza de leche y las galletitas son la sabrosa manera de construir momentos compartidos para que por siempre, nadie, se sienta solo.





