Un abrazo de verano, en el preludio del otoño, auspicia un invierno con sol de primavera desde la calidez del gesto solidario. Seguramente ese día especial del encuentro, hará calor aún. Sin embargo, ya se estará pensando en lo que llega, en lo que más se necesita, en lo que es posible ofrecer y eso es, tan simple y tan inmenso como un abrazo hecho bufanda, hecho manta, hecho gorrito, hecho muñeco que desde su cuerpo de lana, es mueca de cercanía, de mirarse entre todos para alivianar lo que duele, molesta, complica.
Así, se teje esta historia que bajo la denominación de “Tejemos para donar” da batalla amorosa a las necesidades y urgencias de las personas en situaciones vulnerables ofreciendo un artículo tejido que abriga como si fuera el más lindo abrazo.
La propuesta puntual es para el sábado 7 de marzo a partir de las 17 en Alsina 1783, barrio San Cayetano.
“Volvemos a encontrarnos para tejer esperanza. Hay hilos que abrigan y otros que unen… y cuando se juntan, pasan cosas hermosas”, mencionaban desde la organización, señalando también el pedido de lo necesario: “Manos tejedoras con ganas de ayudar; personas que puedan donar lana, hilo, otros materiales; gente que quiera sumarse a esta red solidaria”.
Y para realizar esas donaciones o solicitar más información, se puede hacer contacto con Marisa Pavoni al 2323 605163, con quien desde LUJÁNHOY dialogamos para conocer detalles de esta historia solidaria.
“Yo doy clases de tejido y manualidades, estuve inactiva un tiempo por una lesión severa en mi brazo que dejó secuelas de por vida. Todos los años organizaba una clase gratis y una colecta con mis alumnas, mayormente mujeres mayores.
Un año fueron pulpos para la Neo del Hospital, otro muñecos para un comedor, en Pandemia tejimos más de 500 cuadrados y lo donamos al Club de Leones. Luego de ese parate por mi lesión, volví a trabajar y en 2025 tejimos 120 gorros y cuellos y también más de 70 muñecos para Navidad, que se donaron a la Fundación Sí, a comedores y a alguna que otra escuela”, contaba Marisa desde sus palabras como puntadas uniendo las emociones de esta actividad que teje solidaridad.
MÁS MANOS, MÁS PUNTADAS.
El encuentro del 7 de marzo, también será necesario para comenzar a armar un listado de las instituciones, comedores, merenderos u otros espacios comunitarios que puedan ser los beneficiarios de los artículos tejidos. Por lo que también se invita a quien forme parte o conozca espacios como los mencionados, se acerque o contacte.
“Somos 5 o 6 personas fijas las que tejemos pero siempre se van sumando y esa es la idea. Todo el tiempo vamos recibiendo restos de lana, vellón e hilo mediante convocatoria en nuestras redes. Yo coordino y pongo mi casa que está en el barrio San Cayetano para las reuniones”, detallaba Marisa.
Y agregaba: “Nuestro objetivo es ayudar a otros con lo que sabemos hacer, generar comunidad e inspirar a mujeres que se sienten solas. En los encuentros charlamos y compartimos momentos muy enriquecedores, pero lo genial es que no es obligatorio venir porque la mayor parte del trabajo se hace en casa y eso ayuda a incluir aún más”, decía pintando en palabras la descripción de este tramado fuerte que une.
“Las propuestas de este año son escarapelas para llevar a los colegios. Gorros y cuellos, tal vez medias para el invierno. Y muñecos para fin de año. Eso vamos a coordinar en el primer encuentro”.
Se viene, entonces, este día especial (7 de marzo) para unir con puntadas amorosas, la ductilidad de unas manos conectadas al propio corazón y las situaciones de otros ante el frío que aunque parezca lejano, sabemos, estará de regreso y será más fácil afrontarlo con un abrigo que tiene un detalle imbatible: la solidaridad y Marisa, sus agujas, su gente con sus agujas, saben de esto: tejer con el corazón.





