Tomaron, aquella vez, cada palabra. La sostuvieron desde las manos como si sostuvieran vida. La acercaron al pecho para unirla al propio latido. Y la hicieron voz. Y las juntaron a todas esas palabras que desde su raíz de texto fueron destino de relato que, a borbotones por toda la piel, salió ante el público para la conjunción de aplausos, respiro, plenitud y latidos.
Eso mismo, el teatro latiendo una vez más en “Ubú Rey”, la obra de Alfred Jarry que satírica y grotescamente cuenta la historia de un rey abusivo del poder y lejos de los escrúpulos, que interpretada por Camila Pozzi, Lucía Buratovich y Valentina Terrizzano -y con la dirección de Manuel Aime-, es parte del escenario del espacio teatral que funciona en el Club Flandria (España 271, Jáuregui), allí donde el público se encuentra con la apuesta de íntegra entrega por parte de los artistas, siendo y haciendo esta pieza latiendo cada domingo.
Una elección de ida y vuelta. Quién sabe si el mismo texto dirige su mirada de tinta y papel hacia quienes puedan ser los que pongan a rodar sobre las tablas y debajo de ellas, la historia contada a todo lenguaje corporal. Quién sabe quién elige a quién, pero sí sabemos que ahí están Camila, Lucía, Valentina y Manuel con esta obra que los envuelve, los abre, los llena y los vacía a la vez, para seguir buscando teatro.
Y tomar un texto no es solo decirlo. Es tanto más que eso. Y sobre ese texto y esta obra, su director, Manuel Aime, nos contaba en diálogo con LUJÁNHOY acerca del proceso de decir teatralmente lo que dijo de manera escrita el autor de “Ubú Rey”: “Durante el proceso creativo siempre ocurre una voluntaria o involuntaria adaptación, ya que pasamos de un lenguaje escrito a un lenguaje teatral, físico, actoral que se traduce en un montón de espacios creativos que abordan la escena. Y entonces podríamos decir que ahí ya tendríamos una primera adaptación. Y después que fuimos desarrollando el proceso creativo y si bien trabajamos a partir del texto original, fuimos encontrando espacios que se abrían en el texto -siempre hablando del plano de la palabra, porque todo lo demás no hay estructura posible en un texto que se traduzca perfectamente a gesto, vestuario y demás-,
pero en cuanto a lo que se dice en la obra -y si bien en su mayoría es texto original- muchos espacios se fueron abriendo y se siguen abriendo en las funciones o en los ensayos para darle una nueva perspectiva o dejar que en ese plano se ejecute la actuación por sobre el texto y no dejar que el texto sea un tirano de la actuación”, detallaba desde su mirada de artista.
Y en esta oportunidad, con la dirección a cargo, también decía: “El elenco se conformó a través de la necesidad de hacer teatro y a través de las ganas de juntarse con gente que comparte los mismos intereses. El proceso de ‘Ubú Rey’ duró más de dos años, si bien no comenzó directamente con esta obra, todas las energías, todas las potencias que se empezaron a generar durante el desarrollo de los ensayos derivó en la elección de esta obra. No es que yo llamé a un elenco para una obra puntual, las actrices me convocaron para dirigirlas y ahí conformamos este grupo que culminó con Markos Dorado que hace la técnica y la gráfica, pero en estos espacios nosotros solemos elegir trabajar -y también lo digo desde lo individual- con gente con la que uno comparte la ideología, intereses, ganas de experimentar y no por conveniencias actorales nada más. Si bien las actrices son profesionales y eso es un punto que nos dan ganas de trabajar juntos porque nos tomamos en serio este laburo, también nos estimula el cariño que hay, el compartir estas ansias de explorar este universo”.
EL TODO QUE ENVUELVE
Lo que sostiene en materialidad lo efímero del sonido para que permanezca hecho sensación y paisaje desde cada ángulo de la escena. Eso que está porque es parte. Todo lo que pone a ver y a dimensionar la mirada del espectador.
Todo eso que envuelve y que también fue para “Ubú Rey” creación de los mismos artistas del grupo. “Nosotros fuimos quienes construimos el vestuario, los objetos, la escenografía, elegimos la estética, los colores, trabajamos mucho sobre eso durante el proceso creativo, durante los ensayos, aparecían imágenes, colores, texturas, posibilidades a través de la actuación, a través de las pruebas, de los gestos, el ritmo, lo que la actuación iba definiendo y probando en el espacio, así fue surgiendo el vestuario y la escenografía, desde objetos, telas que nos fueron ayudando a potenciar todo lo que la obra estaba proponiendo para este mundo que queremos narrar en Ubú Rey”, sostenía Manuel compartiendo su postura en cuanto a cómo siente un director la vida de una obra.
“No se si pensaría en el plano de vivir estos personajes, sino en una especie de organizar estas energías que proponen las actrices. Todo cuerpo, todo objeto que se para en una escena, comienza a emitir una energía con un relato, con una ideología, con una poética y ahí aparece la figura del director que es esta persona que mira desde afuera y ve cómo estos signos teatrales pueden de alguna forma organizarse para potenciar la historia, la actuación, la trama. Podría afirmar que no vivo esos personajes pero sí que soy un gran receptor de toda esa energía que emiten y que estimulan la creación por lo menos a mí, que desde la observación, me estimulan para poder crear y proponer por sobre lo que está ocurriendo en la escena”.
Y ENVUELTOS POR EL TEATRO
Ir livianos y volver repletos sin peso, con la sensación de todo lo asido. Todo el arte hecho ticket de entrada y emotividad del durante y el después.
Ir al teatro. Envolverse en teatro, este domingo 22 de marzo y las siguientes funciones. Para las que se puede reservar entrada al 2323 271658.
“La puerta está abierta siempre a aquella persona o grupo de personas que se quieran acercar a compartir esta experiencia, se entiende igual que las personas más chicas, niños/niñas, puedan quizás quedar afuera de muchas temáticas o expresiones y que quizás alguna sea de tono elevado, pero queda en la crianza de cada casa qué eligen compartir y qué no. Nosotros no elegimos poner una barrera, solo que la recomendamos para mayores de 14 años pero después si la familia quiere ir, el teatro es arte, es una expresión” soltaba en este decir Manuel, la invitación.
“La gente se tiene que acercar a ver ‘Ubú Rey’ primero para compartir esta experiencia teatral que es muy interesante, es una obra que ha llevado muchos años de creación y ensayos y todo lo que logramos en escena es gracias a este laburo y a este compromiso con la obra y el teatro y también para que conozcan la sala del Club Flandria que es realmente hermosa y la obra potencia la poética que tiene la sala, hace que sea una mística muy linda de la que el público también habla. Y además, siempre hay que acercarse al teatro, que es un espacio donde los cuerpos se expresan y el espectador puede ver estos cuerpos que danzan en un espacio en el que hacía horas no había nada y luego hay una catarata de creación, que es lo que pretendemos compartir”.
Todo lo esperado. Lo inesperado, también, sucede en el teatro. “Ubú Rey” se abre en cada función para construir la emoción renovada y necesaria.
Y acaso no sean aplausos esos sonidos, sino latidos que salen del mismo medio de las palmas.





