El Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires expresó su “absoluto rechazo” al recorte del Programa Remediar, luego de que el Gobierno nacional redujera de 78 a 3 la cantidad de medicamentos esenciales disponibles, una medida que la entidad calificó como un desmantelamiento del sistema de acceso a tratamientos básicos.

A través de un comunicado difundido con carácter urgente, la institución advirtió que la decisión oficial representa “un grave retroceso en materia de salud pública” y sostuvo que, “lejos de representar un ‘ahorro inteligente’, esta decisión significa una deserción del Estado en sus funciones más elementales”.

En ese marco, el Colegio remarcó que “la salud es un bien social cuya protección es la obligación primaria del Estado” y subrayó que “el valor de la vida humana no tiene precio y no puede ser sometido a la lógica del mercado ni a metas de déficit fiscal”. Asimismo, alertó que “un Estado que prioriza los números por sobre la integridad física de sus ciudadanos está rompiendo el contrato social básico”.

Por otra parte, la entidad fundamentó su postura en el principio de no regresividad en materia de derechos humanos. En ese sentido, señaló que “una vez que el Estado ha garantizado un nivel de acceso a la salud, tiene prohibido retroceder y quitar ese derecho”, salvo situaciones excepcionales que —según indicaron— “aquí no existen”.

En consecuencia, calificó la medida como “un retroceso institucional que vulnera tratados internacionales con jerarquía constitucional”.

Además, el comunicado puso el foco en el impacto concreto sobre los sectores más vulnerables. Al respecto, el Colegio afirmó que “al retirar los medicamentos esenciales, el Estado no está ahorrando; está incurriendo en un abandono de persona masivo”, y denunció que se está trasladando “a los sectores más pobres la carga de una crisis que ellos no provocaron”.

Finalmente, la entidad cuestionó también la lógica económica de la decisión al advertir que “el supuesto ‘ahorro’ en prevención y medicación básica se traducirá inevitablemente en un aumento exponencial de internaciones, complicaciones crónicas y muertes evitables”.
En la misma línea, sostuvo que “el costo de no tratar una enfermedad a tiempo es infinitamente superior a la inversión en el medicamento preventivo” y concluyó con una exigencia directa: “No aceptamos que el ajuste se haga sobre la salud de quienes no tienen nada. La salud del pueblo no es una variable de ajuste; es el límite que ningún gobierno puede cruzar”.