¿Cómo apretujar tantos datos, tantas imágenes, tanto para decir en un solo encuentro?…y cómo delimitar con un horario a las emociones? Difícil tarea para el disertante y para el público, porque había y hay tanto para decir desde lo tanto vivido y había tanto para querer escuchar que todo fue un cúmulo de emotividad fundada en el relato desmenuzado por la acertada palabra del disertante, conduciendo almanaque tras almanaque un historial tan rico en talento cultural que nuestra ciudad ha tenido y del cual se han desprendido los exponentes de la cultura actual.
Y amalgamando recuerdos, nombres, momentos y emociones, Roberto Castro, protagonista de la historia y del encuentro vivido el pasado viernes 26 de septiembre en el Museo de la Ciudad, con la charla “El teatro en Luján: su evolución hasta nuestros días” que no pudo tener a un mejor exponente para revivir este recorrido que al respetado y aplaudido actor y docente lujanense.
APLAUDIDA HISTORIA
Sin dudas que el legado ha sido inmenso. Y los aplausos siguen siendo color para las imágenes en blanco y negro, esas que cuidadosamente fueron elegidas para ilustrar el camino recorrido, con rostros, vestuarios, escenografías, historias que fueron gratamente aplaudidas y fueron recordadas en esta tarde de encuentro con la trayectoria teatral lujanense.
“Estamos aquí porque amamos el teatro. Ustedes y yo. Es preciso entonces que seamos sinceros desde el comienzo, la sinceridad es el único camino que podrá conducirnos a un fin lógico y aceptable. A este mundo al que ustedes entran -mundo de desdoblamientos, de espiritualidad, de belleza y de máscaras, mundo de luces y de sombras- es preciso acercarse, como dijera Stanislavsky ‘limpios de cuerpo y alma’. Estas palabras no son mías, son de Louis Jouvet”, comenzaba relatando Roberto, haciendo referencia al texto escrito por el actor y director francés, texto que le llegara de manos de David Cureses, cuando en el año 1977 dirigió un elenco municipal en el que estaba el propio Roberto.
De manera que, comenzando la charla con la teatralidad de Jouvet y ofreciendo también una reseña artística del actor y director ruso Konstantin Stanislavsky y su método interpretativo para el teatro y otros referentes a nivel mundial como el director polaco Grotowski, el disertante comenzó a recorrer el camino del teatro lujanense.
“Luján no puede separar su nacimiento histórico religioso del desarrollo de un interés artístico manifestado ya en épocas de la Colonia y que encuentra en las representaciones teatrales un motivo más para alegrar la vida de los pobladores de la llamada por aquel entonces, Villa de Luján”, decía y mencionaba momentos, épocas, situaciones en las que en aquellos tiempos Luján ofrecía espectáculos teatrales… “se hacía teatro en las Fiestas Patronales, en la festividad del Corpus Christi, en Semana Santa o en cualquier otro hecho relacionado con la vida de la Villa, todo esto daba lugar a grandes festejos populares donde se incluida obviamente representaciones teatrales”.

Y señalaba que en la obra “Reseña histórica de la Villa de Luján” de Enrique Udaondo publicada 1939 se menciona actividades teatrales en época de la Colonia.
Luego, fueron llegando datos que quizás también espontáneamente aparecieron ante la expectante actitud del público que colmó la sala del edificio La Cúpula escuchando y vivenciando desde la palabra, el profesionalismo, la docencia y la emotividad del disertante, la rica trayectoria de representaciones teatrales y pudiendo ese público presente de alguna imaginaria manera, ovacionar a los elencos que Roberto mencionaba, sus directores y autores de las casi infinitas obras representadas a lo largo de los años.
“Para mi el teatro es juego. Hoy somos un sacerdote, mañana somos un asesino, pasado un policía, después somos un pobre humilde. ¿Y qué hace el actor, la actriz? Jugar, dicho seriamente. Y no creo equivocarme, porque ‘jugar’ en inglés se dice ‘play’ y también ‘play’ significa ‘obra de teatro’ o sea que no estoy tan errado”.
LUJAN CUNA DE ACTORES
Actores, actrices, directores, músicos y todo lo que hace al hecho teatral como la coreografía, la música, la escenografía, los guiones, la utilería, el vestuario…materiales y talentos, profesión, vocación, elección, sin dudas. Haber elegido ser teatro. Hacerlo. Y continuarlo.
Roberto hizo hincapié en todo lo material y en todo lo que sacude el alma en el sonido de su voz, en la gestualidad para entrecomillar imaginariamente aquellas anécdotas necesariamente imborrables o dejar caer las lágrimas reales con la pronunciación de nombres, de esos nombres que lo movilizan y movilizarán siempre: Bocha Rosso, Tina Helba entre otras historias abrazadas a todo sentimiento.
Y también emociones que encauzó para precisar detalles de los grupos teatrales que construyeron el gran patrimonio actoral de Luján: Grupo de Teatro Rerum Novarum, Club de Teatro, Seminario de Teatro y la Comedia Municipal de Luján.
Entonces, una a una fueron pasando las imágenes preparadas, fotografías como retazos de vidas y de la vida, ahí proyectadas ante el público que suspiró con los rostros, los nombres, con los títulos de las obras, con los relatos detallistas de Roberto que ahondó en la significatividad de aquellos que fueron artífices de los aplausos que la comunidad les brindó, aplausos que resonaron con las palabras en este recorrido cultural que Roberto Castro brindó y que fue un compartir su propia vida de escenario junto a quienes hoy siguen apuntalando al teatro y aquellos que lo apuntalaron antes.
Todos, son historia nuestra. Una obra como historia que tiene un telón que jamás se baja. Porque la obra de la historia teatral de Luján, sigue.





