La Policía detuvo este martes en Luján a Federico Nicolás Balbuena, señalado por su expareja Camila Natalia Romero por abuso sexual, amenazas y una brutal golpiza ocurrida en noviembre de 2025 en Pilar. El acusado será llevado a declaración indagatoria en una causa por lesiones agravadas por violencia de género y abuso, luego de que la víctima hiciera público el caso para reclamar avances en la investigación.

Romero había radicado la denuncia el 20 de noviembre de 2025 en la Comisaría de la Mujer de Pilar, tras asegurar que Balbuena la atacó físicamente dentro de su vivienda. Ambos se habían conocido trabajando en una concesionaria de autos propiedad del detenido, donde ella también es socia. Mantuvieron una relación durante cinco años y convivieron durante tres, hasta la separación ocurrida en noviembre de 2024.

En declaraciones televisivas, la mujer relató que ese día Balbuena le exigió la devolución de una computadora perteneciente a la empresa y la amenazó con presentarse en su domicilio para causar destrozos si no accedía. Según contó, le respondió que retirara el equipo en la comisaría porque no quería verlo, pero él insistió con ir hasta la casa, romper ventanas y generar daños.

La denunciante señaló que le advirtió que estaba llamando al 911, aunque el acusado respondió que no le importaba la intervención policial. También afirmó que intentó en varias oportunidades que se retirara del lugar, pero cada vez que salía a pedir ayuda él la arrastraba nuevamente hacia el interior de la vivienda por la fuerza.

Romero sostuvo además que concurrió reiteradamente a la fiscalía, ubicada a unos 40 minutos de su domicilio, pero que durante meses le indicaron que la causa seguía en investigación. Recién el lunes, luego de múltiples reclamos, aseguró que fue contactada por la fiscal Marcela Semería para que ampliara su testimonio.

Junto con la publicación de los videos en Instagram, la mujer expresó su malestar por la falta de respuestas judiciales. “Me cansé de que nadie me escuche. Me dejó internada, con la cara destruida. Una semana encerrada sin poder salir”, escribió.

Además, cuestionó a la Unidad Fiscal de Instrucción N°1 de Violencia de Género de Pilar al afirmar que nunca habían citado al acusado a declarar, y remarcó que no podía salir a la calle porque, según indicó, él circulaba armado. En ese mismo mensaje manifestó temor por su integridad y la de su familia. “Hoy estoy sola y expuesta por la Justicia. Vivo con miedo”, sostuvo.

Durante enero de este año se realizó un allanamiento en la vivienda de Balbuena, procedimiento en el que fueron secuestradas dos pistolas Glock calibre 9 milímetros registradas a su nombre.

La denunciante también apuntó contra personas del ámbito laboral del acusado, al señalar que conocían la situación de violencia y optaron por guardar silencio.

El caso volvió a instalar el debate sobre la velocidad de respuesta del sistema judicial ante denuncias por violencia de género y sobre la eficacia de las medidas de resguardo para víctimas en contextos de riesgo extremo. Mientras tanto, Romero reiteró su pedido de justicia y advirtió: “No es solo mi historia. Si algo me pasa, ya saben quién fue. Necesito justicia. Ya”.