Cada 8 de mayo, miles de personas participan en celebraciones religiosas, peregrinaciones y misas para conmemorar el Día de Nuestra Señora de Luján, patrona de Argentina. La jornada tiene su origen en el llamado “Milagro de Luján”, un hecho ocurrido en el siglo XVII que, según la tradición católica, marcó el inicio de la devoción a la Virgen en el país.

De acuerdo con el relato histórico, en 1630 una imagen de la Virgen María era trasladada desde Brasil con destino a Santiago del Estero. Sin embargo, al llegar a la zona de Luján, la carreta que la transportaba dejó de avanzar de manera inesperada.

“El vehículo solo retomó su marcha cuando bajaron la figura de la Virgen”, sostiene la tradición religiosa sobre el episodio que fue interpretado como una señal divina.

A partir de ese acontecimiento, la devoción hacia Nuestra Señora de Luján fue creciendo con el paso de los años y se convirtió en una de las expresiones de fe más representativas del país. Además, la actual Basílica de Luján recibe visitantes durante todo el año, aunque las celebraciones se intensifican especialmente durante mayo.

La imagen fue coronada oficialmente por el papa León XIII el 8 de mayo de 1887, mientras que la construcción de la basílica comenzó hacia fines del siglo XIX.

Entre los datos históricos más relevantes, se destaca también que Nuestra Señora de Luján fue declarada patrona de Argentina en 1930.

Por otra parte, cada año miles de peregrinos llegan desde distintos puntos del país para participar de los homenajes religiosos. En ese sentido, comunidades, escuelas e iglesias organizan actos y celebraciones que mantienen vigente una tradición profundamente ligada a la cultura y la identidad argentina.