Tal como se había anunciado la semana pasada, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó el martes una reunión con más de 60 intendentes e intendentas bonaerenses para cuestionar las políticas de ajuste del Gobierno nacional en materia de salud pública y advertir sobre el impacto que los recortes tienen en hospitales, programas sanitarios y acceso a medicamentos.

El encuentro se desarrolló en el Salón Dorado de la Casa de Gobierno provincial y contó con la participación del ministro de Salud, Nicolás Kreplak, la vicegobernadora Verónica Magario y jefes comunales de distintos espacios políticos, entre ellos el intendente de Luján, Leonardo Boto.

Durante la jornada, las autoridades provinciales presentaron un informe con estadísticas e indicadores sanitarios que, según señalaron, reflejan un deterioro del sistema de salud como consecuencia del desfinanciamiento nacional.

Entre los principales puntos analizados se mencionaron las dificultades para acceder a medicamentos, la reducción en la distribución de vacunas y el incremento de la demanda en hospitales públicos.

En ese marco, Kicillof sostuvo que “las políticas de abandono del Gobierno de Milei son verdaderamente criminales” y aseguró que la provincia atraviesa “una catástrofe sanitaria que era absolutamente evitable”.

Además, afirmó que “el ajuste y la eliminación de programas generaron un aumento sin precedentes en la mortalidad infantil, la mortalidad materna y las internaciones por causas evitables”.

Asimismo, el mandatario bonaerense remarcó que la crisis económica y la pérdida de cobertura médica privada provocaron una fuerte presión sobre el sistema público.

“Más de 742 mil personas perdieron su cobertura y eso sobrecargó todo el sistema provincial y municipal”, señaló. En esa línea, agregó que la Provincia continuará sosteniendo políticas sanitarias propias para atender la demanda creciente.

Por su parte, el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, apuntó contra la administración nacional al señalar que “desde que asumió, recortó el presupuesto en Salud un 40%, paralizó la entrega de medicamentos y redujo la distribución de vacunas”.

Además, sostuvo que “la motosierra también llegó al PAMI”, y aseguró que la Provincia seguirá trabajando “para que cada bonaerense se sienta acompañado por un Estado presente”.

Como resultado del encuentro, los intendentes e intendentas firmaron un acta conjunta para expresar su preocupación por la situación sanitaria y reclamar la restitución de programas, recursos y herramientas consideradas esenciales para garantizar el acceso a la salud pública.

Finalmente, Kicillof ratificó que el Gobierno bonaerense continuará impulsando iniciativas como el programa “Medicamentos Bonaerenses” para suplir la interrupción del envío de remedios por parte de Nación.

“Nuestro compromiso se ve en la gestión y en las calles”, afirmó el gobernador al confirmar la participación de la Provincia en la marcha federal convocada “en defensa del derecho a la salud”.