Este lunes, el merendero “El Rinconcito del Varela” no pudo brindarle la merienda a los chicos de barrio porque le cortaron el suministro de gas natural. Entre otras actividades que conforman la gran tarea social que realiza el espacio, la merienda es una de las asistencias que brinda y que le permite a los niños con menos recursos ingerir uno de los alimentos básicos y de vital importancia para su salud y su crecimiento.

Sobre esta situación, Graciela Cordero, fundadora del merendero “El Rinconcito del Varela” -que cuenta con una murga y una biblioteca y también dicta talleres culturales y brinda apoyo escolar y contención a los niños del barrio-, explicó que el problema surgió a raíz de una factura de gas de 10.890 que llegó hace más de tres meses y por la cual todavía se encuentra reclamando.

“Mientras yo estoy peleando por una factura de gas en el merendero de 10.890 pesos, me cortaron el gas, aún cuando está vigente el fallo de un juez que ordena no cortar el servicio. Y hoy no pude hacerle la merienda a los nenes”, apuntó.

En este sentido, vale recordar que el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, ratificó en junio del año pasado la medida cautelar que prohíbe el corte del suministro de gas a los usuarios que no lo puedan pagar.

Además, el fallo ordena que las empresas prestatarias, previo corte o suspensión del suministro de gas, deben acreditar la situación de vulnerabilidad de los usuarios. Y en este sentido, el magistrado les advirtió a las prestatarias del servicio que serán sancionadas con una multa de entre 1.000 y 100.000 pesos por cada corte “ilegítimo”.

Sin embargo, a pesar de esta medida los chicos del barrio Padre Varela este lunes se quedaron sin la merienda.

“En este momento son 100 nenes entre los que vienen a todas las actividades que brindamos en ‘El Rinconcito”, detalló Graciela Cordero. Y lamentó que “hoy les tuve que decir que no podía, que no tenía gas. Y me destrozó ver que algunos se quedaron sentados en la esquina. Por eso, les di leche y alfajores para que se lleven a la casa. Pero no es justo. Es una vergüenza”.