No es solo un paquete conteniendo algún elemento de aseo personal lo que entregan. Hay más. No es la tan necesaria ropa la que reciben y acomodan para que luzca mejor. Hay más. No es solo ese listado de insumos que logran comprar y la ardua tarea de los proyectos inmensos también cuando la aparatología se les cruza en el camino de los sueños hechos logros.

Hay más, aún más. Porque a todo lo que dan, a todo lo que tramitan, a todo lo que le allanan la concreción, se le suma ese sol en rayitos que a todo fulgor de manos, entregan. En esa entrega, no solo la cotidiana, sino la de vida. La de tiempo. La de tarea elegida. Las Auxiliares Voluntarias del Hospital hace 55 años que trabajan solidariamente y ese andar, la comunidad, se lo agradece.

Y comenzando un nuevo año, dialogamos con la actual Presidente del Servicio -María Teresa Rial- que compartía con LUJANHOY su mirada acerca del año 2022 y la proyección para lo que viene.

“Al regresar luego de la Pandemia, sentimos mucha alegría porque podíamos volver a estar todas juntas haciendo nuestro trabajo, acompañando y ayudando a nuestros enfermos”, comenzaba diciendo María Teresa con el recuerdo de una actividad presencial disminuida durante la cuarentena, pero que fue pie para el impulso del seguir.

“Este año ha sido bueno, pudimos comprar muchas cosas necesarias para el bienestar del paciente y para el hospital. Las necesidades son las de siempre, pero con más contención y acompañamiento porque la mayoría de los enfermos han perdido seres queridos por el Covid y no han podido ni verlos ni despedirse de ellos. Creemos que el Covid dejó mucha gente sola, gente que perdió su trabajo, su obra social, su casa, por eso creció mucho la parte de atención de salud mental, se abrieron más consultorios, con psiquiatras y psicólogos. Y también por eso atendemos mañana y tarde, cuando años anteriores era solamente por la mañana”, sostenía.

A lo material le ponen alma

Coordinando actividades, organizándose teniendo en cuenta detalles, tiempos, urgencias, han tenido diferentes logros durante este 2022, que desde su materialidad llegan a quienes lo necesitan titilando en soles para el alivio también, del alma.

“Este año tenemos que destacar la venta de tortas fritas, que fue una actividad que se hizo el día que cumplíamos 55 años, lográndose vender 536 docenas y gracias a eso se pudieron comprar dos aspiradores de alta potencia para Kinesiología de niños y un electrocardiógrafo para Guardia que estaba haciendo falta. También ayudamos a Rayos comprando 1000 cd para las radiografías y para Fonoaudiología compramos una mesa con sillas para que los niños puedan sentarse allí y también libros y cuadernos para la evaluación de esos niños. A Quirófano le compramos 4 mantas polares para los pacientes que quedan en las camillas recuperándose y en Terapia tapizamos 4 sillas para los acompañantes, compramos jarras de plástico, pañales, insumos, de todo un poco. Y para Cocina pudimos comprar recipientes para llevar el pan a diario a los pacientes en las distintas comidas, vajilla, descartables. Y para realizar espirometrías, compramos boquillas y filtros porque tenían el espirómetro pero no los implementos necesarios . A Laboratorio y a Anatomía Patológica -donde se hacen las biopsias- les compramos insumos”, detallaba la presidente con la alegría de lo tanto realizado y también la decisión del continuar colaborando.

“También es para destacar que con la venta de tapitas plásticas hemos podido pagar estudios como fondo de ojos, resonancias, también comprar plantillas, vaselina para personas quemadas, almohadas hospitalarias, y lo último fue el mandar a hacer valvas para un nene de 5 años que no camina que se pidió en u a ortopedia en Capital, con un valor de $20.000”, sumaba dejando entonces un resumen de la asistencia material que han realizado en las diferentes áreas y sectores del Hospital, allí donde siempre hay un recorrido atento de estas mujeres de guardapolvos rosa que de manera solidaria y voluntaria, son abrazo diario.

“Ahora estamos viendo de poder comprar para Neonatología un reanimador adecuado para la reanimación controlada y precisa del bebé, así que ahora estamos abocadas a eso, para ver si podemos comprarlo. Y nuestro sueño es que el Hospital algún día tenga un Tomógrafo, para que la gente no deambule de un lado para el otro para poder hacerse una tomografía que es tan necesaria”, mencionaba como proyecto.

Y ofrecía sus palabras de agradecimiento en nombre de cada Voluntaria: “Tenemos que agradecer a la comunidad que nos ayuda tanto, que nos encarga tarjetas de Flores de Vida, que nos traen tapitas plásticas, donaciones, ese es nuestro agradecimiento. Gracias a ellos podemos seguir con nuestro trabajo para el paciente del hospital”.

Un balance positivo de 2022 en cuanto a lo material que han podido conseguir para el Hospital y sus pacientes. Y un 2023 que ya las encuentra proyectando compras, compañía, contención, en esa cotidiana entrega de soles desde sus manos. Las Voluntarias son orgullo de nuestra comunidad. Un puente entre las necesidades y el alivio. Un territorio de incansables corazones solidarios.