Foto: @armandofotografo_

Será que la piel, ve. Que puede encontrar lo que serán trazos, luego. Que puede diferenciar luces y sombras para hallar el punto exacto de la luminosidad que augura creación. Será, entonces, que la piel se permeabiliza ante el arte. Que puede hacer deslizar por su extensión las diapositivas de lo visto para que ingrese, pase, sea bienvenido adentro, donde se concreta en obra para volver al espacio compartido, de otros, de muchos, de todos.

Hay mucha piel en esta muestra. Porque esa piel reconoció texturas, eligió colores. Porque esa piel observó detalles y amalgamó el todo. Pinceles, cámara fotográfica y piel. Desde ahí, “Mirada táctil”, la exposición que une el arte fotográfico con el arte pictórico, de Rafael Granados Ruiz -Zarco y Rocío La Vega, artista español él y artista argentina ella, lujanense, quienes invitan para dos fechas especiales: este sábado y el 18 de abril, momentos en los que estará dispuesta al público la unión de sus obras en el espacio “Miglioranza casa de arte”. Y el horario será de 20 a 24 en las dos fechas señaladas.

EL CAMINO PALPABLE

Rocío La Vega será como la anfitriona local del evento. Allí estarán algo más de 15 de sus obras que vienen con un camino de transformación permanente, para llegar a este estadío de su arte: colores y texturas sabiendo dónde y cómo aparecer.

“Las pinturas que voy a estar presentando son de lo último que he hecho, es como una especie de resumen de cómo la textura -que es la protagonista – fue transformando mi obra, cómo fue pasando por diferentes fases, momentos, donde la textura primero estaba hecha solo con pintura, después empecé a incorporar material entonces era material más la pintura, después por momentos la textura aparece sola, hay como una mezcla de todo eso y en los últimos cuadros aparece en lugares estratégicos, donde realmente me interesa poner una textura determinada, por ahí en los trabajos anteriores aparecía en casi toda la obra, por eso hablo de esta mutación, de esta transformación donde la textura está al servicio del lenguaje y la coloco estratégicamente en lugares puntuales. Esa es la diferencia que se va ver en los trabajos anteriores y los más próximos”, detallaba la artista plástica a LUJÁNHOY en la previa de la inauguración de la muestra “Mirada táctil” que comparte con el fotógrafo español Rafael Granados Ruiz-Zarco.

“Con respecto a la fotografía, es un proyecto que surgió con Rafael, porque en nuestros viajes conectamos la fotografía y las artes plásticas. Surgió en uno de los viajes en España, cuando aparece la textura y la luz, todo comenzó ahí. Fuimos teniendo en claro el tema del proyecto y Rafael propone hacer ‘Tocando la luz’ porque fue el comienzo, ya que lo que primero que se toca es la luz y después la textura y entonces se da este proyecto”, señalaba Rocío, remarcando que el lugar elegido “Miglioranza casa de arte” resulta un espacio con una propuesta innovadora, cálido y totalmente adecuado para exponer las obras.

Y para quien quiera ser parte del evento, puede reservar lugar contactándose en el Instagram @miglioranza.art

“TOCANDO LA LUZ”

Por su parte, el fotógrafo español compartirá ante el público, cerca de 150 fotografías agrupadas según temática, ofreciendo de esta manera un recorrido guiado por situaciones, emotividad y contextos.

Y también para LUJÁNHOY, desde su mirada fotográfica, Rafael se refería a “Tocando la luz”: “Se concibe como un proyecto multisensorial, donde además de la visión se pretende despertar o evocar el sentido del tacto. ‘Tocando la Luz’ es un proyecto de fotografía de manos tocando y sintiendo. Tocando piedra, musgo, árboles, rocas, piel y sintiendo y transmitiendo las sensaciones de las texturas de los materiales que se tocan. El foco son siempre las manos, las texturas, y la luz. Esa luz que se cuela en la imagen en forma de ventanas de luz, sombras, o la luz intangible que emana de los sentimientos provocados por el objeto tocado o por la forma de hacerlo”, sostenía desde la apreciación del infinito mundo que se ve mejor cuando la emoción lo enfoca.

“Dentro de la fotografía de retrato, fotografiar manos es un tipo de fotografía en la que, al no identificarse un rostro, cualquiera puede ser protagonista o ponerse en primera persona e imaginar con la punta de los dedos las texturas, formas y temperaturas. Al visualizar las fotografías se activa el mismo sentido del tacto, evocando en las manos recuerdos almacenados en la piel de otros momentos y lugares”, manifestaba.

Y en esa línea, expresaba que “el tacto es un sentido que usamos de manera inconsciente todos los días de nuestra vida, y que está presente en los momentos más importantes y de mayor carga emocional. Dar la mano, acariciar o abrazar a ese ser querido, son recuerdos que quedan grabados en las manos y en la piel. Con pocos sentidos se comunica tanto. De hecho, pensándolo el tacto es el único sentido que permite la comunicación en los dos sentidos. El oído precisa de la boca y los sonidos que articula para comunicarse en el otro sentido. La vista capta información, y aunque puede también transmitirla, es la forma de mirar y la expresión la que comunica y no la vista como tal. El tacto transmite hacia dentro las sensaciones de lo que nos rodea, y es el mismo tacto en el acto de tocar y acariciar que puede transmitir emociones y sentimientos de todo tipo”.

“Por otra parte, la vista, y la fotografía, es la gran contadora de historias. Nuestra mente piensa las historias con imágenes, de ahí el poder de la fotografía para contar historias. El que sean fotografías de detalle, muchas veces descontextualizadas, hace que necesitemos rellenar huecos de información. Entonces, la vista se utiliza como detonante de la imaginación, que complementa con sensaciones almacenadas en las propias manos los detalles de la historia y de las emociones del momento. La imaginación puede provocar confort si se muestra algo suave, o rechazo y desasosiego, si por ejemplo ves meter una mano en un hueco lleno de polvo y telarañas”, describía el fotógrafo, que además remarcaba la paridad con Rocío.

“Este proyecto, de la mano y mano a mano -nunca mejor dicho- con Rocío La Vega ha sido un proceso de aprendizaje y descubrimiento de texturas y formas de conectar entre nosotros, con el momento y con el entorno. La obra pictórica está llena de materiales y texturas adheridas a sus pinturas, y en sus exposiciones invita a tocar y sentir con los dedos sus pinturas. Toda esa sensibilidad y pasión por los materiales la transmite posando en las fotografías”, afirmaba y auguraba alguna próxima muestra que plasme el momento de creación de las obras de Rocío.

Con músicos tocando en vivo, con una cantina para acompañar el evento, estará latiendo el 12 y 18 de abril “Mirada táctil”, pinturas y fotografías, para apuntalar aún más la certeza de la necesaria existencia del arte, que no es invisible y es esencial.