El frío es el preludio de ese día que sea como sea, tiene la calidez de lo que significa la etapa más sublime de la vida: la niñez. Entonces, si todavía el frío está cómodo en el agosto, si las nubes se apretujan en el cielo, no puede suceder que el día se nos olvide, se nos pase de largo, se quede sin ser tenido en cuenta porque es un día de celebración y de apostar a que la infancia tenga todo lo mejor que se le pueda ofrecer siempre.

Y un día de festejo, claro, también. Por eso, Andrea Simonetti -referente del Comedor “Rayito de Sol”- ya está andando el camino que llevará a la comunidad del barrio a tener una jornada de mucha alegría.

DONACIONES

Y es que solos, no se puede. Se hace difícil. Por eso, con el aporte y aunque sea pequeño de más gente, el día especial seguramente tendrá todo lo necesario para el disfrute pleno.

“Quiero dar leche con galletitas, facturas, bolsitas de golosinas, jugos, juegos… y ver caritas felices”, decía Andrea dibujando esa postal de lo que se quiere lograr para ese día.

“Se hace difícil para todos, por eso hay que empezar con tiempo a organizar. Los festejos los hago afuera, en la vereda y parte del garaje de mi casa, rogando que no llueva ya que el garaje no tiene techo, pero lo hago ahí porque no es solo para los ‘chiquis’ del Comedor, sino que es para todos los chicos que se acerquen del barrio”, señalaba la vecina que sostiene a fuerza de mucha vocación solidaria, este comedor ubicado en la calle Los Jazmines 727 del barrio San Jorge.

“Me pone feliz, me llena el alma, es un placer ver la carita de los niños”, aseguraba como si ese fuese el mejor regalo para ella. Y de hecho, lo es.

A quien quiera y pueda colaborar con donaciones de golosinas, galletitas, jugos, gaseosas, juguetes, puede contactarse al 2323 556986 y darle a la niñez del barrio, un día dulce, colorido y sobre todo, bien cálido.