El dinero ‘va y viene’, el amor se queda. El dinero lo necesitaban y necesitan. El amor lo construyen y los construye también. La materialidad resguarda, la emotividad del amor cobija como si no fuera necesario más que un abrazo a tiempo en ese tiempo compartido en el Hospice.

Y desde el amor, es que recibieron el dinero. Una entrega a conciencia de saber el sublime destino de la recaudación. Desde el amor la comunidad colaboró y fue público, fue auspiciantes, la comunidad fue modelos, fue comercios que aportaron lo necesario para esa jornada vivida el pasado 28 de septiembre cuando se llevó a cabo el evento “Moda solidaria” organizado por el Hospice Madre Teresa en el Salón Luz y Fuerza en el que lograron superar las expectativas en cuanto a la recaudación.

Y había una meta: lograr llegar a la suma de diez millones de pesos. Y hubo una alegría inmensa: la recaudación fue de exactamente $11.245.000.

Con la transparencia que caracteriza a la institución de cuidados paliativos, difundieron ese logro para seguir apuntalando la confianza que la comunidad lujanense ha depositado en el sentido, acción y existencia del Hospice. Meta superada. Satisfacción total.

APLAUSOS Y RECONOCIMIENTO

Para quienes hacen que el día sea un día mejor. Para quienes a toda voluntad desempeñan diversas actividades en el Hospice resultando fundamentales para la tarea de construir ese tiempo amable que se necesita, siempre. Esos aplausos y ese reconocimiento llegó para las voluntarias en el momento dedicado a agradecerles finalizado el Desfile.

“Este año surgió la idea de homenajear a las voluntarias porque si bien es muchísima gente la que trabaja activamente, las que llevan adelante el funcionamiento del Hospice son las voluntarias que como digo yo, están en el frente de batalla, son ellas las que tienen el contacto directo con la Casa de la Divina Misericordia todos los días, durante muchas horas y ellas tienen el contacto con el huésped, brindan compasión, atención amorosa cuidados, son ‘todo terreno’ ellas” decía Mónica Ormachea

integrante de la Comisión Directiva del Hospice y parte del ámbito comercial que apoya la tarea de la institución, relatando a LUJÁNHOY esa decisión de ofrecer ese momento dedicado al voluntariado. “Nos parecía que el cierre debía ser todo de ellas, porque recibir ese aplauso de la gente me parece que las emocionó muchísimo, estuvieron todo el día comprometidas con las actividades del evento y la idea era entonces, agasajarlas, porque se lo merecen, quizás fue poquito y se merecían un montón más pero fue lo que pudimos hacer, ellas tienen mi eterna admiración al igual que de toda la sociedad”, mencionaba destacando entonces que finalizado el desfile se reconoció la labor de las voluntarias.

Agradecimiento, transparencia, homenaje y amor. No puede no haberlo cuando la historia late en el Hospice Madre Teresa. Amor. Desde y hasta. Aunque ese ‘hasta’ es un para siempre.