En 2024, tal como informara LUJANHOY, la subcomisión de Básquet del Club Náutico “El Timón” impulsó un innovador proyecto con el objetivo de acondicionar el gimnasio y construir un microestadio.
Ocurrió en el mismo año en el que el Club Náutico “El Timón” celebraba su 85° aniversario. Para ello, un grupo de personas puso manos a la obra con la venta de bonos, rifas y polladas; la realización de diversos eventos; el diálogo con empresas; venta de publicidad y un arduo trabajo, silencioso pero sin pausa.
Así, el piso flotante profesional se colocó sobre la extinta pileta techada y climatizada que fue orgullo de la institución y marcó una época, pero que tras el cierre de la Algodonera Flandria y por diversos problemas edilicios dejó de funcionar.
Además, se realizaron muchas mejoras del gimnasio en general y se adaptaron las gradas para que el público pueda disfrutar desde ahora de todos los partidos de Inferiores y Primera, tanto masculino como femenino, y también de Maxi Básquet.
El emotivo acto de inauguración contó con la presencia de la actual presidenta, Paola López: los miembros de la comisión directiva y de la subcomisión de Básquet; la extitular de la institución, Ana Torelli; el intendente Leonardo Boto y socios y vecinos en general que disfrutaron de un hecho histórico para el deporte lujanense.
También estuvo presente Jorge “Zorro” Isasi, un emblema del básquet de “El Timón”, un hombre que le dedicó su vida a la enseñanza de este deporte y dirigió a diversas generaciones.
Además, luego de la palabra del intendente se vivió un momento de profunda emoción, ya que se procedió a colgar la camiseta número 60 de un hijo del básquet “El Timón”, Alejo Pecovich, quien lamentablemente falleció a finales de 2025 con tan solo 20 años y, tal como remarcaron, “pasó a ser el angelito que tenemos hoy”.

Al momento de las palabras, José Rebottaro, encargado de la obra y parte del equipo de trabajo, señaló que fue “un camino recorrido que dejó un poco de todo, eso es lo que implica embarcarse en un proyecto a largo o mediano plazo. Hubo emociones de todo tipo, de las que disfrutamos y de las que sufrimos”.
“Llegó el momento de poner los pies sobre la tierra y disfrutar del resultado y de lo que está por venir. Gracias a Esteban Cinti por tu trabajo y por ser el compañero incondicional en las buenas y en las malas, a los hermanos Germán por haber creído e impulsado el proyecto, a Gustavo Funcia y Ariel Sánchez por entender y apoyar mis locuras desde el principio, nos trataron de locos pero acá estamos más cuerdos que nunca”.
Rebottaro también agradeció “a la subcomisión de Básquet por haber trabajado con los chicos en el mientras tanto y dedicarle esfuerzo a este proyecto (Marce, Eleo, Marcos, Gabi); a los papás, mamás y a las y los jugadores que participaron de las jornadas; a los que trabajaron años anteriores por tener la cancha cubierta realizando eventos y demás, entre ellos, el conocido evento ‘Donde caga la vaca’ con sus 6, 7 ediciones; a todos sus organizadores y colaboradores. Gracias. Y prepárense para la próxima porque esto sigue”.
En esa línea, también se refirió al exsecretario de Desarrollo Humano y actual presidente del Concejo Deliberante, Federico Vanin: “Gracias por acompañarnos desde un principio, no solo como parte del Municipio, sino también como amante del deporte. Uno de los amigos que me dio este proyecto. Al Municipio, que nos acompañó en la primera etapa, gracias Leo (Boto), voy a volver por más recursos para que el básquet en Luján siga creciendo”.
“A todos los que adquirieron el metro cuadrado, fuimos conscientes de la situación económica y sabemos que a la mayoría les costó y así mismo lo compraron, a los sponsors por creer, aportar y entender que estamos dejando algo lindo para las generaciones venideras”, añadió en agradecimiento a todos los que hicieron posible este sueño.
Y enfatizó: “Gracias por escucharnos y abrirnos las puertas. Ahí también sume un par de amigos, a Edu Benítez por su gigante aporte desinteresado en toda la instalación eléctrica y Luis Nasello por su invalorable aporte de materiales; al ingeniero Rubén Giles por sumarse cuando lo necesitábamos; a Dani Kopruch que nos ayudó desinteresadamente en todas las etapas de la obra, hasta ayer incluso; a Mariano Marini por difundir y acompañarnos, a Rubén Melo por sumarse a la locura de que todo se puede y compartir el sentimiento por las instituciones sociales, sin tu apoyo la etapa posrotura del piso hubiese sido mucho más difícil. Gracias por tu tiempo y tus consejos”.

Rebottaro también hizo un lugar para agradecer a sus “amigos y familiares que en cada reunión escucharon una y otra vez los avances y retrocesos de la obra y no me mandaron a freír churros. Gracias por el apoyo en los momentos difíciles”.
Por otra parte, recordó a “la empresa Tecnopiso por haber accedido a las negociaciones planteadas para poder adquirir el flotante, a Bauti Pérez y a los Bomberos Voluntarios que nos ayudaron con la limpieza, a mis viejos por haberme enseñado de chico que lo que se empieza se termina, no importa el esfuerzo que implique”.
“Párrafo a parte para mi familia, mi esposa y mis dos hijos, que me bancaron haber estado muchas horas fuera de casa. Sin ellos no podría haberle dedicado tanto tiempo a este proyecto. También a todos los que no creyeron y algunos que aún siguen sin creer, créanme que nos hicieron más fuerte, alimentaron la fuerza de este gran equipo”, remarcó sobre el final de sus palabras.
Y para finalizar, anheló que “con este proyecto muchos chicos estén dentro del club, que practiquen algún deporte independientemente si es básquet, fútbol, hockey, remo, natación, etc. El deporte implica disciplina, respeto, trabajo en equipo y sobre todo valores. Los prepara para funcionar como sociedad y ese es el deseo de los que hoy formamos parte de Básquet Timón”.
Por su parte, desde la dirigencia del club manifestaron que “no presentamos solo una cancha. Presentamos un sueño cumplido. El nuevo Microestadio de Básquet del Club Náutico El Timón es el resultado de años de trabajo, compromiso y amor por el club. Este proyecto nació hace mucho tiempo, cuando parecía imposible. Creció con cada rifa vendida, con cada pollo comprado, con cada parcela del evento “Donde caga la vaca” y con cada metro cuadrado adquirido, con cada sponsor que confió y con cada socio, familia y amigo que aportó su tiempo, su esfuerzo y su energía”.
Detrás de estas paredes hay horas de trabajo silencioso, reuniones, decisiones difíciles y muchísima dedicación. Este estadio no es solo una obra. Es identidad. Es pertenencia. Es comunidad. Es el lugar donde nuestros chicos y chicas van a crecer, aprender, competir y formar amistades para toda la vida. Es el espacio donde se van a escribir nuevas historias.
Gracias a todos los que hicieron posible que hoy sea una realidad”, completaron.





