Marzo asoma y el bullicio de las escuelas empieza a despertarse del verano. Pone esa melodía esperada de chicos en camino a las aulas, las aulas recibiéndolos y en casa, claro, los preparativos. Y ahí, el momento de las cuentas -las del bolsillo- con el silencioso resultado.
¿Cómo llenar una mochila? ¿Cómo tener la mochila lista y completa para el año escolar que viene? Y ahí, la melodía de campanitas, como si los duendes de algún libro, llegaran para aliviar esa preocupación. Duendes de la solidaridad.
Una comunidad que siempre abraza y más cuando quien invita a ese abrazo es alguien que ordenadamente y emotivamente une las partes necesarias y poniendo mucho mucho de sí, obtiene el resultado esperado: los ‘Peques’ del barrio, recibiendo contención y merienda y también y ojalá a través de la campaña de útiles escolares, una mochila llena.
Guardapolvos, cartucheras, mochilas, tijeras, plasticolas, gomas, sacapuntas, hojas, cuadernos, lápices, lapiceras, fibras, fibrones, nuevos o usados en buen estado, el merendero “Piecitos Pequeños” está en campaña para conseguir esas donaciones que son tesoro para los días de escuela y estarán de puertas abiertas en Corrientes 2188 para, ojalá, llegue el gesto solidario de la comunidad lujanense.
Y también pueden contactarse al 2323 674892 para mayor información.
SEGUIR ES LA TAREA
Seguir, toda alma soplando más fuerte que el viento. Ahí, así, en el Merendero del barrio Villa del Parque, Alejandra Eugui, quien en diálogo con LUJÁNHOY decía en primera instancia sobre la dinámica de cantidad y accionar del espacio.
“Siempre mantengo el mismo número de Peques, entre 90 y 100. Cuando alguna familia se baja por diferentes motivos como mudanza o que sus hijos ya son más grandes y no quieren ir al merendero, ahí le doy lugar a las familias que tengo en lista de espera, siempre viendo las prioridades. No me animo a anotar más porque como no hay muchas donaciones y cada vez yo tengo que andar más para conseguirlas, no quisiera que me pase nunca que los Peques se queden sin la merienda, entonces por eso es que decido no anotar más. Obviamente es cada vez más la gente que se acerca a pedir que los anote, es tristísimo eso pero es la realidad, familias que te cuentan que ya no comen carne, que comen una vez al día, ni hablar que no comen yogurt ni frutas y eso es lo que trato de implementar en el merendero, poder darles eso también y para eso, siempre pidiendo ayuda a la gente para que colaboren con donaciones o también recaudo en las ferias que hacemos y con ese dinero compro”, señalaba Alejandra haciendo mención a cómo encaran este 2026.
“Este año tomamos la decisión con mi hija de hacer las meriendas los sábados, en forma presencial y en dos turnos teniendo en cuenta las edades de ellos, porque son tantos que el salón nos resulta chico, y si surgen donaciones en cantidad, las entregaremos a modo vianda, para tratar de mantener las dos meriendas semanales que dábamos”, agregaba.
CONSTRUIR
Un baño. Y los días mejores. Y un abrazo. Y la contención. Todo es construir.
“Desde el año pasado venimos con el proyecto de poder tener un baño en el merendero, pero por motivos de salud de mi marido -que es el que lo está haciendo- la obra estuvo parada, entonces los materiales que teníamos para que no dejaran de servir los donamos. Por suerte teníamos ladrillos, lavatorio de manos, el inodoro y todo lo necesario para instalar la electricidad. Lo que sí nos falta es una puerta placa y el techo, las chapas, los tirantes”, detallaba Alejandra abriendo la posibilidad también de recibir en donación lo que les falta para culminar la obra.
Y así, la tarea sigue. Amparada en la decisión del corazón. “Esto lo hago con mucho amor y compromiso y se que se nos viene un año bastante complicado”.
Cuchara y balde en mano, cemento y ladrillos. Construir. Pensar en las meriendas, los alimentos, la atención amorosa. Construir.
Y se viene marzo, se vienen las clases y las mochilas de los Peques estarán seguramente, completas pero no pesadas, porque la solidaridad no pesa… acompaña. Y ahí también, se construye.





