La mesa las reúne en la tarde de lluvia imprevista. Hay porciones de bizcochuelo en tonalidad amarilla como el sol aún esquivo de ese día. La redondez de los pancitos sabor a charla. El mate que se codea con el café mientras el atardecer empieza a tener el color del té a medida que las casi siete de la tarde propone un despejado cielo ya pronunciado en noche.

Todo confluye en esa mesa porque ellas son todo eso que quieren y sienten ser: artistas. Confluyendo en la diversidad de sus expresiones y en la similitud de la emotividad. Estilos, especialidades, materiales, perspectivas, intenciones, decires pintados a colores y trazos, pinceles como dedos, manos de imágenes.

Confluyen, sin más vueltas, en el arte. Son Liliana González, Liliana Sosa, María Luisa San Miguel, Rocío La Vega, Nydia López Chuhurra y María Elena Begher, que se reúnen nuevamente -bajo el nombre del grupo que formaron alguna vez “Libertad”- para reeditar el encuentro y reeditarse ellas mismas en las obras que colgarán en la Sala Paladino del Museo de Bellas Artes “Fernán Félix de Amador” este viernes 3 de marzo, palpitando ya el Día Internacional de la Mujer, en esta exposición de obras individuales pero siendo parte de un todo, llamada “Reencuentro”.

Y en esa tarde de charla, confluyendo ante esa mesa de los colores de cada una, charlamos acerca de…¡todo!

“En aquel momento, hace unos 11 años atrás, nos encontramos, nos reunimos en un taller de los días martes e hicimos varias muestras juntas”, comenzaba recordando Liliana Sosa, con un detalle más de aquellos tiempos agregado por Nydia López Chuhurra: “Aquel taller era como prácticas de dibujo con modelos vivos, un poco para revalorizar el trabajo del dibujo del desnudo, con la importancia que tiene dentro del trabajo de las artes”.

“Claro, en el andar del taller surgió el hecho del dibujo del desnudo”, remarcaba Liliana Sosa y Liliana González mencionaba: “La modelo se llamaba Libertad entonces de ahí surgió el nombre del grupo, ese fue el origen. Además también algo que nos unió fue las ganas de compartir, porque tal vez todas acostumbras a trabajar en su espacio, en soledad y en ese rato que nos juntábamos compartíamos el ejercicio del dibujo”.

Se conocían, sí, de recorridos por espacios artísticos, de visitas a muestras, pero no fue hasta el armado del grupo “Libertad” que empezaron a vivenciar el compartir la amistad. “El grupo Libertad fue como también una coincidencia, esas ganas de compartir, de trabajar juntas y ahí empezamos y ahí sí nos conocimos profundamente” señalaban.

ARTE, CON UN PORQUÉ

Qué estilo han abrazado? Qué sensaciones sobrevienen en cada antes, en cada después, en el mismo camino del trazo? Personalidades reflejadas en días de arte, obras enmarcadas que las sostienen a ellas mismas y desde donde salen, airosas, haciendo arte y siendo, arte. Y así, cada una, se pincelaba en palabras:

– Liliana González: “Lo mío es como algo en transformación permanente, no lo puedo definir como algo tan general, porque a medida que cambio yo -o que cambio de etapa en la vida- eso se ve reflejado en el trabajo que hago. Por ahí tiene algo intimista, por momentos abstracto, a veces algo figurativo no realista, sino una figuración más libre, más personal, o sea, en esa oscilación”.

– Rocío La Vega: “A mi lo primero que me sale decir es que el arte me eligió a mi, como que yo tenía que exteriorizar cosas que por ahí otros no pueden o no pueden ver o son más espectadores. Definir lo mío es decir que la primer palabra que se relaciona es la textura, el material. También en cuanto a lo abstracto, lo figurativo yo siempre digo quees como mostrar lo figurativo con otro lenguaje, así al menos lo defino yo y bueno, mi obra también se fue transformando -me sentí identificada con lo que dijo Lili- porque uno va mutando y la obra también, así que yo de pasar del dibujo y la pintura básicamente empecé a hacer otros lenguajes, otras cosas que obviamente todo se relaciona y creo que la Pandemia fue un disparador para que yo me abocara a hacer todo eso que tenía pendiente: ensamble, collage, performance, que por ahí no era esperado por mi sino que fue surgiendo”.

– Nydia López Chuhurra: “En mi caso el arte nació conmigo, me recuerdo de muy chiquita dibujando. Tengo una obra en acrílico que refiere al ‘patio de glicinas moradas’ porque yo vivía en una casa con galería alargada y un patio lleno de esas glicinas donde me sentaba en una sillita a dibujar, no es que me enseñaron, yo lo hacía intuitivamente. Y bueno, después lo mío fue y es lo sensible y lo gestual, muy versátil, porque voy cambiando de técnicas: hago tapices y de pronto hago cerámicas o acrílico o lápiz graso, dibujo, ahora estoy haciendo grabado, siempre en mi hay una búsqueda y no puedo parar porque hay algo dentro mío que me impulsa a buscar”.

– María Elena Begher: “Para definir mi arte tomo un poco lo que dijeron mis compañeras, que es decir que la pintura es lo que hice toda la vida, quizás en este momento me gustaría más hacer dibujos, quitar un poco el color, siento que tengo que hacer en eso un cambio. Nunca he dejado de pintar y trato de corregirme. La pintura, es el amor de mi vida”

– Liliana Sosa: “Pienso que el arte es una gran elección, es un compromiso, porque queremos hacer eso y nos embarcamos en eso. Por ahí como mujeres tenemos las responsabilidades o los roles generales, pero el hecho de hacer lo que nos interesa no es algo que viene de arriba o que nos regalaron, sino que es el resultado de todo un esfuerzo. Yo estuve siempre ligada con la línea, con el dibujo, desde chica y mi madre me acompañó siempre en esa elección y a la hora de formarme me buscó el mejor lugar para formarme y no para ser la mejor, sino para tener una buena formación así entonces empecé el recorrido de las escuelas nacionales de Bellas Artes. Y luego elegí el grabado porque de las especialidades era la que más me vinculaba con la línea, con el dibujo. Me atrapó por la riqueza técnica, lo azaroso que tiene el grabado, la diversidad de métodos, de técnicas que tiene y sentí que en definitiva el dibujo me llevó al grabado. Yo había elegido el grabado para fortalecer el dibujo pero al final eso se revirtió” y como por razones de distancia María Luisa San Miguel no se encontraba presente, compartieron la frase de Goya que la artista lujanense que está viviendo en CABA, eligió para definir el arte: “Dijo Goya: un pintor muestra su corazón a otro corazón”.

HACER, SER Y MOSTRAR

Encaminadas ya hacia la fecha de inauguración de “Reencuentro”, no dejaban de cosquillear ante las palabras que como pinceles vivos, compartían a plena charla alrededor de la mesa del encuentro, con la lluvia de viernes y la emoción de siempre.

“Cuando uno pinta un cuadro hay amor. Hay tiempo, hay dedicación, hay intención , hay todo, uno vuelca todo ahí”, decía María Elena. “Si no hago arte siento como que me muero, no hacer arte para mí es como una muerte”, sumaba Nydia.

“En la Pandemia trabajamos un montón, fue algo espectacular el decir ‘no puedo salir pero tengo papel, tengo colores y con lo que había hacer. Fue un momento súper productivo creo que para la mayoría de los artistas”, mencionaba Liliana González y la otra Liliana agregaba: “Cuando yo estoy en el taller tengo un momento, un espacio de total entrega, poner una chapa en el ácido o estar entintando y entintarme toda, bueno, esa es una unidad con ese lenguaje que realmente me apasiona y que también fortalecí con la tarea docente, porque trabajar con los alumnos me hizo trabajar más a mi para tener algo más para dar, ofrecer más respuestas. Desde que estoy retirada tengo más tiempo, he tenido algún parate que no me ha asustado porque uno sigue con la mirada, con el ojo, en la observación de todo lo que vivimos”.

Y todas escuchaban el relato de María Elena recordándose en un período de cuidados de su salud, que le fue fructífero desde lo artístico: convivió con un ejemplar de la planta especie “Gomero” y generó una serie de imágenes como relatos en trazos que la ayudó ante la situación a atravesar.

Y ante la escucha, coincidían también en la mirada colectiva hacia su colega María Luisa: “Es una trabajadora incansable, muy creativa y curiosa, con mucho gusto por aprender todo lo nuevo. En esta muestra va a traer unos colores impresionantes” decían.

JUNTAS OTRA VEZ

“Nos invitaron desde el Museo de Bellas Artes, nos dieron la Sala Paladino para la muestra en conmemoración del Día de la Mujer, nos pusimos de acuerdo inmediatamente porque nos pareció una idea magnífica” encabezaba en palabras María Elena. “Cada una estaba en su mundo y de pronto ante la convocatoria enseguida nos encontramos”, agregaba Nydia.

“Esta muestra va a estar compuesta por obras individuales, porque no pertenecen a un periodo de trabajo en conjunto”, remarcaba Rocío y sumaba sensaciones Liliana Sosa: “Después de habernos disuelto como grupo de producción conjunta, ahora nos reunimos nuevamente para esta muestra que también es para mostrarnos entre nosotras qué es lo que estamos haciendo y ahí está la diversidad del grupo”.

“A mi me pasa que cuando veo el trabajo de las demás, me ubico en el momento que está pasando, pienso en lo que le pasa, no se porqué eso, pero por ahí voy. Y claro, tengo un respeto enorme por las obras de los demás, y más en el caso de ellas que uno no podría exponer a la par de alguien que no te interesa”, decía María Elena acerca de cómo se ven entre ellas.

“Es una sensación de sentir su propia vitalidad. Ahí es donde laten, ahí es donde expresan lo más profundo”, remarcaba Liliana González.

“Cuando llega la mirada de una colega, cuando es genuina, cuando no hay envidia, te aporta”, sostenía Nydia y María Elena agregaba: “La mirada del público importa, claro, pero que esa mirada sepa respetar todo el desarrollo que hubo para que el artista haga lo que hizo”. Y giraban en torno al paisaje no dependiente, sino, justamente al paisaje libre que es el arte.

“Uno no dice ‘esto lo voy a hacer así para que el que lo mire entienda tal o cuál cosa’, no, cuando uno está trabajando es su corazón y son sus manos todo lo que está ahí, después la interpretación de otros en enriquecedora, pero en el proceso no me preocupa”, eran las palabras de Liliana Sosa definiendo la creación de cada artista.

“Puertas adentro del taller es el proceso y uno. Es en soledad, justamente con el proceso propio de cada uno. Y claro que hay que mostrarlo, porque el otro tiene otra mirada, lo ve desde otro lugar y lo que te diga te enriquece. Pero está bueno que mientras vos lo hacés, no estés pensando si va a gustar o no”, manifestaba Liliana González, para que Rocío mencionara: “Siempre está el mito ese que supone que para ver una obra tenés que saber de pintura y descubrís que por ahí hay gente que no tiene ese conocimiento pero que es mucho más sensible y dan devoluciones que te sorprenden, de un gran nivel de sensibilidad”.

Y todas coincidían en lo dicho por Liliana González: “La obra tiene que conmover y eso no pasa por saber, por ponerse a pensar, por tener datos, no pasa por ahí, pasa por otro lugar, más misterioso. Lo que conmueve, conmueve y no necesitás años de academia para que te pase”.

Este viernes 3 de marzo a las 19 quedará inaugurada entonces la muestra “Reencuentro” del grupo “Libertad”, en el marco de las actividades relacionadas al Día Internacional de la Mujer.

La misma puede ser visitada hasta el 19 de este mes, de lunes a viernes de 11 a 15 y sábados y domingos hasta las 17.

Allí, entonces, en la Sala Paladino del Museo de Bellas Artes de nuestra ciudad, será el lugar tangible de emotividad donde esos apellidos enmarcados estarán siendo lo que inmensamente hacen: arte.