Tal como informara LUJANHOY el 9 de noviembre, el Papa Francisco aprobó el decreto de la Congregación para la Causa de los Santos que reconoce el milagro atribuido al cardenal Eduardo Francisco Pironio, nacido en 1920 en la localidad bonaerense de 9 de Julio y fallecido en Roma en 1998. Y según informaron fuentes del Vaticano en aquel momento, la ceremonia de beatificación se haría en Luján antes de fin de año y por parte de la Santa Sede.

Y así sucedió, ya que este viernes comenzaron a desarrollarse un conjunto de actividades para celebrar la beatificación del cardenal Eduardo Pironio, cuyos restos reposan en la Basílica Nacional.

Los festejos comenzaron ayer a las 20 con la oración de las I Vísperas en el interior del santuario. Más tarde, desde las 23 y hasta las 5, se llevó a cabo la Vigilia Joven en la plaza Belgrano, organizada por la Pastoral Juvenil Nacional.

En tanto, este sábado a las 11 se dio inicio al evento central con la celebración de la Misa para la Beatificación del Cardenal Pironio junto a todo el Pueblo de Dios. La Eucaristía fue presidida por el enviado papal, cardenal Francisco Vergez Alzaga, y cuenta con la participación del Nuncio Apostólico SER, Miroslaw Adamczyk, junto a obispos y sacerdotes.

“Carta Apostólica”

“Nos, acogiendo el deseo de Nuestros Hermanos Angelo De Donatis Vicario General para la Diócesis de Roma Cardenal de la Santa Iglesia Romana; de Jorge Eduardo Scheinig Arzobispo de Luján, y de los Obispos de la Conferencia Episcopal Argentina, así como de muchos otros Hermanos en el Episcopado y de muchos fieles, después de haber recibido el parecer del Dicasterio de las Causas de los Santos, con Nuestra Autoridad Apostólica concedemos que el Venerable Siervo de Dios Eduardo Francisco Pironio, Cardenal de la Santa Iglesia Romana humilde pastor según el espíritu del Concilio Vaticano ll testigo de esperanza y paciencia evangélicas, infatigable defensor de la causa de los hermanos más pobres de ahora en adelante sea llamado beato y que sea celebrado cada año, en los lugares y según las reglas establecidas por el derecho, el 4 de febrero.

En el nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, Amén”.

Cardenal Pironio

Eduardo Francisco Pironio será el 16° beato argentino en los altares de la Iglesia Católica. Alcanzó ese estatus gracias a un milagro que fue certificado por el Dicasterio de las Causas de los Santos y aprobado por el Papa Francisco.

Se le reconoce un milagro en relación a la enfermedad de un niño de apenas un año y medio, Juan Manuel, curado en diciembre de 2006 cuando sus padres rezaron durante varios días al cardenal Pironio luego de leer un folleto con su testamento espiritual.

El niño se había envenenado inhalando purpurina y presentado graves problemas respiratorios. Fue internado y permaneció en coma varios días, hasta que se curó inesperadamente sin que los médicos pudieran dar explicaciones científicas a la recuperación.

Pironio nació en la ciudad de 9 de Julio en 1920 y fue ordenado sacerdote en 1943. En 1964 fue ordenado obispo y ordenado obispo auxiliar de La Plata. Participó de varias sesiones del Concilio Vaticano II (1962-1965), que produjo muchos cambios en la Iglesia. También fue obispo de Mar del Plata (1972-1975) y rector del seminario de Villa Devoto y decano de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina.

Su carrera se caracterizó por una activa participación en las conferencias del Episcopado Latinoamericano que se hicieron en Medellín, Puebla y Santo Domingo, pero también en el Consejo Episcopal Latinoamericano, del que fue secretario general y luego presidente (1972-1974). También hizo parte de su carrera en Roma, donde fue convocado por el Papa Paulo VI en 1975.

En 1976, Paulo VI lo nombró cardenal y Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica del Vaticano. En 1984, Juan Pablo II lo designó presidente del Pontificio Consejo para los Laicos.

También se le atribuye la creación de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), un evento mundial que se realiza cada dos o tres años y reúne a jóvenes de todo el mundo junto al Papa.

El cardenal beato murió en el Vaticano en 1998 a causa de un cáncer de próstata.